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La Pradera de San Isidro ha celebrado su d�a grande con el cielo jugando al despiste: un chaparr�n r�pido, de esos que mojan y obligan a cubrir el clavel con paraguas. Pero de la Pradera no se fue nadie. En cuesti�n de minutos, la lluvia se dispers� y el sol volvi� a iluminar los vestidos que, este a�o m�s que nunca, contaron una historia de herencia familiar.
Si uno caminaba entre las charangas y los puestos de rosquillas, se daba cuenta de que el casticismo ha dado un golpe sobre la mesa. No es s�lo una fiesta: es una reivindicaci�n que nace en las casas de los barrios madrile�os. Detr�s de cada traje que paseaba por la pradera de San Isidro hab�a una madre o una abuela que pas� meses pele�ndose con las telas y el encaje.
El cardenal arzobispo de Madrid, Jos� Cobo, presidi� la tradicional misa de campa�a, donde estuvo el alcalde, Jos� Luis Mart�nez-Almeida, que lleg� acompa�ado de gritos a favor de los patios de los colegios y la educaci�n p�blica. Por su parte, la portavoz de M�s Madrid, Manuela Bergerot, acompa�ada de M�nica Garc�a y Rita Maestre, aprovech� el d�a del "santo labrador" para reivindicar el derecho al tiempo: "Hoy le pedimos al santo trabajar menos para vivir mejor". Bergerot reclam� "m�s vivienda y menos pisos tur�sticos", mientras que M�nica Garc�a afe� la ausencia de Ayuso en la fiesta aludiendo a que la presidenta "es m�s de M�xico que de Madrid".
Eva Espinel fue una de las voces que mejor resumi� el sentimiento de San Isidro. Mientras se ajustaba el mant�n, la joven lanz� una reflexi�n: "Gracias a la Feria de Sevilla se han empezado a reivindicar los trajes; si all� lo hacen, aqu� tambi�n. Se estaba perdiendo la tradici�n". Para Eva, vestirse fue un acto de orgullo, una forma de decir que Madrid tambi�n tiene su uniforme de gala.

Los chulapas y las chulapas bailando el chotis.Javier Barbancho
Esa misma convicci�n la mostr� Silvia G�mez, que destac� entre la muchedumbre de madrile�os y turistas con un vestido naranja. Fue su primer a�o vestida de chulapa desde que era una ni�a. "La reivindicaci�n del traje de chulapa y las fiestas no son algo pasajero, sino que se queda", afirm� orgullosa. Su regreso a la tradici�n fue posible gracias a su abuela, que tard� dos semanas en confeccionar la pieza que luc�a Silvia ayer.
En la familia Justicia, la tradici�n fue el hilo conductor de las fiestas. Las hermanas Mabel y Rosa acudieron acompa�adas de toda la prole para pasar el d�a entero. Su madre no s�lo les hizo los vestidos a ellas, sino a otros cuatro familiares m�s. Seis trajes en dos semanas. "Mi madre eligi� las telas para que fueran diferentes", explicaron. Hubo quien prefiri� buscar en la historia de Madrid para diferenciarse.

Irene, Ana y Alicia Pera luciendo sus trajes.M. SANTAMAR�A
Fue el caso de Irene, Ana y Alicia Pera. La t�a y las dos sobrinas decidieron que este a�o tocaba el estilo goyesca. "Vimos el traje de goyesca en las celebraciones de mayo y quisimos usarlo para no ir todas de chulapas", contaron las j�venes. Para su t�a, verlas caminar por la pradera fue un orgullo.
Otra de las historias en este d�a festivo fue la de Paula Anderson, que estudi� dise�o de moda y se puso al servicio de su grupo en San Isidro. "Un d�a vi que publicaron en Internet los patrones y en un par de d�as hice todos los vestidos de mis amigas. Mi favorito es el verde", confes�.
Y es que el traje de chulapa tiene la capacidad de reconciliar a las generaciones con su propia identidad. Mar�a Ruiz fue el ejemplo perfecto de esa evoluci�n. Vestida con un atuendo verde que cost� cerca de 600 euros, reconoci� que su relaci�n con la fiesta tuvo sus altibajos. "De peque�a me vest�a, pero del 2012 al 2018, en la adolescencia, renegu� un poco, lo t�pico de la edad, y no me vest�. Pero ahora me encanta".
Mar�a es una joven particular y es que prefiere a Jos� Luis Perales antes que a los artistas urbanos. "Lo que m�s me gusta es el ambiente que hay en la pradera", declar� desde su lugar favorito, esa zona desde donde se ve la Almudena. All� pas� el d�a de picnic, entre m�sica, cocido gratuito y amigos.
Para otros, San Isidro fue el escenario de las primeras veces. Alejandro Ariza y Ana Sotodosos son novios y, aunque ambos son de la zona y han venido siempre, �sta fue su primera fiesta juntos.

El grupo Grupo de Folklore y Casta�uelas de CarabanchelM. Santamar�a
Quienes s� saben lo que es dar espect�culo son los integrantes del Grupo de Folklore y Casta�uelas de Carabanchel. Son las veteranas de la fiesta, las que bailan en centros populares y residencias del barrio: jotas, sevillanas y lo que les echen. "Solemos ir armando jaleo", manifestaron. Una de ellas recuper� un traje de goyesca que tiene 15 a�os de historia. No fallan nunca, "a no ser que diluvie". Su filosof�a de fiestas y de vida se resumi� en una frase: "Desde que entramos hasta que salimos, lo que queremos es pas�rnoslo bien", mientras se paseaban cantando.
Al caer la tarde, cuando las charangas subieron el volumen, la pradera de San Isidro demostr� que Madrid no ha perdido el norte. A pesar de los aguaceros y de las modas, la fiesta sigui� perteneciendo a quienes saben que un buen vestido de chulapa es, en realidad, una muestra de identidad que mezcla la historia de la ciudad con la historia familiar.
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