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El nivel socioecon�mico de los padres afecta al esfuerzo ...
Olga R. Sanm · 2026-05-02 · via Portada // elmundo

El nivel socioecon�mico de los padres influye en el esfuerzo escolar que realizan sus hijos. Seg�n un estudio publicado recientemente en la revista American Sociological Review, los alumnos de familias privilegiadas muestran un mayor empe�o cognitivo que los de los entornos desfavorecidos, sobre todo cuando no hay recompensa. Pero la brecha puede compensarse con incentivos: cuando se ofrecen peque�os premios -por ejemplo, un reconocimiento social-, los ni�os de familias con menos recursos trabajan con un nivel de implicaci�n similar al de sus compa�eros m�s aventajados.

El trabajo dice que la motivaci�n est� condicionada por el entorno social porque �los recursos familiares y el nivel de seguridad que experimentan los ni�os en su vida cotidiana juegan un papel fundamental�. Al contrario, crecer con carencias, como falta de medios econ�micos o de tiempo de atenci�n parental, �dificulta la concentraci�n sostenida en una tarea�. Seg�n los autores de la investigaci�n, �los rasgos de personalidad o la inteligencia no explican estas diferencias�.

Ya exist�a evidencia cient�fica que mostraba que el origen social influye en el �xito acad�mico, pues los ni�os de entornos favorecidos tienen la posibilidad de acceder a m�s libros, viajes, visitas culturales o clases particulares que ayudan a mejorar sus resultados escolares, pero desde el punto de vista de la sociolog�a no se hab�a abordado apenas el tema del esfuerzo.

La meritocracia

El estudio, liderado por la Universidad Carlos III de Madrid y en el que tambi�n ha participado el Centro de Investigaci�n en Ciencias Sociales de Berl�n, aporta una nueva perspectiva en el debate sobre la meritocracia. Frente al discurso que interpreta el esfuerzo como algo puramente individual, que depende de la fuerza de voluntad, este trabajo apunta a �la profunda influencia del contexto social incluso en algo aparentemente tan personal como el esfuerzo�, poniendo de relieve �los factores sistem�ticos que dan forma al comportamiento individual�.

�No queremos reforzar una idea simple de la narrativa de la meritocracia, que sugiere que lo �nico que hace falta es que todo el mundo se esfuerce. De hecho, este estudio demuestra que una raz�n por la que los ni�os menos aventajados no se esfuerzan tanto es la falta de recursos con que crecen. No es que sean vagos, es que hay razones estructurales que condicionan la voluntad�, se�ala Jonas Radl, profesor de Sociolog�a en el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III y responsable de la investigaci�n.

En el estudio se se�ala que �la mera percepci�n de la escasez� por parte de los ni�os �afecta negativamente a la activaci�n de las funciones ejecutivas del cerebro, incluso manteniendo constantes las condiciones materiales�. �La escasez percibida produce preocupaci�n y estr�s, lo que, a su vez, conduce a una sobrecarga: el aumento de cortisol socava el esfuerzo�, advierte.

Riesgos ambientales

Otras razones que los autores mencionan en el estudio para explicar el coste del esfuerzo son los estilos de crianza -las familias con mayor nivel socioecon�mico son m�s propensas a fomentar la autonom�a y la independencia de sus hijos, seg�n este trabajo-, la influencia social de los compa�eros de colegio o los riesgos ambientales: a m�s pobreza, m�s amenazas para la salud, la autoestima y la seguridad f�sica.

Radl y su equipo realizaron un experimento en el que participaron 1.360 alumnos de 5� de Primaria de 35 colegios de Madrid y Berl�n, que tuvieron que resolver tareas cognitivas sencillas dise�adas para medir la concentraci�n, la atenci�n y el autocontrol. En total se obtuvieron 10 conjuntos de datos con 13.600 observaciones cada uno.

�sta y otras tareas similares fueron planteadas y ejecutadas en tres escenarios: uno sin recompensas, otro en el que se premiaba con peque�os juguetes por hacer la tarea y otro en el que, aparte de recompensar con peque�os juguetes, los tres mejores participantes recib�an un reconocimiento social.

Las recompensas

En primer lugar, examinaron las diferencias socioecon�micas en la direcci�n del esfuerzo; es decir, en la decisi�n de realizar o no una tarea que requiere trabajo. Los resultados mostraron que, sin incentivos, los alumnos eligieron hacer la tarea s�lo en el 45% de los casos, mientras que con incentivos el porcentaje roz� el 100%, pero aqu� no se encontraron diferencias socioecon�micas.

En segundo lugar, los investigadores analizaron la intensidad del esfuerzo. Aqu� vieron que, sin incentivos, los ni�os de familias m�s privilegiadas ejerc�an una intensidad de esfuerzo del 34% de una desviaci�n t�pica superior a la de los ni�os de entornos socioecon�micos m�s desfavorecidos.

Sin embargo, la diferencia se redujo �considerablemente� al introducir incentivos. Esta diferencia del 34% de una desviaci�n t�pica entre unos y otros cay� al 22% en la situaci�n de recompensa y al 19% cuando se les daba adem�s un reconocimiento social.

Los investigadores proponen aplicar estos hallazgos a pol�ticas educativas, bajo la premisa de que �los incentivos en el aula pueden reducir las desigualdades socioecon�micas�. Es decir, en su planteamiento esgrimen que, adem�s del rendimiento acad�mico, se insista m�s en valorar y premiar los progresos individuales dentro del aula.

�Las recompensas, el aprendizaje l�dico y el reconocimiento social pueden contribuir a reducir las diferencias en el esfuerzo de ni�os de distintas clases sociales�, sostiene Radl, que cree en los beneficios de la gamificaci�n: �Los incentivos, aunque sean simb�licos, proporcionan motivaci�n, sobre todo a esos chicos que tienen problemas para concentrarse o que han desarrollado una actitud negativa hacia la escuela�. Plantea utilizar esta idea en la lucha contra el abandono escolar, dando incentivos simb�licos b�sicos a los alumnos rezagados durante las clases de refuerzo.