Bajad las armas
Solo unos pocos podemos decir que la patibularia desfachatez de Pedro S�nchez lleva indign�ndonos desde sus primeras actuaciones en el garito de Ferraz

Pedro S�nchez, a la salida del Comit� Federal del PSOE del 28 de septiembre de 2016.
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A los antisanchistas de primera hora, que no somos tantos como parece, nos espanta un poco la actual fiebre antisanchista. La monoman�a infecta ya a tres generaciones de espa�oles hastiados. Es como ver a los zetas petando los estadios donde tocaban los hermanos Gallagher el a�o pasado cuando nosotros core�bamos Wonderwall en junio de 1996.
Solo unos pocos podemos decir que la patibularia desfachatez de Pedro S�nchez lleva indign�ndonos desde sus primeras actuaciones en el garito de Ferraz. Y no hac�a falta una sensibilidad excepcional para advertir en aquel concejal resentido el nacimiento de una estrella negra de la amoralidad pol�tica: bastaba llevar los ojos abiertos, no tener miedo ni al eco del silencio ni al vocer�o de las patrullas digitales y haber sido vacunados desde chiquititos contra la superioridad moral de la izquierda a pesar de haber elegido el periodismo.
No quiero decir con esto que el antisanchismo se haya vuelto tan comercial que los pioneros estemos pensando en pasarnos justo ahora al oficialismo sincronizado. Pero comprendan ustedes que uno arrastra un cansancio comprensible desde aquella primera llamada de Ra�l del Pozo un s�bado de 2018, poco despu�s de la moci�n, pregunt�ndome sinceramente sorprendido c�mo pod�a haber firmado un art�culo tan cr�tico con un presidente del Gobierno. ��Y encima uno del PSOE!�, remat� divertido. El propio Ra�l no tard� en sumarse al movimiento, raz�n de que a su muerte el todav�a presidente del Gobierno evitara cuidadosamente poner un m�sero tuit de condolencia aunque fuera fingida, como todo lo suyo.
Por dos veces he cre�do haber escrito el �ltimo art�culo sobre Pedro S�nchez. En octubre de 2016, tras el comit� federal que lo defenestr� en defensa propia; y en julio de 2023, justo antes de las elecciones que gan� perdiendo. Todo apunta a que pr�ximamente tendr� la oportunidad -a la tercera- de sentir esa melancol�a anticipada por el adi�s a quien tantas columnas nos ha resuelto con sus cotidinanas exhibiciones de vileza, cinismo y cobard�a. Como Vallejo tengo ya el recuerdo de ese instante, pero hasta entonces procuro prestar al personaje �nicamente la atenci�n imprescindible, porque la vida es aquello que pasa mientras escribimos contra S�nchez.
Por desgracia, la exclusiva de Ketty Garat poniendo imagen y sonido al intento de pucherazo de 2016 me obliga a llenar otro folio con la verg�enza que solo Pedro sabe despertar. Qu� tipejo.

























