León XIV ha saludo a saludar hasta en dos ocasiones -la última sorpresa- a la gente congregada en la plaza, unas 6.000 personas según la Guardia Urbana. Muchos jóvenes con banderas y pancartas del Vaticano y ni rastro de polémica

El Papa con Omella en el balcón del Palacio EpiscopalARABA PRESS
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Expectación y mucha alegría entre el público que ha aguardado bajo un calor imponente la llegada de León XIV a la Catedral de Barcelona, la primera toma de contacto con la capital catalana. El llamamiento independentista y la polémica por el catalán han fracasado en el acto del Papa en el corazón de la ciudad, una visita que ha transcurrido con total normalidad y ha levantado interés entre fieles, curiosos y vecinos que se han acercado y han llenado la plaza desde las 10 de la mañana.
La inmensa mayoría de banderas que se han podido ver eran las del Vaticano, si bien había gente con banderas de España (muchas con el símbolo del Sagrado Corazón), así como senyeres catalanas y banderas de Barcelona. Además, la comunidad latina, muy numerosa en Barcelona, también se ha movilizado y ha llenado el centro de la ciudad con enseñas de Argentina, México, Nicaragua, Colombia o Perú, entre otras, para esperar a León XIV.En cambio, no se ha visto ninguna estelada, ni en los balcones ni a pie de calle.
El Papa ha llegado sobre las 13.30 horas, ha entrado en coche hasta las puertas de la Catedral, donde le esperaba el Arzobispo Juan José Omella, y ha saludado antes del primer acto dentro de la iglesia. Al terminar, ha salido y ha dirigido unas palabras al público que aguardaba en el exterior. "Bon dia i bona hora germans i germanes", ha sido el saludo en catalán del pontífice a la salida, con el micrófono en la mano. Luego, se ha despedido con un "adéu siau" (adiós en catalán). "Que celebremos todos la fe en Cristo. Jesucristo nos ha llamado a vivir como un solo pueblo unidos en la fe", ha dicho tras agradecer la presencia del público, gente que gritaba emocionada delante de la Catedral. "Gracias por estar aquí, por la paciencia y la alegría", ha remarcado.
Un rato después, el Pontífice ha salido por el balcón del Palau Episcopal, desde donde ha bendecido a los fieles que todavía seguían en la plaza, unos 500. "Váyanse a comer y por la tarde nos vemos", ha asegurado León XIV en referencia al primer baño de masas que protagonizará en Barcelona, una vigilia en el estadio Olímpico de Montjuïc. Esta aparición ha sido sorpresa e improvisada, y ha sido el propio arzobispo de Barcelona quien le ha acercado de nuevo el micrófono para hablar mientras pedía silencio.
"Es un momento único, histórico", gritaban Jorge y Valentina, padre e hijo residentes en Salou, Tarragona, y de origen nicaragüense. "Barcelona no podía ser menos, viendo lo de Madrid, tenía que estar a la altura", comentaba Carla, emocionada tras ver a León XIV "un momentito" a las puertas de la Catedral. Según la Guardia Urbana, 6.000 personas se han congregado hoy en el centro de la ciudad ante la llegada del Pontífice.
























