Editorial
El Gobierno sigue encubriendo las causas del apag�n y manteniendo unas redes ineficientes y vulnerables

Un restaurante a oscuras durante el apag�n.
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Ma�ana se cumplir� un a�o del gran apag�n que dej� en la oscuridad a Espa�a y Portugal sin que el Gobierno haya ofrecido a�n una explicaci�n convincente de las causas que provocaron esta ins�lita aver�a, que no tiene precedentes recientes en los pa�ses de nuestro entorno, ni haya emprendido las reformas estructurales necesarias para que no vuelva a ocurrir. Tampoco se han asumido las responsabilidades que corresponder�an ante un hecho de semejante gravedad, que La Moncloa llev� desde el primer momento a la batalla ideol�gica del relato. Pese a la estrategia de opacidad y dogmatismo, hoy sabemos que el apag�n no fue un hecho aislado ni imprevisible, sino que exist�an claros indicadores de que en cualquier momento podr�a producirse. Como ha informado este peri�dico, en los meses anteriores se registraron incidencias y oscilaciones que deber�an haber hecho saltar las alarmas.
Lejos de reaccionar, el Gobierno y Red El�ctrica optaron por eludir el problema, y ni siquiera el grav�simo episodio de hace un a�o propici� un atisbo de autocr�tica. El apag�n fue la constataci�n de que el modelo energ�tico espa�ol ha priorizado la necesaria apuesta por las renovables por encima de la tambi�n imprescindible seguridad del suministro. Se ha actualizado el mix energ�tico, pero no se ha acometido al mismo tiempo la modernizaci�n de una red que ha quedado obsoleta ni se ha puesto al d�a el reglamento.
En ausencia de una evaluaci�n rigurosa, el Gobierno intenta imponer su sesgo ideol�gico, alimentado recientemente por la guerra de Ir�n, que fomenta una falaz oposici�n entre las fuentes renovables y las que proporcionan estabilidad al sistema. La realidad es que, para poder disfrutar de las primeras, hacen falta tambi�n las segundas.
A lo largo del a�o transcurrido, este peri�dico ha aportado importantes revelaciones que dejan al descubierto la inacci�n de Red El�ctrica ante los sucesivos indicios que apuntaban a fallos en el sistema, incluidos los audios con las conversaciones internas de trabajadores del operador, que reconoc�an la creciente situaci�n de inestabilidad. Los problemas se debieron a factores identificados, como la escasez de energ�a nuclear en el sistema, las bruscas entradas y salidas de la fotovoltaica y las dificultades para estabilizar la tensi�n. Las consecuencias de no actuar con criterios t�cnicos se reflejan, sin embargo, en la factura de la luz: este a�o, los sobrecostes del sistema de respaldo para reducir el riesgo de nuevos apagones seguir�n teniendo un impacto sobre la econom�a de todos los espa�oles.
Marcado por la corrupci�n, la ausencia de mayor�a parlamentaria y la incapacidad para aprobar unos Presupuestos, el Gobierno sigue encubriendo las causas del apag�n y manteniendo unas redes ineficientes y vulnerables.























