惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

N
News | PayPal Newsroom
云风的 BLOG
云风的 BLOG
GbyAI
GbyAI
Engineering at Meta
Engineering at Meta
B
Blog RSS Feed
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
The Register - Security
The Register - Security
L
LangChain Blog
A
About on SuperTechFans
S
Schneier on Security
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
Stack Overflow Blog
Stack Overflow Blog
The Hacker News
The Hacker News
AWS News Blog
AWS News Blog
博客园 - 司徒正美
Scott Helme
Scott Helme
K
Kaspersky official blog
Cyberwarzone
Cyberwarzone
T
Tenable Blog
腾讯CDC
Recorded Future
Recorded Future
cs.CL updates on arXiv.org
cs.CL updates on arXiv.org
G
GRAHAM CLULEY
Security Latest
Security Latest
S
Securelist
D
Darknet – Hacking Tools, Hacker News & Cyber Security
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
Google DeepMind News
Google DeepMind News
V
Vulnerabilities – Threatpost
雷峰网
雷峰网
T
The Exploit Database - CXSecurity.com
freeCodeCamp Programming Tutorials: Python, JavaScript, Git & More
V
V2EX
T
The Blog of Author Tim Ferriss
D
Docker
S
Security Affairs
F
Full Disclosure
Know Your Adversary
Know Your Adversary
N
News and Events Feed by Topic
N
News and Events Feed by Topic
T
Tor Project blog
Hugging Face - Blog
Hugging Face - Blog
www.infosecurity-magazine.com
www.infosecurity-magazine.com
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
Simon Willison's Weblog
Simon Willison's Weblog
Recent Announcements
Recent Announcements
博客园_首页
博客园 - 聂微东
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
S
Security @ Cisco Blogs

Portada // elmundo

Muere a los 48 años Alex Manninger, ex portero del Arsenal, Juventus y Espanyol tras ser arrollado su coche por un tren El Supremo rechaza la suspensi�n cautelar�sima del decreto de regularizaci�n de inmigrantes El Mundo Sumar amenaza al PSOE con apoyarse en el PP para desbloquear la ley que da la nacionalidad a los saharauis tras quedar fuera de la regularizaci�n Esposada a los 86 a�os: el amargo final de la 'love story' de la viuda francesa de un estadounidense detenida por el ICE Estas son las mejores cuentas de ahorro de abril de 2026 Los jueces de Instrucción de Madrid salen en defensa de Peinado ante los "ataques" y "descalificaciones" del Gobierno Puigdemont rompe su relación con Yolanda Díaz tras acusar a Junts de "racista": "Buen viento. La próxima vez que el PP te haga vicepresidenta" Las listas de espera vuelven a crecer: 4.925.648 pacientes, 853.509 para una cirugía y 4.072.139 para ver al especialista Repsol firma un acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodr�guez y recupera el control de sus operaciones en Venezuela Stella McCartney lanza una nueva colaboración con H&M 20 años después: "Si la moda sostenible no es democrática, no funcionará. Hoy el sistema hace que lo correcto sea más caro" Menchu Gal, la artista incansable que decidió ser pintora Alejo Sauras, actor: "El fenómeno fan es muy duro. Cuando todas quieren ligar contigo, no ligas con ninguna" Love Story y la mentira de los 90 Vox marca distancias con Trump meses después que sus aliados europeos y cuida a Meloni tras caer Orban "China ha manipulado las palabras de S�nchez y no es la primera vez": los diplom�ticos, ante el 'apoyo' espa�ol a la anexi�n de Taiw�n El Gobierno descarta un adelanto de las elecciones por el juicio a Bego�a G�mez: "Ser�n cuando toca que sean" La novia que sobrevivi� a un terremoto y se cas� con su rescatador en la China de las bodas grupales militares Un nuevo avance con la terapia gen�tica del 'corta-pega' logra silenciar el cromosoma extra en el s�ndrome de Down 26 restaurantes de Madrid se rinden a los sabores de Navarra El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s Cartas lacrimosas Por qué Sherlock Holmes sigue siendo un fenómeno inagotable: "Aún necesitamos alguien que sea más inteligente que todas las fuerzas del mal" El Mundo Luc�a Gal�n, pediatra: "Instagram me bloque� por hablar de vacunas con fuentes oficiales: 'contenido inapropiado'" Los mejores ejercicios para bajar barriga y conseguir un abdomen plano en casa Herida una ni�a tras recibir un disparo en el patio de un colegio de Badajoz El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco La decisiva roja a Camavinga en el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: "Creo que no sabía que era la segunda" Aldama pag� un catering para 5 ministros de S�nchez con Delcy Rodr�guez en el chal� de El Viso Tuvimos a la m�s bella Teresa de Calcuta en Adif Lora se llev� a una reuni�n de la Sepi para rescatar Duro Felguera al comisionista Vicente Fern�ndez aunque llevaba un a�o cesado Grandes redadas en el cintur�n de Barcelona para atajar el aumento de la delincuencia Ocho CCAA del PP batallar�n contra la regularizaci�n de 500.000 inmigrantes, pero Andaluc�a se desmarca: "Estamos con la cabeza en las elecciones" "Alg�n d�a acabaremos a tortas, como en el Oeste": el enfrentamiento llega a m�ximos en el Congreso El Mundo En busca de pruebas clave en el zulo que el acusado de matar a Esther ocult� durante cuatro a�os El �ltimo recorrido de Orlinda: sali� desorientada de la T-4 de Barajas y muri� junto a la R-2, a solo seis kil�metros del aeropuerto Feij�o llama a S�nchez "el Orban del Sur" y pide su dimisi�n por el procesamiento de su esposa: "Ha consentido que se robe en su cara y no se ha marchado" La Audiencia de Valladolid devuelve la causa de Esther L�pez al juzgado instructor tras hallarse un s�tano en la casa del acusado Anticorrupci�n investiga al Ayuntamiento y al Puerto de Valencia por prevaricaci�n y tr�fico de influencias Otra diputada de Vox en Murcia se va al Grupo Mixto y deja al partido sin capacidad de bloqueo en el Parlamento regional El Gobierno atribuye las cr�ticas del PP a la regularizaci�n de inmigrantes a sus "pactos con la ultraderecha": "Es el partido m�s desubicado de la historia" "Volver a imaginar" para resistir: PHotoEspa�a 2026 reivindica el poder pol�tico de la imagen en tiempos convulsos Derrota del 'caballo de Troya' h�ngaro Alcal� de Henares se queda sin suministro de agua y pone cisternas y provisiones a disposici�n de los vecinos Imputan al alcalde de Ourense, Gonzalo P�rez J�come, por prevaricaci�n al compaginar su cargo con ingresos privados sin pedir autorizaci�n El Gobierno no expulsar� a los inmigrantes que no obtengan el permiso tras la regularizaci�n: seguir�n en Espa�a en situaci�n irregular Env�an a juicio por homicidio a los profesores de Mario Conesa, muerto a los 17 a�os en un viaje de estudios a B�lgica en 2022 El PP se hace con la Presidencia de las Cortes de Castilla y Le�n siete a�os despu�s con el apoyo de Vox El Gobierno descarta una gran conversi�n de interinos en fijos tras la sentencia del TJUE: "No obliga a hacerlo" La Reina Letizia recupera la chaqueta �tnica de Mango que eleva cualquier look de primavera (y que tiene en su armario desde hace una d�cada) Manual para la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes: qui�n entra, qu� pedir y c�mo El Parlament ofrece pagar para no tener que izar ya la bandera de Espa�a como ha reclamado la Justicia S�nchez vuelve a insinuar que Peinado hace pol�tica con la investigaci�n a su mujer: "Lo que pido a la justicia es que haga justicia" El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" Los Cañitas Maite desembarcan en Málaga: la nueva excusa para visitar la ciudad sabe a croqueta y ensaladilla de gamba blanca malagueña Leo Pruimboom, fundador de la Psiconeuroinmunolog�a cl�nica: "La longevidad saludable no se alcanza con masajes, sueros y pastillas" El Mundo "Puta 1", "Puta 2", "Puta 3" o el manual para hacerse 'un koldo' Triple golpe a Vox por la ca�da de Orban: financiero, estrat�gico y de futuro Lecciones h�ngaras El Mundo El Mundo Roy Makaay: "Roberto Carlos no controló bien porque el campo estaba un poco mal, cada mes de marzo me hablan de ese gol" La alcaldesa Agirre (PNV) agrava la par�lisis en Getxo al anunciar que no optar� a la reelecci�n tras el esc�ndalo del palacete Lamine y su táctica para remontar ante el Atlético: "Ojalá el Cholo me haga un favor y me ponga uno contra uno con alguien" El Gobierno vasco premia al etarra que asesin� a Tom�s y Valiente con un tercer grado que le permitir� cumplir su condena en su casa James Rodr�guez tambi�n gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva m�s de tres millones de euros El bipartidismo frena a Vox en las provincias y aleja el 'sorpasso' el 17-M Portero de prostíbulo, chófer de Bárcenas, espía para Villarejo... y hoy sigue siendo policía: Sergio Ríos, el 'Cocinero' de la 'Kitchen' ¿Por qué han fracasado las negociaciones de paz en Islamabad? El Gobierno examina a 44.000 alumnos de 12 años con la misma evaluación en toda España Seguridad Social no ha tenido en cuenta la regularización de inmigrantes en sus proyecciones de gasto en pensiones La Sepi se abre a renegociar el calendario del rescate de Plus Ultra por sus problemas para devolver los 53 millones de fondos p�blicos Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo La lucha de Rocío contra el síndrome de Lawrence, la enfermedad del 'hambre voraz': "Un fármaco no puede valer más que mi vida" Segunda semana del juicio a Ábalos, Koldo y Aldama por las mascarillas: ex altos cargos de Adif y Puertos desfilarán ante el Supremo Keiko Fujimori encabeza el escrutinio oficial en Per�: "Nuestro pa�s est� cerca de recuperar el orden" Mariana Aróstegui, bióloga y nutricionista: "En España cenamos muy tarde, y eso perjudica al metabolismo y al descanso" Verde, el color más difícil, por qué no te lo pones y cómo proponen las marcas usarlo y combinarlo en 2026 Sonia Navarro, la artista que convierte la costura y el bordado en vanguardia: "Lo que me interesa es que las mujeres estén bien pagadas" Joan Tubau, economista: "En España el dinero es un tema tabú por la cultura, la religión... Se compra mucha lotería, pero hay poca cultura financiera" De vinos en el mercado: siete barras imprescindibles para beber bien en Madrid Almeida instalará un jardín vertical 2.0, con 34 especies y 2.834 m2, como pasarela hacia el futuro 'bosque' de Parque Ventas La última cruzada de Ortega Smith en Cibeles: "Vox ya nos quiso apagar en 2023, donde no tuvimos ningún apoyo, y sacamos un concejal más; llevamos dos años trabajando en solitario" Montero en el cadalso andaluz Juanma Moreno arranca la precampaña de las autonómicas del 17-M con la mayoría absoluta a tiro ¿Quién heredará la España de los comercios locales? Su futuro, en vilo ante la falta de relevo: "Mi hijo decía que esto es muy sacrificado, que no se veía trabajando así" José Ángel Mañas, escritor: "Hace 10 años, para ser de extrema derecha había que ser valiente; hoy es 'mainstream' y sólo da pena" La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" El Mundo La UE se libra de Orban, de las filtraciones a Rusia y del bloqueo a las medidas de ayuda a Ucrania: "Hungría ha elegido Europa" La Guardia Civil inspeccionará un zulo por su posible relación con el crimen de Esther López Miedo a ver películas de niños Viktor Orban, el poder que se convirtió en sistema El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso" Orban pierde el poder y Europa frena al trumpismo global M�s cara, m�s sexual, m�s poderosa: Bad Gyal pone caliente Madrid para celebrar 10 a�os de carrera
Chicas en moto, tatuajes y ametralladoras antia�reas... Las m�ltiples caras de Teher�n
Javier Espin · 2026-05-18 · via Portada // elmundo

Zohra deambula con la melena negra suelta sobre la espalda. Una imagen inusual en la Plaza de Enghelab. Aqu� son legi�n las f�minas que se cubren con la tradicional abaya (la t�nica negra que portan las mujeres m�s conservadoras). Este es un espacio repleto de parafernalia religiosa, de retratos de Ali Jamenei y de otros muchos muertos de la guerra contra Estados Unidos y donde la multitud que acude cada noche se desga�ita coreando el "�Golp�ales! �Les est�s golpeando fuerte!" del cantante Mahdi Rasouli, una melod�a que ya es viral entre los seguidores del r�gimen.

La f�mina de 31 a�os explica que es la primera vez que viene a las convocatorias nocturnas. "Quiero dejar claro que Ir�n tambi�n es mi pa�s y que estoy en contra de la guerra. �Por qu� no uso el hijab (velo)? Porque debo tener la libertad de ponerme lo que quiera", precisa.

La chica se muestra tan resoluta que se despide estrechando la mano del visitante, lo que de inmediato genera una protesta de otra asistente a la convocatoria. "Dile a tu amigo extranjero, que aqu� los hombres no le dan la mano a las mujeres", le espeta enfadada al traductor.

Pero Zohra no es un caso �nico. En la Plaza de Valiasr, Samira se dedica a desviar el tr�fico agitando una bandera iran�. La joven de 36 a�os tambi�n ignora la ley de 1981 que impuso que las f�minas deben cubrirse el cabello. La muchacha, ilustradora de profesi�n, acude de forma reiterada a las concentraciones a favor del poder desde la primera semana de marzo. "Esta es la mejor oportunidad para mostrar a este sector de la sociedad que somos iguales. Que todos defendemos Ir�n", asevera junto a otra se�ora que tambi�n agita la ense�a nacional, pero ella portando una 'abaya'.

Reconoce que a veces se le acercan otras mujeres que le instan a cubrirse, pero ella se mantiene firme. "No podemos cambiar a toda la sociedad en cuesti�n de d�as. A veces hay que pelear por tu libertad y a veces, ahora, hay que pelear por tu pa�s", agrega.

La presencia de chicas como Zohra o Samira en las congregaciones nocturnas de Teher�n, que son una constante desde la misma jornada del 28 de febrero, son un s�mbolo del significativo error de juicio que inspir� a Tel Aviv y Washington a la hora de iniciar este �ltimo conflicto, donde esperaban -seg�n dijeron p�blicamente- que la campa�a de bombardeos a�reos reactivara las protestas opositoras del pasado mes de enero.

Chicas iran�es pasean sin velo frente al Gran Bazar de Teher�n.

Chicas iran�es pasean sin velo frente al Gran Bazar de Teher�n.AFP

Lejos de ello, la campa�a b�lica ha movilizado a los seguidores del r�gimen, que cada noche se agrupan en decenas de plazas -cerca de 150 lugares, seg�n Hamidreza Gholamzadeh, portavoz de la municipalidad de Teher�n- para expresar su apoyo al poder que controla el pa�s bajo un ambiente de festival isl�mico, donde se entremezclan los poemas, los himnos nacionalistas, el ondear de banderas, las loas a los fallecidos -"m�rtires", en la nomenclatura oficial- y el recurrente grito de "�Muerte a Am�rica!�Muerte a Israel!".

Seg�n el citado Hamidreza Gholamzadeh, las reuniones nocturnas comenzaron "de forma espont�nea" -incide en ello, aunque resulta imposible confirmarlo- la misma noche del 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv lanzaron lo que llamaron Operaci�n Furia �pica. "La gente sali� a la calle consciente de que, si no la ocupaban ellos, lo har�an los manifestantes (los opositores). Fue su manera de defender al pa�s", explica en su despacho.

Marchas a nivel nacional

Las reuniones convocadas al caer la noche -que ya contabilizan casi 80 jornadas ininterrumpidas- se han extendido por todo el pa�s y no es raro ver actos similares en ciudades como Qom o Yazd donde se exhiben r�plicas de cohetes o drones, o donde se instruye a los presentes en el manejo de armas.

En la Plaza de Vanak de Teher�n, los hay m�s pr�cticos. El casi centenar que espera haciendo cola junto a la tienda donde se reparte comida gratuita.

Las autoridades han reforzado la escenograf�a af�n a su ideario con nuevos murales, donde se vitupera a EEUU o se alude a los supuestos logros de Teher�n. La rotonda de Vanak ha sido adornada con un pu�o que agarra el Estrecho de Ormuz, junto a un lema que proclama: "Trump no puede hacer nada. El control eterno del canal se quedar� en las manos de Ir�n".

"Tenemos que luchar aunque sea con las manos y demostrar que no nos rendiremos", clama el locutor por medio del altavoz, mientras un mar de pu�os se alza al cielo.

Seg�n una encuesta del Centro de Investigaciones de la Radiodifusi�n de Ir�n (Irib) -una entidad controlada por el r�gimen-, un 59% de los iran�es afirmaron que han asistido al menos una vez a estas citas noct�mbulas, mientras que el 33% dijo que lo hac�an de forma continuada.

Aunque resulta imposible confirmar la certeza de este sondeo, todos los consulados insisten en que la afluencia de p�blico a estas citas se consolid� a partir del mensaje que difundi� el 8 de abril el nuevo dirigente del pa�s, el ayatol� Mojtaba Jamenei, donde dec�a: "Vuestras voces en las plazas van dar a forma al resultado de las negociaciones, ser�n un factor decisivo".

As� qued� claro, en palabras del canal oficial Press TV, que estos eventos no s�lo eran algo "simb�lico sino componentes de una estrategia nacional".

Para afectos a la Rep�blica Isl�mica como el profesor Shahab Esfandiary, de la Universidad de Arte de Teher�n, estas reuniones nocturnas son "un nuevo momento revolucionario" (alusi�n a la sublevaci�n de 1979 que dio paso a la Rep�blica Isl�mica), que los "medios occidentales han pasado por alto reduci�ndolas a eventos organizados por el Estado".

Mostafa Azimi, de 45 a�os, aclara que empez� a frecuentar las concentraciones a favor del Gobierno en la segunda semana de la guerra, motu propio. "Sol�a rezar mientras escuchaba los bombardeos. No vamos a cesar. Trump nos quiere robar el derecho a desarrollar nuestra energ�a nuclear", precisa.

Alaadin Shukeri, de 39 a�os, ha acudido a la Plaza de Valiasr junto a su esposa y sus dos hijos. Su consorte y su hija vienen con el velo reglamentario. "Estas chicas no apoyan a la Rep�blica Isl�mica pero s� a Ir�n. Eso nos une como naci�n. Es el momento de luchar por Ir�n. Ya hablaremos del velo m�s adelante", apostilla se�alando a la citada Samira, que sigue mostrando el estandarte iran� a poca distancia.

"Es un control sofocante"

El despliegue de los leales al poder se combina con una numerosa presencia de militares y fuerzas de seguridad. Los uniformados que recorren las calles en motocicletas por parejas, los que patrullas con AK-47 los cruces y puentes, los veh�culos armados con ametralladoras antia�reas y las barreras de vigilancia en mitad de las avenidas, son una constante en Teher�n nada m�s caer el sol.

"La hermosa Teher�n", asevera un decorado justo a la entrada de la metr�poli, al lado del primer gran control que custodian unos militantes vestidos de civil, equipados con fusiles autom�ticos.

A veces, se puede encontrar uno con decenas de miembros de las fuerzas de seguridad instalados en las aceras de una de las principales avenidas. Con sus veh�culos de dos ruedas perfectamente alineados y aparcados en el espacio de los peatones, mientras otro grupo permanece junto al autob�s que los traslada. "Es un control sofocante", explica un opositor que no quiere ser identificado.

Mujeres en motocicleta, en Teher�n.

Mujeres en motocicleta, en Teher�n.Reuters

Las autoridades han incrementado la represi�n desde que comenz� la ofensiva de Washington y Tel Aviv. Seg�n el grupo Derechos Humanos de Ir�n, los responsables del pa�s han ejecutado al menos a 28 reos desde mediados de marzo, mientras que Naciones Unidas estimaba que han arrestado a m�s de 4.000 personas. Los propios medios oficiales han reconocido una campa�a de confiscaci�n de bienes de personajes asociados con la oposici�n. "Se ha intensificado el castigo a los que esp�an y cooperan con el r�gimen sionista (Israel) y los pa�ses hostiles", escribi� la agencia Mehr hace d�as cifrando en unos 400, los sujetos afectados por estas medidas.

Los desafectos a las autoridades, que protestaron de forma masiva en enero y fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad especialmente en dos jornadas -los d�as 8 y 9 de ese mes- que dejaron miles de v�ctimas mortales, seg�n informaron numerosas organizaciones de Derechos Humanos, no han desaparecido, sin embargo, de las v�as capitalinas.

De hecho, la est�tica dominante en el centro de la metr�poli se transforma de forma radical conforme se conduce hacia el norte de la villa a trav�s de la avenida Vallasr.

Los barrios norte�os de Teher�n son un espacio donde esas mismas abayas que se prodigan en Enghelab, Vanak o Felestin, aqu� son una rareza. Este es un �rea donde la abrumadora mayor�a de las f�minas desaf�an abiertamente la normativa que exige el uso del hijab.

Las hay que caminan con trenzas y tablas de skate, o con los pantalones vaqueros rotos al estilo europeo.

Lo m�s sorprendente es la facilidad con la que se encuentra aqu� a f�minas dispuestas a expresar su oposici�n al sistema vigente. El terceto que disfruta de unos helados, sentadas en un banco de un parque del distrito de Tajrish, coinciden en su opini�n sobre el sistema que lidera ahora Mojtaba Jamenei: "Odiamos al r�gimen".

Simin, de 76 a�os, es la m�s vocal. No oculta su simpat�a hacia Reza Pahlavi, el hijo del antiguo aut�crata que fue depuesto en 1979, y explica que como la mayor�a de las iran�es no religiosas decidieron abandonar el uso del velo despu�s de la algarada popular del 2022, causada precisamente por la muerte en una dependencia policial de Mahsa Amini, la joven que fue arrestada por no llevar el hijab de forma "inapropiada". Cientos de personas murieron bajo la represi�n de las fuerzas de seguridad en aquella ocasi�n.

"Las mujeres hemos ganado. Yo quem� mi velo. Nos hab�an obligado a usarlo. Eso se acab�", a�ade Simin.

La veterana, sin embargo, no concuerda con sus dos amigas, de 65 y 50 a�os. Ella apoya los bombardeos de EEUU e Israel. Incluso acusa a Trump de ser un "perdedor", por no haber conseguido derrocar al poder actual y haber parado los ataques. Sus dos acompa�antes disienten. "No nos gusta la guerra", dice Nushin.

Las palabras de Simin y las m�ltiples caras de Teher�n son un reflejo de la polarizaci�n que se observa en el pa�s, especialmente tras la sangrienta acci�n de las fuerzas oficiales durante las manifestaciones de enero pasado.

El referido Reza Pahlavi se ha erigido en la n�mesis del r�gimen local, tras defender los bombardeos contra su propio pa�s y la acci�n de la autocracia que dirigi� su padre. Sus seguidores se manifestaron el pasado d�a 10 en diversas ciudades de Alemania y Reino Unido portando la bandera del antiguo servicio secreto de la monarqu�a, la Savak, que tambi�n se signific� por su brutalidad. Los v�deos de esas marchas han generado una enorme controversia en las redes sociales iran�es.

"Mucha gente quiere venganza", indica otro opositor que tambi�n quiere protegerse con el anonimato.

La "victoria" de las mujeres en la pugna por la utilizaci�n obligatoria del hijab de la que habla Simin es una certeza desde el a�o 2022.

Ahora es algo normal ver carteles en centros comerciales como el que se encuentra a orillas del Lago Chitgar, que advierten que en este espacio "el uso del hijab es obligatorio", y apreciar a grupos de mujeres que desechan ese aviso y pasean con el cabello al aire por el recinto.

Las hay incluso m�s atrevidas como Melina, una tatuadora con varios piercings en el rostro, largas trenzas y tatuajes que le cubren hasta el cuello. Se encuentra disfrutando de un picnic junto a un grupo de amigos en la orilla de la laguna. Se ha tra�do a Deisy, su perra. Otro desplante a las regulaciones oficiales que prohibieron pasear a estas mascotas en 2025. Para los sectores m�s estrictos de este pa�s, los perros son animales "impuros".

"Nosotros hacemos todo lo que es ilegal. Es ilegal traer al perro, lo traemos. Los tatuajes son ilegales, llenos de tatuajes. Este Gobierno es muy extremista. Yo soy ateo porque tengo cerebro y pienso", afirma Amir A., un instructor de kick boxing que acompa�a a Melina.

Pese al alto coste en t�rminos personales, la sociedad m�s laica no ha cesado de avanzar en sus reclamos. La pugna en torno al velo no ha sido su �nico "triunfo" temporal.

Las mujeres puede volver a conducir motos

Las autoridades anunciaron el pasado mes de febrero que comenzar�an a otorgar licencias para conducir motocicletas a las f�minas, poniendo fin as� a una prohibici�n de facto que dur� d�cadas, basada en el antagonismo que mostraban los sectores religiosos m�s radicales hacia esta hip�tesis.

Seg�n uno de los muchos medios controlados por el poder, la agencia Shabestan, la l�gica detr�s de esa decisi�n era que las mujeres no pod�an conducir "llevando de forma correcta el hijab".

La agencia oficial Ilna fue una de las que confirm� la orden gubernamental de febrero, firmada por el vicepresidente Mohammad Reza.

En este caso, un n�mero creciente de chicas se hab�a significado desde hace a�os por recurrir a este medio de transporte, sin esperar a la aprobaci�n del poder.

Negara Nasri, de 25 a�os, comenz� a conducir su peque�a motocicleta de 50 cent�metro c�bicos hace cinco meses. "Empec� antes de que anunciaran lo del carnet de conducir", apostilla.

"No trato de desafiar al r�gimen. Es algo que necesito para desplazarme. Pero es cierto que hay chicas que lo hacen para mostrar su disconformidad con las restricciones que han impuesto a las mujeres", precisa.

La joven confirma que algunas de sus amigas comenzaron a conducir tras la revuelta del 2022, "aunque lo hac�an con el casco y as� no se ve�a que eran mujeres".

Con sus aparatosos veh�culos aparcados en una avenida capitalina, el grupo de "moteros" que se hace llamar "Jinetas de la Sombra" conforma una imagen que no desentonar�a en cualquier capital europea.

Kasra SHR (es su apodo) ejerce como portavoz del grupo. Va ataviado con la t�pica chupa de cuero negro, repleta de cadenas y pinchos met�licos. A su lado hay otro chaval con una cazadora similar adornada con la palabra "Muerte".

Antes de hablar ense�a una foto de los integrantes del club. Son casi un centenar con 60 motos, apostilla. De ellos, en torno a una decena son f�minas.

"En EEUU, las chicas que van con los moteros son groupies (fans). Aqu� son moteras. Le podr�a presentar a una que tiene tantos cojones que no hay nadie que se atreva a montarse con ella", aclara.

�l tambi�n confirma que ninguna de las que conoce han esperado a que les otorguen una licencia oficial para conducir. "Hacemos todo lo que nos dicen que no podemos hacer y ellas las primeras", declara el muchacho en tono desafiante.

El grupo se ha congregado no lejos del Puente Parkway, vigilado por militares instalados detr�s de una en�sima ametralladora pesada. Las dos realidades de la capital conviven a escasos metros bajo un desconcertante arreglo en los que unos ignoran, a sabiendas, la presencia de los otro. Al menos, en este instante.