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Alberto Núñez Feijóo ha asumido que Alejandro Fernández debe continuar siendo el presidente del PP catalán y que ha llegado el momento de oficializar su reelección en un congreso regional que acabará celebrándose tras las elecciones andaluzas. El congreso para sellar el reencuentro se celebrará el 27 de junio,
«No hay duda de que Alejandro volverá a ser el presidente», confirman todos los dirigentes consultados, para ratificar la pacificación entre el líder del PP nacional y su lugarteniente en Cataluña. «Hay la intención de consolidar la situación, de normalizarla», resumen en el partido.
Su tensa relación en el pasado fue lo que impidió que el congreso del PP catalán se celebrara a finales de 2022 o principios de 2023, como era preceptivo, pues Fernández fue elegido jefe de filas de los populares en la región en noviembre de 2018, con Pablo Casado como presidente del partido.
Feijóo no confiaba en el liderazgo de Fernández, como evidenció que se resistiera hasta el último momento a nombrarlo candidato a las elecciones autonómicas catalanas que tuvieron lugar en mayo de 2024. Pero, finalmente, tras un largo pulso que acabó ganando el presidente del PP catalán, fue designado, aunque bajo la tutela de Génova, que diseñó enteramente su lista electoral imponiéndole una candidatura repleta de miembros de las diferentes familias del PP en Cataluña, esto es, de la que representa la máxima representante del partido en Europa, Dolors Montserrat; de la que lidera el alcalde de Badalona, Xavier García-Albiol, o de la que aún controla el histórico líder en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, con el alcalde de Castelldefels, Manu Reyes, como principal exponente.
Reyes era, por entonces, el favorito de Feijóo para relevar a Fernández como presidente del PP catalán, pero el resultado de las autonómicas catalanas -los populares quintuplicaron sus diputados (al alcanzar los 15) y evitaron el sorpasso de Vox-, afianzaron el liderazgo de Fernández, que siempre mantuvo su ascendencia entre las bases del partido en Cataluña.
Las cosas han cambiado mucho desde entonces. «Tras el choque, ahora existe coincidencia estratégica y mucha mejor sintonía personal entre Feijóo y Fernández», señalan fuentes del PP, que identifican al secretario general del partido, Miguel Ángel Tellado, como «el encargado de recomponer esa relación, como pasó también al propiciar el acercamiento de Feijóo a Ayuso y Cayetana».
Las mismas fuentes admiten que existió otra crisis reciente entre Feijóo y Fernández -que describen como «un choque puntual»- tras la publicación del libro del líder del PP catalán A Calzón Quitao, en el que reseñaba discrepancias con la dirección nacional. Esas voces subrayan, no obstante, que «finalmente Génova reconoce que el diagnóstico que se hace de la historia del PP catalán es correcto y que la cuestión es mejorar». «En la dirección nacional no son tan rotundos en su batalla contra el nacionalismo, pero reconocen que, para el PP catalán, ha sido desastroso ser muchas veces moneda de cambio», sostienen las mismas fuentes.
La reelección de Fernández viene facilitada, también, por la consolidación en sus respectivas funciones del resto de opciones para liderar el partido en Cataluña. Daniel Sirera está volcado en Barcelona, Albiol no piensa en otra cosa que no sea Badalona, Montserrat ha consolidado su carrera en Europa al ascender a la vicepresidencia del PP Europeo, y Reyes prosigue con su proyecto para Castelldefels tras no encontrar brecha para disputar la presidencia del partido en Cataluña a Fernández.
Desbrozado el camino para la reelección del presidente del PP catalán, fuentes del partido admiten que «habrá que encontrar un punto de equilibrio entre Montserrat, que tiene el control del grupo parlamentario en la Cámara catalana, y Alejandro», y que eso se reflejará en el resto de miembros de la dirección autonómica del partido que acabe escogiéndose.
Por otra parte, existirá debate ideológico en el cónclave. Una pugna entre los que defienden que el procés ha acabado y que en esta nueva etapa se pueden buscar acuerdos con Junts -como ha sostenido en diversas ocasiones el propio Feijóo- y los que, capitaneados por Fernández, consideran que el procés «sigue vivo, pero ha mutado». «El nacionalismo es ahora más peligroso porque tiene el impulso y aval de Illa y avanza sin hacer tanto ruido», defienden los segundos.
A falta de solucionar estas fricciones, los sondeos internos del PP catalán no son malos: apuntan a un ligero ascenso propiciado por el regreso de ex votantes de Ciudadanos que confiaron en Illa y que ahora reniegan de él por sus pactos con ERC y Junts. Y el reto es la captación del voto joven, por el que también pugna Vox.
«Génova tiene claro que, si trasladamos el resultado del PP en las autonómicas a las generales, Cataluña dejará de ser un problema electoral para el partido y Feijóo llegará a La Moncloa. Y esa es la idea: ir de la mano hacia ese objetivo que ha unido a Feijóo y a Alejandro», diagnostican las fuentes consultadas.
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