
























Actualizado
La Alhambra, en Valdemorillo, es un restaurante asturiano bien conocido en la zona oeste de la Comunidad de Madrid. Tras su barra está David Fernández (Madrid, 1976), que abandonó Aluche para poner en marcha este negocio en el pueblo de donde era nativo su padre. Allí ha ido creciendo como hostelero entre platos de fabada y rabo de toro, una cocina de premio con la que se ha hecho un nombre.
«Yo no tenía ni idea de esto, ni se me ocurrió en la vida poner un bar», comienza a contar. Pero a los 22 se lanzó y montó una taberna en lo que antaño había sido una cuadra. Un lugar con historia familiar, pues el padre de David había nacido en esas mismas estancias cuando a la cuadra original le fue añadida una vivienda.
La Alhambra abrió sus puertas el 28 de abril del año 2000. Al principio, era un bar de pinchos, de bocatas y de tapeo, pero tras el éxito inicial del negocio, en 2006 se convirtió en restaurante. «Nosotros hicimos 25 años el día del apagón: el 28 de abril de 2025», comenta David. «Nunca se me olvidará. Teníamos todas las cámaras llenas... Menos mal que la cosa salió bien, porque luego el seguro no te cubre nada», recuerda.
El bar cuenta con una bodega antiquísima. «Eso era una fresquera», explica David. «Cuando no había nevera, la carne y demás productos eran conservados ahí. Curiosamente, Valdemorillo durante la Guerra Civil fue zona republicana y había diferentes bodegas o cuevas que se comunicaban unas con otras por medio de túneles subterráneos. Esta bodega en concreto era del siglo XVI. Nosotros la reformamos e hicimos un salón para comensales», detalla el hostelero.
La Alhambra es un negocio familiar en todos los sentidos. La mujer de David, Lili -a quien conoció en la parada del autobús-, es la cocinera. Ella aprendió las recetas de la madre de David, que es asturiana.
Sus platos son tan populares que rostros famosos visitan asiduamente la Alhambra. Entre ellos está la cantante Rozalén. «En plena pandemia le dije que iba a ganar el Goya», comenta David. «Y fue y lo ganó», añade. Gabino Diego es otro cliente célebre. Y Omar Montes.
Conocido por su buen producto, además de la fabada allí apuestan mucho por la carne de toro, entre otras cosas, «porque Valdemorillo es la primera feria de España». «La Feria de San Blas y La Candelaria es tradicionalmente la primera fiesta taurina española cada año. Se celebra entre el 2 y el 3 de febrero. La carne de toro es la más ecológica, puesto que un toro se pasa tres o cuatro años pastando en la dehesa. Su carne es mantequilla pura, el color es más rojo, de sabor más potente... Eso sí, es una carne que hay que tratarla, no es como una carne de vaca normal. Por poner un ejemplo, un rabo de toro primero hay que congelarlo, luego hay que cocerlo durante 10 horas. El proceso es totalmente diferente», relata el propietario.
A pesar de las bondades de la carne de toro, David y los suyos son de los pocos que apuestan por ese producto, algo que singulariza y hace destacar a su negocio. De hecho, Casa Toribio, el clásico restaurante cercano a la Plaza de Las Ventas (cerró en 2022) competía con La Alhambra por hacerse con el rabo de toro para poder ofrecerlo a su clientela. Para asegurarse de apostar por lo correcto, David organizó unas jornadas gastronómicas y, la clientela, sin saber de dónde provenía cada carne, demandaba «carne de toro, toro, toro».
En 2001 el restaurante ganó el premio al Mejor cachopo de España, elaborado en su caso con salmón. Y entre otros, también obtuvo el Plato de oro a la hostelería. Aunque el galardón más prestigioso para el propietario de este negocio, asegura, es «que entre el cliente por la puerta».
Además, del excelente género y la buena cocina, La Alhambra ofrece un servicio encomiable y simpatía a raudales, quizá su activo más valioso.
La Alhambra. Plaza Doña Ana de Palacio, 2, Valdemorillo. Abre de jueves a domingo. Precio medio: 30-40 euros.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。