
























Actualizado
La Organización Mundial de la Salud (OMS) admitió este lunes que la epidemia de ébola por la cepa del virus bundibugyo declarada en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda "nos está superando" y elevó las cifras de contagios. Los casos sospechosos superan ya los 900 y las muertes sospechosas alcanzan las 220 en territorio congoleño.
Así lo confirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante una reunión ministerial virtual convocada por el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (África CDC), en la que alertó de que el brote "se está propagando rápidamente".
"El retraso en la detección del brote significa que ahora estamos tratando de recuperar terreno ante una epidemia que avanza muy rápido", señaló Ghebreyesus, quien reiteró que la OMS y sus socios están "ampliando urgentemente las operaciones", pero que "en este momento la epidemia nos está superando".
Según los datos actualizados expuestos por el director general de la OMS, la RDC registra hasta ahora 101 casos confirmados y 10 muertes confirmadas. Sin embargo, insistió y subrayó que "la epidemia en la RDC es mucho mayor", con más de 900 casos sospechosos y 220 muertes sospechosas.
En Uganda, las autoridades sanitarias han confirmado ya siete casos, tras la detección de dos nuevos contagios en trabajadores sanitarios de un centro privado de la capital, Kampala. Este país solo ha notificado hasta este lunes una muerte vinculada al brote confirmada fehacientemente.
La OMS elevó el pasado viernes su evaluación de riesgo de "alto" a "muy alto" a nivel nacional en la RDC. El organismo mantiene el riesgo "alto" a nivel regional y "bajo" a nivel mundial, aunque la organización advirtió de que los países fronterizos con la RDC están expuestos a un riesgo "especialmente alto" y deben actuar "de inmediato".
El director general de la OMS explicó que varios factores hacen que este brote sea "especialmente difícil". Entre ellos citó el retraso en la detección, la velocidad de propagación de la epidemia, la inseguridad en las zonas afectadas y la falta de vacunas y tratamientos aprobados frente a la cepa bundibugyo.
Ghebreyesus señaló que las provincias congoleñas de Ituri y Kivu del Norte son zonas "muy inseguras", con una intensificación de los combates en los últimos meses que ha provocado más de 100.000 nuevos desplazados. También advirtió de que existe una "desconfianza significativa" hacia las autoridades externas entre la población local.
La OMS comunicó además que "está sobre el terreno apoyando a las autoridades nacionales en todos los pilares de la respuesta", incluidos el rastreo de contactos, la puesta en marcha de centros de tratamiento, el refuerzo de la capacidad de laboratorio, el manejo de casos, la prevención y control de infecciones, la comunicación de riesgos y la participación comunitaria.
Pese a la gravedad de la situación, Ghebreyesus defendió que el brote puede ser controlado. "Nos enfrentamos a un brote extremadamente grave y difícil. Empeorará antes de mejorar", afirmó. "Pero conocemos este virus y sabemos cómo detenerlo. Hemos detenido todos los brotes anteriores de ébola y también detendremos este", añadió.
El director general de la OMS anunció además que viajará este martes a la RDC junto al director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS, Chikwe Ihekweazu. "La cuestión es con qué rapidez podremos hacerlo y cuántas vidas más se perderán antes de conseguirlo", concluyó.
Habitantes de la provincia de Ituri, en República Democrática del Congo, donde se encuentra el epicentro del brote de ébola, asaltaron un hospital exigiendo el cuerpo de un líder religioso fallecido a causa del virus, informaron este lunes las autoridades. En Mongbwalu, una gran ciudad de la provincia de Ituri, en el noreste del país, se detectó por primera vez el actual brote de la fiebre hemorrágica viral, el 15 de mayo. Desde entonces, el virus ha matado a más de 200 personas en el país.
El domingo por la noche, "un grupo de jóvenes atacó el hospital en cuatro ocasiones", declaró a la AFP un funcionario del hospital. "Querían recuperar el cuerpo de un pastor católico que había muerto de ébola", explicó el funcionario, que pidió permanecer en el anonimato. La víctima era "muy conocida, un líder religioso de Mongbwalu", una ciudad de 130.000 habitantes. Los soldados intervinieron para dispersar a la multitud con disparos de advertencia, indicó la fuente.
El ébola es una enfermedad viral mortal que se transmite por contacto directo con fluidos corporales. Puede provocar hemorragias graves y fallo multiorgánico. No existe vacuna ni tratamiento para la cepa Bundibugyo responsable del actual brote, el decimoséptimo que afecta a este vasto país de África central de más de 100 millones de habitantes.
Los intentos por frenar la propagación dependen principalmente de las medidas de precaución y del rápido rastreo de contactos. Pero en las zonas rurales de RDC, "los familiares se lanzan sobre los cuerpos, tocan los cadáveres y la ropa de los fallecidos mientras organizan rituales funerarios que reúnen a muchas personas", explicó la semana pasada a la AFP Jean Marie Ezadri, líder de la sociedad civil en Ituri.
El centro médico de Mongbwalu no es el primero de esa provincia en ser atacado. El jueves, varias personas incendiaron unas carpas utilizadas para a aislar a pacientes de ébola en el hospital de Rwampara, después de que se le prohibiera a la familia de un fallecido llevarse el cuerpo para enterrarlo, por el riesgo de contagio.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。