































La vida aprieta. Y la goma de mis bragas tambi�n. Soy v�ctima de la sociedad del engorde, pero por voluntad propia. �Come on, Voluntad! �En qu� equipo juegas? D�jame adivinar: en el contrario. Y me explico: los domingos y lunes consigo fluir al margen de az�cares, hidratos y bebidas alcoh�licas. (Todo en orden).
Los martes me anclo en la idea de que me convertir� en Gremlin si ingiero algo despu�s de la ocho. (Y as�, logro apa�arme). El mi�rcoles, no nos enga�emos, el romance con el br�coli comienza a flaquear. (Fuck. Aunque lo supero). Y el jueves, que ya no puedo m�s, se rompe el noviazgo y mi voluntad amanece demoniaca y rebelde. "�NO al NO!", berrea.
Y yo, que intento empatizar con ella porque, al fin y al cabo, vivimos juntas, me paso el fin de semana aplaudiendo proclamas en contra de mi tejido adiposo: "Te mereces levantar la guardia". "No somos nadie sin un tardeo". "Que caiga otro gin tonic", aclama mi se�ora Voluntad.
Querida Voluntad, punto uno: no me vuelvas loca, y punto dos: �es que no te enteras de que ya dejamos atr�s la Navidad? Se acabaron los excesos, sea el d�a que sea. La primavera ha forrado de t�as buenas las marquesinas. Y t� y yo es donde queremos estar. En la pomada de la belleza. "�Y qu� dice la b�scula?", pregunta mi amiga Eme cuando yo ya no rijo. Pues la b�scula dice poco. Se qued� sin pilas... Pero como la goma de mis bragas es un baremo excelente, casi que prefiero perder un par de kilos antes de restablecer contacto con ella, porque ahora lo que vociferar�a ser�a: "�Mayday!, �mayday!".
"�Qu� exagerada eres, Blue! D�jate de estrangulamientos lenceros y disfruta". Se ve que la voluntad de Eme est� tan de jueves como la m�a. No hay duda, he perdido la batalla... As� que, sin darle m�s vueltas, me arrojo a la moda primavera-verano con mis tres kilitos de m�s. Honremos el esp�ritu consumista. Que ya luego dono ropa o la intercambio para sanar. Adem�s, necesito un bikini nuevo. En realidad, siempre necesito un bikini nuevo.
Y metiendo barriga, al pescar mi reflejo en cada escaparate, aterrizo en las novedades de mi reino comercial favorito. Por el momento, la moda ba�o se reduce a un corner...
�Suficiente para enredarme! Elijo un bikini rojo, uno negro, �me encanta este lima! "�Y la parte de abajo?", pregunta la dependienta. Pues mejor que sea de anudar, as� puedo medir el efecto lorza. La mujer no cuestiona, s�lo abastece. Y cuando acumulo un macizo de bikinis, me cuelo en uno de los probadores, sin reparar en la luz de cl�nica dental.
Estoy contenta, me ilusiona el verano. As� que, enfocada en mi striptease, al ritmo de Bruno Mars y su Uptown Funk, me armo con uno de los modelitos elegidos, anudo el �ltimo cord�n y al levantar la vista: "��Aaah!!", un grito de p�nico. �Pero esa qui�n es? Y al acercarme al espejo interpreto que yo. Me da entonces por analizar mi figura, no s�lo las lorzas nuevas. No, no... Aqu� hay tela marinera... Me quedo a cuadros observando mis brazos, mi cuello, mi escote... �Pero qu� es esto! �Una c�psula del tiempo?
Cruzar ese umbral me ha arrojado 15 a�os encima. �Y mis piernas? "Son esas", dice mi voz interior, mientras las descubro repletas de socavones. No way... Dime que es una broma. Toc-Toc. Sobresalto. "�Necesita ayuda?", pregunta la dependienta. �Pues claro que necesito ayuda! Llame usted al 1-1-2, porque acabo de convertirme en mi abuela.
Me tomo mi tiempo para recuperar el aliento. "�Holaa?", insiste la dependienta, y asomo la cabeza t�midamente. "Gracias, est� todo bien". Mi mentira le basta, se aleja y, al desvanecerse, huyo de mi propio fantasma y me escondo semidesnuda en el siguiente probador. �Bingo! Un par de focos fundidos ponen de mi parte al espejito, espejito m�gico. �Adi�s, abuela!
Respiro hondo, incluso sonr�o. �Sigo viva! De pronto, me parece de lo m�s tolerable ese pellizco en el contorno, con tal de que brazos, cuello y escote vuelvan a su estado normal. Ya me lo dec�a mi madre: "A cierta edad, la cintura se sube". No ten�a muy claro ad�nde se sub�a, ni cu�l era la edad, pero si se refiere a esto, pues ni tan mal. Lo que a�n no asumo es lo otro... lo de la ca�da en cascada. S�. Hoy lo pude ver... Terror�fico, ya os lo digo. Gracias a todos los que pon�is una luz cenital donde nos vamos a quedar en pelota picada.
En cualquier caso, yo a foco con mi tara. Ma�ana mismo arranco con la operaci�n bikini. As� que, Voluntad, no me la juegues y dale sentido a mis renuncias todos los d�as de la semana. Necesito colaboraci�n, no s�lo prop�sito. Y, por mi parte, prometo trabajar en hacer las paces con la fea. S�. La que asoma bajo la luz de cl�nica dental. Porque ya s� que somos una y que un d�a me atropellar�... bla, bla, bla. Pero dame margen, mujer, que con tiempo todo se logra. Eso tambi�n lo dec�a mi madre, l�stima que la paciencia sea otro de los asuntos a mejorar.
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