




























ING ha lanzado sus previsiones para la segunda parte del año, en un momento de transición en lo que se ha convertido el primer semestre, desde el 'boom' de la IA, el inicio de la guerra en Irán, el cambio de proyecciones de los bancos centrales pasando de una política acomodaticia a una más restrictiva, y ahora con la revisión de todas las proyecciones tras la firma de la paz en Oriente Próximo que desatascará progresivamente el estrecho de Ormuz.
En este contexto de altos y bajos y en el que ahora existe una mayor visibilidad, la estanflación (decrecimiento o bajo crecimiento más inflación) se hizo un hueco en el debate, cuando meses atrás ni estaba ni nadie hablaba de ella. No es el escenario central, según ING, pero una nueva escalada del conflicto podría forzar su aparición en escena. La entidad naranja considera como escenario base que el acuerdo de paz se consolide, lo que implica una reactivación progresiva del estrecho de Ormuz, con una rebaja de las sanciones a Irán y la vuelta a la producción de petróleo más rápido de lo esperado por parte de los países del Golfo, afectados por el conflicto armado.
Según la entidad, la economía tiene margen para encajar un posible fracaso temporal de las negociaciones entre EEUU e Irán con un impacto moderado, y tampoco impactaría sobre las previsiones de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal.
A raíz del conflicto armado, Francisco Quintana, director de Estrategia de Inversión en ING España, reconoce que la política monetaria de los grandes bancos centrales "ha pegado un volantazo importante". La previsión del mercado, en estos momentos, es de dos subidas de tipos adicionales más hasta llegar a un primer recorte ya en 2027.
Otro factor sorpresa que ha impactado sobre los mercados por el lado positivo ha sido la presentación de resultados empresariales, algo generalizado en los mercados occidentales. En el caso del S&P 500, el índice más replicado del mundo, sus empresas han publicado ganancias que duplican la previsión inicial de los analistas, con un crecimiento del 28% sobre el 13% previsto.
ING prevé que esta tendencia continúe en los próximos trimestres. En el caso de Europa, la estimación es que los ingresos crezcan un 17%, cinco puntos por encima de las estimaciones que se manejaban a principios de año. A nivel global, las estimaciones se han duplicado, hasta el 27% en la previsión para 2026.
"La principal fuente de preocupación" que eran valoraciones muy elevadas de las empresas cotizadas ante los máximos de las bolsas se ha desvanecido parcialmente gracias al miedo que introdujo en el mercado la guerra de Irán, acompañado de un enfriamiento de las estimaciones macroeconómicas y a lo que se une el aumento por encima de lo esperado los beneficios de las empresas. La bolsa de EEUU "ha pasado de tener valoraciones de locura a estar cara" sencillamente, gracias a la moderación de los múltiplos históricamente altos que se llegaron a tocar a principios de año, antes del estallido del conflicto en Oriente. Aun así, los ratios a los que cotizan las grandes compañías estadounidenses siguen en zona de máximos, aunque ligeramente por debajo. El PER (ratio que divide el precio entre el beneficio por acción de las empresas) de la bolsa estadounidense está por encima de las 20 veces, superior a la media global (en 17,4 veces) y de Europa (en las 14,5 veces).
ING sigue apostando por la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial, teniendo en cuenta que la tendencia de fondo continúa. La previsión de los denominados 'hiperescaladores' de gastar miles de millones de dólares se mantiene, con crecimientos de doble dígito previstos para este ejercicio, hasta un 88% más si se compara con 2025, con 713.000 millones de dólares entre Microsoft, Oracle, Amazon, Meta y Alphabet. De cara a 2027 la previsión es de un crecimiento en capex de otro 27%.
La preminencia de todo lo que rodea a la IA ha llevado a replantearse si el dinero disponible en el mercado sería suficiente para cubrir sus emisiones de deuda destinadas a invertir, y las salidas a bolsa de SpaceX, en la que captó 75.000 millones de dólares, además de las esperadas para el otoño de OpenAI y Anthropic. Y la respuesta corta es sí, lo hay. "No creemos que esto sea un problema. Vemos mucho dinero en los mercados institucionales esperando a asaltar oportunidades", sostiene Quintana quien, además, habla de un "año récord en recompras de acciones" por parte de las cotizadas lo que podría conducir a 2026 a otro hito histórico y es que podría ser "el primer año en el que se retiran más acciones (del mercado) de las que se emiten" ante la continua escasez de salidas a bolsa.
Ahora bien, la entidad considera que "existe mucha sensibilidad a las malas noticias" y esto puede provocar un ajuste fuerte de mercado, sobre todo si las grandes tecnológicas y las firmas de IA presentan resultados decepcionantes en cuanto a las previsiones. Sucede algo curioso en los mercados y es que 2026 es el primer año en el que las perspectivas de crecimiento de los beneficios de las empresas aumentan conforme avanza el ejercicio. "Es una anomalía histórica", sostiene Quintana, ya que lo habitual es que se sea más optimista cuanto más alejado se está de la realidad y ese optimismo desmesurado es lo que juega a favor de grandes correcciones en las bolsas mundiales, como se vio, por ejemplo, a comienzos de esta semana.
Toda esta casuística lleva a ING a ver un recorrido limitado para las bolsas a nivel global este año, con máximos que ya se habrían conseguido en medio de la incertidumbre, con riesgos a la baja que, fundamentalmente, giran entorno a una reescalada del conflicto bélico en el Golfo Pérsico y también a un escenario alcista, donde los mercados se disparan si el crecimiento y la inflación mejoran las previsiones actuales.
La cuestión es que vista "la dispersión" bursátil que se está produciendo entre los grandes subsectores en las bolsas "hay que afinar más" a la hora de seleccionar compañías.Los semiconductores se han disparado un 100%, mientras que las firmas de hardware, como Microsoft, retroceden un 21% en el año. Las valoraciones a las que se compran estas compañías importan, y esto les lleva a estar más positivos en mercados emergentes, donde firmas tecnológicas cotizan a multiplicadores que son la mitad que en EEUU.
La previsión de subida de tipos de interés en la Eurozona y en EEUU les lleva a estar positivos en el sector bancario, en una revalorización "light" comparada con la vista en los últimos dos años.
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