惯性聚合 高效追踪和阅读你感兴趣的博客、新闻、科技资讯
阅读原文 在惯性聚合中打开

推荐订阅源

A
Arctic Wolf
T
The Blog of Author Tim Ferriss
月光博客
月光博客
Recent Announcements
Recent Announcements
V
V2EX
Microsoft Azure Blog
Microsoft Azure Blog
博客园 - 三生石上(FineUI控件)
P
Proofpoint News Feed
The Register - Security
The Register - Security
博客园 - 叶小钗
博客园 - Franky
The Cloudflare Blog
雷峰网
雷峰网
罗磊的独立博客
M
MIT News - Artificial intelligence
I
InfoQ
钛媒体:引领未来商业与生活新知
钛媒体:引领未来商业与生活新知
博客园 - 【当耐特】
Engineering at Meta
Engineering at Meta
N
Netflix TechBlog - Medium
爱范儿
爱范儿
博客园 - 司徒正美
Recorded Future
Recorded Future
酷 壳 – CoolShell
酷 壳 – CoolShell
Google DeepMind News
Google DeepMind News
Martin Fowler
Martin Fowler
Microsoft Security Blog
Microsoft Security Blog
F
Full Disclosure
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
让小产品的独立变现更简单 - ezindie.com
B
Blog
大猫的无限游戏
大猫的无限游戏
奇客Solidot–传递最新科技情报
奇客Solidot–传递最新科技情报
腾讯CDC
WordPress大学
WordPress大学
小众软件
小众软件
K
Kaspersky official blog
Attack and Defense Labs
Attack and Defense Labs
cs.AI updates on arXiv.org
cs.AI updates on arXiv.org
Forbes - Security
Forbes - Security
aimingoo的专栏
aimingoo的专栏
IT之家
IT之家
The Last Watchdog
The Last Watchdog
N
News and Events Feed by Topic
B
Blog RSS Feed
S
Security @ Cisco Blogs
美团技术团队
量子位
Threat Intelligence Blog | Flashpoint
Threat Intelligence Blog | Flashpoint
Cloudbric
Cloudbric
Hacker News - Newest:
Hacker News - Newest: "LLM"

Crónica

La triste Milou, el polémico doctor Oosterhoff y los límites de la eutanasia adolescente que sacudió Europa y salta al cine: "Vivíamos cada día con el miedo de perderla" Un supermercado 'okupa' en el infierno de la vivienda de Ibiza: "Hemos pagado por estas habitaciones y ahora nos echan" La última voluntad de Julián, muerto por sobredosis de quimioterapia en el Hospital de Burgos: "Hay que denunciar y llegar hasta el final" La guerra de los okupas de la c�rcel de Torrero contra la alcaldesa de Zaragoza: "Si la Kike Mur cae, ser� vuestro Vietnam" 'Tigre' Salgado, el espa�ol de la Nueva Junta del Narcotr�fico que col� toneladas de coca�na en China con barcos bajo jurisdicci�n de EEUU El Mundo El Mundo El Mundo El Mundo Un juzgado exonera a 18 acusados en una causa de narcotr�fico por incorporar ilegalmente a la investigaci�n sus conversaciones de un chat cifrado La "mano negra" que mantiene enterrada la verdad del asesinato de Déborah Fernández 24 años después: "Alguien evitó que se supiera desde el primer día" El Mundo Las 400 familias que han logrado cambiar la ley del menor con su huelga: "Solo queremos aulas seguras" El marroquí Hamza, el cubano Jorge... y los otros 28.000 abogados que no descansan con la regularización Cristina y Darya viven en rascacielos... ¿por qué la mayoría de españoles no? Senegaleses contra magrebíes, la 'guerra' por la Copa África en el centro que visitará el Papa: "Mejor que no nos traigan a ningún marroquí" Las 130.000 firmas de Inmaculada contra la impunidad adolescente: Diego mató con 16 años a su hija Leticia Rosino y ha quedado libre a los 24 La huelga de hambre de Carmen a sus 83 años para que el Gobierno ayude a su hijo, "aislado y enfermo" en la peor prisión de la Guinea de Teodoro Obiang Canarias, aún golpeada tras la oleada de los cayucos: "Cuando venga el Papa le diré que ha fallado la humanidad" La primera compañera de la 'Generación Leonor' en una Carlos III con mayoría de mujeres, tensión en el claustro y profesores "progres" para explicar la Corona El 'falso' milagro español de Santa Madre... es pura ciencia: nutrición y planificación de Fórmula 1 para el "Ferrari" humano Kejelcha La torre Miramar de Valencia: la rotonda "más cara de España" con un ascensor que no funciona y un mirador cerrado Los leales al Kremlin en la maquinaria en España que disfraza a niños como soldados 40 años con un apellido falso: los musulmanes ceutíes a los que España cambió de nombre en la regularización de Felipe González No se confíe, quizá no pueda ver el gran eclipse del verano...y hoy es el día para comprobarlo: "El Sol estará bajo, si no practicas y te encuentras algo delante te lo pierdes" Hasta los comunistas de la Carlos III aguardan a la compañera Leonor: "Esperamos encontrarla en nuestros foros por Palestina" Más allá de Nicole Kidman: dentro del negocio de las 'doulas de la muerte' que se forman por 1.490 euros El Mundo Saharauis, ni apátridas ni regularizados, y marginados por el PSOE: "Estamos peor aquí que en los campamentos de refugiados" "Sayona, cochino, hijo del gran puto, mariconsón": el diccionario de los insultos del chavismo que se indigna por los cánticos a Delcy Marroquíes, extremeños y con "prioridad nacional": "Si los extranjeros quisiéramos, un día podríamos paralizar el país por completo" El Mundo Los 90 años de Beiras, el "enfant terrible" que repensó el nacionalismo gallego "como una partitura" y atacó al progresismo del Gobierno de izquierdas El Mundo El Mundo Mirchev, el búlgaro atrapado en Madrid que quiso vender tanques rusos al Cártel Jalisco Nueva Generación Del Madison Square Garden al Tercer Reich: la cara oculta de Paulino Uzcudun, el 'Toro Vasco' que intent� liberar a Jose Antonio Primo de Rivera con un comando Villase�or, el l�der de los retiros de masculinidad que reclut� a Puyol para dar una charla que luego desapareci� del evento Dentro de la 'diplomacia Labubu' de China a la que ha sucumbido Pedro S�nchez: "Antes copi�bamos; ahora marcamos tendencia" Los 'activistas constitucionalistas' que batallan para que la bandera espa�ola vuelva al Parlament de Catalu�a: "Ponemos en cuesti�n los excesos del poder nacionalista" Anatomía de '5.000 manadas', una década después de la de Pamplona: la mayoría de los agresores son extranjeros, sólo el hospital de referencia de Barcelona trata una víctima por semana... Un premio de 4,7 millones sin cobrar, un dueño muerto y dos hermanos acusados de estafa: el caso de la Primitiva de A Coruña se decide 14 años después El 'skater' que le ha ganado la batalla judicial a su ayuntamiento por no limpiar una pista de patinaje p�blica que se usaba como 'botell�dromo' La condena de Te�filo Lape�a: el pederasta de los 83 a�os de c�rcel que 'desnuda' el sistema de acogida de menores de la Generalitat de Catalu�a La playa de Zaragoza: de para�so del Ebro a ruina sin beneficio como ejemplo fantasmal de la zona Expo Los cubanos en España que salvan a sus familias de la isla en la peor crisis: "La dictadura sobrevive gracias a las remesas que enviamos sus víctimas" Ya han llegado a Espa�a las 'superratas' resistentes al veneno y hay miles de ellas en 12 comunidades: "No es posible acabar con estos roedores, solo controlar sus poblaciones" El fracaso rotundo de las zapatillas de Zapatero que promet�an casa: las Keli Finder, dos d�cadas despu�s El 'Yo acuso' de Lucia Etxebarria: "Me pegaron en la calle. Fui agredida cuatro veces" Los muertos en el esc�ndalo de las 'Propo Fest': fiestas de anestesistas que roban propofol y fentanilo en hospitales (y se drogan en grupo) El padre coraje que ha fundado Huelva Existe y su grito de 'guerra' para el 17M: "El pueblo manda" De un puesto de mercado de cuatro metros a la consagraci�n con Rosal�a: Alejandro y Gonzalo cosechan las 'fresas m�s famosas del mundo' en Huelva y Segovia La doctora Amalia Montealegre, la �ltima v�ctima en salvarse del vag�n 2 del Alvia de Adamuz: "Entre cad�veres, hierros y cristales, pens� que me quedaban dos horas de vida" La batalla pol�tica y cultural entre Arag�n y Catalu�a por las pinturas que la Generalitat debe devolver por sentencia en el Supremo: "Las instituciones catalanas siguen reteniendo las obras de Sijena" Daria, una int�rprete de Putin supervisando las elecciones m�s dif�ciles de Viktor Orban La 'caracola' de Toyo Ito: de la admiraci�n en el MoMA a la ruina en Torrevieja junto a los apartamentos del 'Un, dos, tres' El ej�rcito de estanqueros espa�oles que 'sangra' a la Hacienda francesa...y la amenaza de los 100 millones de cigarros pirata 'made in Granollers' Volver a clase a los 60, 70, 80...: "Desde que voy a la universidad no me tomo ni una sola pastilla" La primera mujer que pone orden en el Deportivo Espa�ol, la 'selecci�n' que fue gigante: "Est�bamos desconectados de Espa�a, queremos volver a conectarnos" La estrella neoyorquina que descubri� ser canaria: busc� durante d�cadas a su padre hasta descubrir que era Florencio, de Icod de los Vinos Padre acomodado en Marruecos y Argelia, hijo tutelado en Espa�a: la estafa de los 'menas-Erasmus' se extiende y preocupa a las autoridades Los tent�culos de Mustapha, el "se�or de los t�neles" entre Ceuta y Marruecos: un narco de la vieja escuela, con clientes internacionales y conexiones policiales Tarjetas racistas contra los espa�oles en Suiza por hablar alto en el tren: "�Extranjero, c�llate!" �Trasladar el Guernica? Los 'artificieros' espa�oles que ya movieron dos veces la 'bomba pol�tica' de Picasso El terremoto de Vox en su granero de Torre-Pacheco, el polvor�n que recuper� la calma: "Sentimos una decepci�n brutal con Abascal. Nos hemos jugado el tipo por el partido" Embalse del Val: un pantano de 96 millones para regar el Moncayo, convertido en ba�era de purines Viaje de un iPhone robado: a Ra�l se lo arrebataron en Londres y apareci� en la capital tecnol�gica de China El infierno de los periodistas espa�oles despedidos por Trump de 'La Voz de Am�rica': "Muchos acabamos en los bancos de alimentos" El CSI que resolvi� el 'caso Maeso': una sola muestra de sangre demostr� la "paternidad" del contagio de hepatitis a 275 pacientes Queremos de vuelta a nuestras hijas: el grito de las familias rotas por las 'monjas' HAM, en guerra contra la Iglesia La guerra de los drones suicidas 'low cost': el LUCAS de Trump y el FP-1 ucraniano contra el Shahed iraní El crimen (nada perfecto) de la viuda negra dominicana: Patria encarg� matar a su marido Antonio Jim�nez por 5.600 euros, pero dej� demasiados hilos sueltos Los que no llegaron a tiempo al cambio de doctrina de los Testigos de Jehov�: "Mis padres tuvieron que elegir: o transfusi�n o pod�a morir. Con llanto, la rechazaron por obediencia a Dios" 'El Galindo', el guardia civil que cobraba de los narcos "entre 70.000 y 100.000 euros" y que ahora les ha abierto la puerta de la excarcelaci�n Teruel, refugio de guerra: dentro del b�nker de las grandes aerol�neas frente a las bombas de Oriente Pr�ximo El fiasco de las Caldas de Lugo: 1,4 millones para un spa romano con agua del grifo, sin bañistas y salpicado por brotes de legionela En el coraz�n del 'tsunami Mar�a Corina': "�Toda una vida esperando conocerla... Y hoy al fin se dio!" Las canciones de 'Jonpe', el profesor acusado de delitos sexuales contra sus alumnas menores de edad: 'kale borroka', 'Josu Ternera' y "mucho trote en el cipote" �Una topo de los ayatol�s en el abrazo de las futbolistas iran�es? Cr�nica de la agon�a de Podemos hecha por sus primeros alcaldes: "Tengo compa�eros de los c�rculos que votan a Vox" Sergio muri� tras ponerse un parche de fentanilo: ahora su mujer Karen lucha en los tribunales contra la doctora que se lo recet� El 'se�or Lobo' que logr� la paz del Gordo en Villaman�n, convenci� a los chicos de cobrar y organiz� un reparto sin denuncias (pero con falsificaciones e intentos de fraude) Al espa�ol Nikko Baham�n se lo trag� la tierra y apareci� muerto junto a un lago de Suecia: el�misterio que revive el caso del "hombre sin coraz�n" 'Juli' y 'Lolo', los hermanos del crimen de Francisca Cadenas que superaron interrogatorios de 1.000 preguntas: "Son extremadamente fr�os y calculadores, se sent�an impunes" El narcoterrorista m�s buscado de Ecuador vive libre en Catalu�a y comparte abogado con Puigdemont: "Quiero abrir una red de barber�as. Estoy agradecido con el Gobierno y la justicia de Espa�a" El atasco eterno (y corrupto) del puente del Centenario: naci� peque�o y su ampliaci�n, 'mordida' por Koldo y c�a., est� estancada y sin fecha Las inc�gnitas de la muerte de Jimmy Gracey tras salir de la discoteca Shoko de Barcelona: se investiga si se fue acompa�ado y si cay� del espig�n Marguerite, Asha, Sulekha y su relato del horror: "Soy espa�ola y me llevaron a �frica a que me infligiesen la mutilaci�n genital femenina cuando ten�a seis a�os" Un inspector de polic�a (jefe antinarcos), una madame y un clan dominicano: la trama de Valladolid que vend�a la coca�na que nunca se quem� en Asturias El hotel 'pagano' en Espa�a que le endosan al nuevo ayatol� Mojtaba Jamenei (y sus otras multimillonarias propiedades en el mundo) Crimen de Francisca Cadenas: "Me sorprendi� en mi casa meti�ndome coca y ofuscado la mat�" "¡Como regreses a Irán te matan!": las futbolistas que han dejado todo atrás para salvar sus vidas La chófer palmera de Pedro Sánchez, Karol G y Maná que ahora duerme de okupa en su antigua oficina �Guerra a las ratas! (Viaje a las entra�as de Madrid) Los poceros despiden (con seis velas a punto de apagarse) a Raúl del Pozo El alcalde rebelde que vuelve tras 12 a�os de Gulag: "No me ir� de Rusia, por peligroso que sea. Alguien tiene que quedarse y hacer el trabajo" Estación Meseta Ski: la pista de esquí en seco de Valladolid que sólo deslizó tragedias, deudas y denuncias La �ltima trinchera de las playas de Huelva en peligro de extinci�n: "Esto es un crimen de lesa humanidad. No tiene nombre lo que nos han hecho las administraciones" En la aldea gala donde todos protegen al hijo de 'Josu Ternera' (que será su alcalde): "Por la paz, ¡¡¡fuera de aquí!!!" La verdad sobre la residencia de los horrores de Pinseque: varias ex empleadas denuncian malos tratos a los ancianos ante la incredulidad de los familiares
El hombre que pasó 491 días torturado por terroristas: "Durante mi secuestro comprobé que toda la ayuda humanitaria de la ONU la controla Hamas"
Fernando Palmero · 2026-06-10 · via Crónica

Como la mayor parte de pogromos que tuvieron lugar en los reinos cristianos durante el medievo o los ejecutados con inusitada violencia en la Europa de los años 30 y 40 del siglo pasado, también el asesinato masivo de judíos del 7 de octubre de 2023 sorprendió con la guardia baja a los ciudadanos israelíes y al mismísimo Gobierno hebreo.

Aquella mañana, en torno a las 6.30 h., Eli Sharabi (Tel Aviv, 1972), que residía en el kibutz Be'eri, a menos de cinco kilómetros de la frontera con Gaza, se preparaba con su esposa y sus dos hijas para celebrar la festividad judía de Simjat Torá. Cuando escuchó disparos y la llegada de los terroristas, apenas le dio tiempo a reaccionar, como al resto de sus vecinos, y se encerró con su familia en la habitación de seguridad que tienen todas las casas en Israel, un país que no ha dejado de estar amenazado desde la proclamación de su independencia en 1948.

"Decenas de terroristas habían entrado en el kibutz e iban casa por casa forzando los refugios, pero el Ejército israelí no aparecía por ninguna parte", explica a Crónica durante su reciente visita a Madrid. Llevaban refugiados unas cuatro horas cuando los asaltantes entraron en su casa. "Los cinco terroristas que irrumpieron en el refugio no estaban solos. Había otros cinco, además de un comandante que ladraba órdenes. Eran operativos profesionales, cuidadosos, sabían exactamente lo que hacían. Me llevaron por la fuerza hasta la puerta principal, con la cabeza inclinada. Cuando consigo levantarla un instante y echar un vistazo, veo mi hermoso kibutz reducido a un paisaje de carnicería. Las casas de nuestros vecinos estaban ardiendo". Atrás quedaron su mujer, Lianne, y sus dos hijas, Noiya, de 16 años, y Yahel, de 13.

Tras golpearlo en la cabeza y las costillas, lo subieron a un vehículo. "La valla del extremo noreste del kibutz estaba completamente abierta. De pie, había un hombre que parecía un jefe de tráfico, dirigiendo los movimientos. A diferencia de los demás, no llevaba la cara cubierta. Tenía un papel. No era un simple terrorista: era un administrador. Dentro de aquella locura asesina había un orden, un plan".

No le falta razón a Sharabi. Existen ya numerosos indicios para pensar que el ataque fue instigado por el régimen islamista de Irán, coordinado por la milicia libanesa de Hezbolá y ejecutado por el grupo terrorista palestino Hamas. Una estrategia preparada al detalle durante meses para provocar la mayor aniquilación de judíos desde el Holocausto: 1.163 asesinados, 4.834 heridos y 251 secuestrados.

Eli Sharabi era uno de estos últimos. Entonces no podía imaginar que tendrían que pasar 491 días antes de recobrar la libertad, pero por el trato que le daban sus secuestradores, supo desde el primer día que no querían asesinarlo, que lo mantendrían con vida para poder intercambiarlo en una tregua de la guerra que acaba de comenzar. Porque aunque aquel 7 de octubre el Ejército israelí tardó en reaccionar, la respuesta impulsada por el Gobierno de Benjamin Netanyahu se acabó convirtiendo en uno de los conflictos más violentos de los que se recuerdan en la región.

Eli Sharabi, el pasado miércoles 3 de junio en Madrid, antes de lapresentación de su libro 'Rehén', donde cuenta su experiencia personal.

Eli Sharabi, el pasado miércoles 3 de junio en Madrid, antes de lapresentación de su libro 'Rehén', donde cuenta su experiencia personal.Sergio González Valero

Nada más bajar del coche, ya en Gaza, una multitud se abalanzó sobre él. "Empezaron a golpearme la cabeza, a gritar, a maldecirme a intentar arrancarme miembro a miembro. Mi corazón latía con fuerza, tenía la boca seca, apenas podía respirar". Fue su primera experiencia como víctima de un visceral odio antisemita. Y lo vivió como una constante amenaza durante los largos días de su cautiverio. "Nos odiaban sólo por ser unos cerdos judíos y nos trataban con desprecio. En todo ese tiempo, no me encontré a nadie en Gaza que fuese amable o compasivo con nosotros. Por eso, cuando los medios de comunicación hablan de los civiles inocentes, no sé a qué se refieren".

Sharabi estuvo más de 50 días en casas particulares, desde cuyas azoteas se lanzaban obuses y donde vivían familias de civiles, «que colaboraban con los terroristas». A ellas se llegaba a través de la extensa red de túneles que existían bajo toda la Franja. "Cada vez que entrábamos o salíamos de los túneles lo hacíamos por una vivienda, un hospital, una mezquita o una escuela".

HACIA LA OSCURIDAD

En esos primeros días, Sharabi tenía una esperanza y un temor. La esperanza era la de volver a ver con vida a su mujer y a sus hijas. Para ello, se propuso que su único objetivo sería el de sobrevivir, no ponerse nunca en riesgo, ni abandonarse al abatimiento. El temor, que le provocaba pesadillas nocturnas, era el de acabar en el interior de los túneles, que tantas veces había visto por televisión y cuya intensa oscuridad le provocaba un terror que lo paralizaba.

Y allí le condujeron enseguida, con varios rehenes más que habían sido secuestrados en el Festival Nova, celebrado en el desierto del Neguev, a pocos kilómetros de Gaza, donde los terroristas habían asesinado a cientos de jóvenes, violado a numerosas mujeres y secuestrado a decenas de personas. Con sus nuevos compañeros de cautiverio pasó la mayor parte del tiempo antes de su liberación. Ni un solo día sin grilletes, en todo momento encadenados por los pies, para que no pudiesen escapar si el Ejército intentaba salvarlos. Y siempre, con un hambre penetrante.

Primero, disfrutaron de dos comidas al día y algo de té. Luego, sólo de una, acompañada de agua, y no siempre a la misma hora. "Al mirarnos unos a otros, veíamos la delgadez extrema, los rostros demacrados, la carne que se iba consumiendo. Yo sentía cómo mi cuerpo se debilitaba, notaba los mareos, veía cómo el vientre se me hundía hacia dentro. La comida consistía en un pan y medio de pita, seco, por persona, o una bandeja de pasta insípida o de arroz. Además de las raciones de pan, a veces nos daban también una lata de queso o de habas. Preferíamos la pita, porque así podíamos guardar un trozo para la noche, al menos para poder llevarnos algo al estómago antes de dormir y ayudar así a calmar el hambre".

EL CONTROL DE LA AYUDA HUMANITARIA

Y no es que sus captores no tuviesen comida. En más de una ocasión, vieron grandes cajones blancos rebosantes de alimentos. Era la ayuda humanitaria que enviaba la ONU para la población civil. "Durante el tiempo que estuve secuestrado a 50 metros bajo tierra, comprobé que toda la ayuda humanitaria que enviaba la ONU la controlaban los terroristas de Hamas. En los túneles veíamos cada semana cómo llegaban grandes cajas con las siglas de la ONU, de la UNRWA, de Turquía o de Egipto, y ellos la controlaban. Primero la repartían entre su propia gente, y sólo después, la que sobraba, la distribuían entre los civiles".

A veces, aunque les resultase "degradante", pedían comida a los terroristas que los custodiaban. Y la respuesta era la misma: "Os daremos una pita, sólo si recitáis estos versículos del Corán o si decís que creéis en Mahoma. Y si abrazáis el islam, os daremos una rodaja de fruta".

Las condiciones de vida eran por completo humillantes. Sin poder lavarse durante meses, sin poder cambiarse de ropa, descalzos, durmiendo cuatro personas en un reducido espacio sobre colchones malolientes, a veces entre gusanos e insectos. Cada cierto tiempo les hacían desnudarse y les registraban por todo el cuerpo. Debían ir juntos al baño y pedir antes permiso para ir a un baño en condiciones de salubridad repugnantes. "En el último túnel, poco antes de nuestra liberación, directamente tuvimos que cavar un agujero en el suelo para utilizarlo de retrete".

A veces conversaban con sus captores. "Sobre fútbol, sobre comidas que teníamos en común, sobre cómo se vivía en Israel... pero todas las conversaciones, independientemente de cómo hubieran empezado, acaban derivando hacia lo mismo: en un futuro cercano acabaremos nuestro trabajo de asesinar a todos los judíos y destruir Israel. Y no se quedaban ahí, su sueño es extender el islam en el mundo entero". Sin embargo, explica Sharabi, "nos extrañó que durante las elecciones de EEUU quisieran que ganase Trump. Y no les faltaba razón. Estaban cansados de Biden y al fin y al cabo, gracias a la intervención de Trump se pudo llegar a un acuerdo de paz y a nuestra liberación".

LA LIBERTAD

Sobre sus captores tiene una idea bastante clara: "Eran personas muy fanatizadas, especialmente los jóvenes, aunque en realidad eligieron ser terroristas por razones económicas. Saben que en Gaza todo está controlado por Hamas, que son los únicos que tienen dinero y poder. Por eso deciden unirse a ellos".

Pocos días antes de su liberación, el 8 de febrero de 2025, fruto de un acuerdo de intercambio de prisioneros, Sharabi pudo conocer el sistema de producción de propaganda de los terroristas palestinos. "Es un espectáculo milimétricamente coreografiado: cómo bajar del coche, cómo caminar hasta el escenario, subir los escalones, qué decir, qué dirán ellos, cómo saludar, cuándo sonreír... A mí me volvieron a preguntar por Netanyahu y me indicaron que dijese que prefiere matar bebés en Gaza antes que liberar a los rehenes. Da igual. Nada de esto importaba ya. Yo sólo tenía un objetivo: hacer y decir lo que hiciera falta para sobrevivir y volver a casa".

Sobrevivió, pero no regresó ya nunca más a casa, a su kibutz. La primera noticia que le dieron fue que su mujer, sus dos hijas y su hermano habían sido asesinados.

ELI SHARABI: 'REHÉN'

Nagrela Ediciones. 212 páginas. 22 euros.

Sharabi ha estado unos días en Madrid para presentar la versión en español de su libro Rehén (publicado por Nagrela Ediciones). Es el primero de los 166 secuestrados el 7 de octubre de 2023 que quedaron con vida que se ha decidido a contar por escrito su experiencia. En la gira de promoción de su obra se ha dado cuenta de que en Europa se sabe realmente muy poco de lo que supuso aquel pogromo de Hamas. Y se muestra alarmado por el resurgimiento del antisemitismo. "En realidad, los antisemitas siempre han estado ahí de manera latente, sólo han necesitado la excusa de la guerra para manifestarse abiertamente".