

























Los viajes de los Papas fuera de Italia son relativamente recientes. Los inició Pablo VI (que realizó nueve), Juan Pablo II, que batió todos los récords de viajes al extranjero (104), Benedicto XVI realizó 25 viajes internacionales y Francisco, 45. ¿Cuáles son las razones de tantos viajes? Naturalmente, sus motivaciones son variadas, pero el Papa viajero, Juan Pablo II, las reunió en un divertido coloquio con un niño de 11 años que le preguntó: «¿Por qué estás siempre viajando por el mundo?». El Pontífice polaco respondió: «El Papa viaja tanto porque no todo el mundo está aquí». Es decir, la clara comprensión de que no todos los factores culturales, intelectuales y morales son los que existen en Roma.
¿Qué hará Leon XIV? En mi opinión, el Papa estadounidense hará bastantes viajes, si le acompaña la salud. No solamente por seguir la dinámica pontificia, sino también porque es un Papa open to the world. Su amplio conocimiento del mundo proviene de su nombramiento como Prior general de la Orden de San Agustín (2001-2013). Durante este tiempo visitó numerosos lugares del mundo, desde África a América Latina, en cerca de 15 viajes. La diócesis de Chiclayo (Perú) fue su último destino antes de ser nombrado Prefecto del Dicasterio de Obispos. Los viajes que haga no le pillarán por sorpresa.
La visita de León XIV a España, prevista entre los días 6 y 12 de junio, constituye uno de los acontecimientos eclesiales y públicos más relevantes del año. Su significado va mucho más allá de la dimensión pastoral: afecta también al plano político, institucional y cultural, en un momento en que la sociedad española vive una notable fragmentación ideológica y una creciente necesidad de referencias capaces de favorecer la reconciliación. La agenda anunciada refuerza esa impresión, con un recorrido de fuerte densidad simbólica: Madrid como primera gran parada, seguida de Barcelona, Montserrat y Canarias, además de un hecho inédito en la historia reciente, la intervención del Papa en el Congreso de los Diputados.
La visita no puede entenderse como una etapa más en la agenda internacional del Pontífice. Se trata de un desplazamiento que reúne memoria eclesial, agenda social y proyección pública de la Iglesia en un país marcado por la secularización y el pluralismo político. El hecho de que sea la primera visita papal a España desde 2011 le confiere una densidad simbólica singular. A ello se suma, además, el marco temático que León XIV ha venido consolidando desde el inicio de su pontificado: la paz, la reconciliación y la denuncia de la violencia. Sus intervenciones recientes apuntan a una voluntad clara de articular un discurso moral firme, sin caer en la lógica de la confrontación partidista.
En este sentido, España aparece como un escenario especialmente exigente para comprobar la eficacia pública y pastoral de esa orientación. No es irrelevante tampoco la ascendencia española del Pontífice a través de su madre, Mildred, un detalle biográfico que añade una resonancia simbólica adicional.
La etapa madrileña constituye el núcleo central del viaje. El programa oficial incluye dos momentos especialmente significativos: la vigilia con jóvenes en la Plaza de Lima el sábado 6 de junio y la misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles al día siguiente. La centralidad de la juventud no responde a un criterio circunstancial, sino a una decisión pastoral de primer orden: reactivar el vínculo entre la Iglesia y una generación que vive entre la distancia religiosa y la búsqueda de experiencias comunitarias con sentido. La elección de la Plaza de Lima, en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, tiene una dimensión simbólica añadida. Se trata de un espacio urbano con gran visibilidad, con capacidad de convocatoria y asociado a dinámicas sociales amplias, no exclusivamente eclesiales. La vigilia con jóvenes puede interpretarse, por tanto, como un acierto estratégico. No solo moviliza a un sector especialmente sensible dentro de la Iglesia, sino que permite proyectar una imagen eclesial menos centrada en las élites institucionales y más abierta a formas directas de experiencia compartida.
La intervención de León XIV ante el Congreso el lunes 8 de junio introduce, por otra parte, una novedad de extraordinario alcance institucional. Será la primera vez que un pontífice se dirija a las Cortes Generales en sesión conjunta, en el marco de una visita de Estado de la Santa Sede. Este encuadre es decisivo, porque sitúa el acto en el terreno de las relaciones entre sujetos de derecho internacional y evita reducirlo a una mera manifestación devocional.
Ahora bien, ese mismo elemento comporta riesgos importantes. El primero es la posible instrumentalización política del discurso en un contexto de elevada polarización. El segundo, la sobrerrepresentación del gesto institucional en detrimento del conjunto del itinerario pastoral. Con todo, la presencia del Papa en el Parlamento puede leerse también como una oportunidad para reintroducir la dimensión ética en el debate público. En una sociedad secularizada, su intervención puede recordar que la política no se agota en la lógica de las mayorías, sino que remite a principios como la dignidad humana, la reconciliación y el bien común.
El recorrido español no se agota en Madrid. Barcelona mantiene un valor cultural y religioso notable, sobre todo en torno a la Sagrada Familia, donde convergen arquitectura, evangelización y patrimonio. No se entiende que algunos grupos favorables a la independencia y otros de impronta masónica estén preparando manifestaciones contrarias a su estancia en la ciudad condal. Montserrat añade una dimensión espiritual e identitaria particularmente significativa en el contexto catalán.
Canarias, por su parte, concentra el mayor peso social del viaje. La atención a la realidad migratoria y a las situaciones de vulnerabilidad sitúa a León XIV en continuidad con una de las prioridades pastorales más visibles de su predecesor, pero también en sintonía con su propio énfasis en la dignidad humana.
Entre los principales aciertos de la visita destaca precisamente esa capacidad de articular planos distintos sin confundirlos. Madrid expresa la centralidad de la juventud y la eucaristía; el Congreso, la interlocución institucional; Barcelona y Montserrat, la relación entre fe y cultura; Canarias, la atención a la vulnerabilidad humana. También resulta positivo el lugar otorgado a los jóvenes, no sólo como destinatarios, sino como protagonistas de una experiencia eclesial significativa. Y no es menor la coherencia entre el diseño del viaje y el estilo del pontificado, caracterizado por la sobriedad, la claridad y la orientación hacia la reconciliación.
En conjunto, la visita de León XIV a España presenta una estructura equilibrada y una densidad simbólica destacada. La combinación de actos pastorales, presencia institucional y atención a las periferias configura un itinerario coherente, con capacidad para proyectar una imagen de Iglesia atenta a la vida real de las personas y a los grandes debates de la sociedad. La inclusión del Congreso de los Diputados convierte el viaje en una ocasión privilegiada para reflexionar sobre la relación entre Iglesia, democracia y bien común. A su vez, el principal riesgo sigue siendo la politización del discurso del Papa, a lo que se suma la complejidad organizativa de un itinerario que exige una coordinación institucional de alto nivel y que puede verse afectado por lecturas interesadas o simplificadoras.
La reciente encíclica Magnifica Humanitas ofrece, en todo caso, un marco interpretativo muy adecuado para comprender el alcance de esta visita. En ella, León XIV articula una reflexión sobre la dignidad humana, la fraternidad y la responsabilidad compartida que dialoga directamente con los ejes del viaje a España: la reconciliación, la centralidad de la persona y la atención a las situaciones de vulnerabilidad. En este sentido, la presencia del Papa en España no va a limitarse a una sucesión de actos: puede leerse como una traducción concreta, en el plano pastoral e institucional, de las orientaciones doctrinales que vertebran su pontificado.
Rafael Navarro-Valls es catedrático emérito y Profesor de Honor vitalicio de la Universidad Complutense
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。