"Ni estamos en los camarotes ni hay nadie con ningún síntoma", sostiene desde el MV Hondius

El ornitólogo Ricardo Hevia, rodeado de pingüinos.
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La posibilidad de acabar confinados en Madrid sigue siendo, a esta hora, una incógnita para los pasajeros españoles del MV Hondius, el crucero en el que se ha declarado un brote de hantavirus que ya ha dejado tres fallecidos. Mientras el Gobierno habla de "sentido común", de consentimientos y de "instrumentos legales" para imponer cuarentenas, a bordo del barco la percepción es muy distinta. "Estamos navegando ahora hacia Canarias con toda la incertidumbre de qué van a hacer con nosotros", asegura el ornitólogo gallego Ricardo Hevia, uno de los pasajeros españoles del buque, que teme que "vamos a pagar el pato de tanta ignorancia confinados en Madrid".
Hevia, natural de Cariño (A Coruña) y especializado en observación de aves marinas, permanece asintomático junto al resto del grupo de ornitólogos españoles con el que embarcó el pasado 1 de abril en Ushuaia (Argentina) para una expedición de 34 noches por algunos de los enclaves más remotos del Atlántico sur. En declaraciones enviadas a un grupo de su localidad y posteriormente confirmadas a EL MUNDO, el gallego insiste en que la situación dentro del barco dista mucho de la imagen de alarma sanitaria proyectada desde tierra.
"Ni estamos en los camarotes ni hay nadie con ningún síntoma", sostiene. "Y, a día de hoy, estamos los 150 más o menos que quedamos en el barco en perfecto estado". El ornitólogo rechaza además las comparaciones con la pandemia del coronavirus que algunos pasajeros y comentaristas han deslizado en redes sociales y medios de comunicación. "Si fuera un covid, como dicen algunas figuras, estaríamos todos infectados en dos días".
La expedición de Hevia tenía un objetivo muy distinto del que ha acabado monopolizando la travesía. El gallego, premiado en 2024 con el Premio RARO de Honor por la observación del ave más atípica registrada en Galicia, viajaba junto a otros aficionados y especialistas para documentar aves pelágicas en lugares como Georgia del Sur, Gough Island, Ascensión o Tristán da Cunha, considerado el asentamiento humano más aislado del planeta.
A bordo del MV Hondius, un rompehielos de 110 metros preparado para navegación polar y operado por una compañía holandesa, Hevia y el resto de pasajeros buscaban especies como albatros, petreles o pardelas cuando la Organización Mundial de la Salud recibió, el pasado 2 de mayo, la notificación de un brote respiratorio grave en el barco. Desde entonces, el crucero navega rumbo a Canarias mientras distintos gobiernos coordinan la evacuación y la eventual cuarentena de los afectados.
El Ejecutivo español ha señalado que los pasajeros nacionales serían trasladados al Hospital Gómez Ulla de Madrid para pasar un aislamiento preventivo. Sin embargo, dentro del barco la información oficial llega con cuentagotas. Preguntado este jueves por EL MUNDO sobre si él y el resto del grupo de ornitólogos se someterán finalmente a cuarentena en el hospital militar madrileño, Hevia responde: "No tenemos noticias nosotros de eso, salvo las de la prensa".
El ornitólogo asegura además que mantienen contacto permanente con sus familias y amigos desde el barco. "Estamos perfectos", escribió de madrugada a este periódico. "En contacto con nuestras familias todo el rato y con amigos".
Mientras tanto, el debate jurídico y sanitario sobre la posibilidad de imponer aislamientos obligatorios sigue abierto. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha apelado al "sentido común" de los pasajeros, aunque también ha recordado que el Gobierno dispone de "instrumentos legales" para proteger la salud pública. Desde el propio barco, sin embargo, algunos pasajeros empiezan a expresar preocupación no tanto por el virus como por las consecuencias administrativas y políticas del operativo diseñado para su llegada a España.
"Esperemos que reine el sentido común", resume Hevia. "Aunque lo dudo".





















