






















Ha llegado el día del debut de España en la Copa Mundial de la FIFA 2026 que se está disputando en Canadá, Estados Unidos y México. Esta tarde, a las 18:00 horas, los jugadores de la selección española se enfrentarán a Cabo Verde en Atlanta en su primer partido del Mundial (el 21 de junio el España - Arabia Saudí a la misma hora y ciudad; y el 26 de junio, el Uruguay - España a las 02:00 de la madrugada).
Miles de aficionados españoles se sentarán frente a sus televisores para ver el partido y uno de ellos será Juan del Val. El escritor y colaborador de televisión es un gran aficionado al deporte rey y un madridista confeso, y pese a que no hay ningún jugador del Real Madrid en la selección, la animará para que consiga alzarse con la victoria y sumar una segunda estrella de campeón.
Para el ganador del último Premio Planeta, los Mundiales no son solo competiciones deportivas, son capítulos de su vida. Su primer recuerdo está ligado a una imagen que conserva a fuego en su memoria: "Mi primer recuerdo mundialista es de una tele Telefunken en color, pequeñita, donde mi padre estaba viendo la final del Mundial del 78 de Argentina", cuenta. El madrileño tenía siete años por aquel entonces y, sin saber muy bien por qué, "fui con Argentina en aquella final contra Holanda". Confiesa que recuerda el gol de Kempes o eso cree él, porque la memoria infantil a veces mezcla lo vivido con lo escuchado.
A partir de ahí, los Mundiales se convirtieron en una cita muy especial. El de España 82 lo vivió con 11 años, ya con plena conciencia de lo que significaba algo así para nuestro país. "Para mí era como un acontecimiento alucinante", dice. España jugaba en casa, se hablaba incluso de ganar el torneo, y Del Val recuerda con claridad el primer partido contra Honduras, aquel 11 que marcó el inicio de un Mundial que acabaría siendo un fracaso en lo deportivo y que terminaría llevándose Italia.
Los cromos, sin embargo, no formaron parte de su ritual mundialista: "Del Mundial no hice colección, solo de la Liga", explica. Recuerda ir con su padre al Rastro a por cromos, pero siempre eran de la competición doméstica. El Mundial, para él, era otra cosa: un espectáculo que se vivía en directo, en familia, en bares o en pantallas improvisadas.
"Vi el gol de Maradona de México 86 en una discoteca de la calle Orense de Madrid"
El Mundial de México 86 ocupa un lugar especial en su memoria. No solo por España, sino por Butragueño. "A mí me encantaba el Buitre", confiesa. Aquel partido contra Dinamarca, con los cuatro goles del delantero, fue para él una especie de éxtasis colectivo. "Se gritaba en Cibeles: 'oa, oa, oa, Butragueño a la Moncloa'". También recuerda la eliminación contra Bélgica, con Zubizarreta sin parar un solo penalti y el errado por Eloy; la figura de Maradona, cuyo gol a Inglaterra vio en un lugar muy peculiar. Tenía 15 años y, por el cambio horario, el partido se emitió en un momento extraño: "Recuerdo verlo en una pantalla en una discoteca de Orense", dice, como si fuera una escena sacada de una de sus novelas.
Eso sí, cuando le preguntamos por el Mundial que ha vivido con más pasión, duda, porque cada uno tiene su propio peso emocional, pero el de Alemania 2006 le frustró especialmente: "España tenía una selección tremenda".
No obstante, si hay un Mundial que le trae malos recuerdos es el de Corea y Japón 2002. "Lo de AlGhandour fue terrible", afirma recordando el nombre del árbitro que perjudicó a España contra la anfitriona, Corea del Sur, anulando un gol de cabeza a Iván Helguera por una falta inexistente y otro a Fernando Morientes tras un centro de Joaquín, argumentando erróneamente que el balón había salido por la línea de fondo. Aquel fuera de banda, aquella sensación de injusticia, aquella eliminación que todavía escuece.
Luego llegó 2010, el Mundial de Sudáfrica que cambió la historia del fútbol español. Del Val lo vivió con la intensidad de quien sabe que está presenciando algo irrepetible. Para él, el partido clave no fue la final, sino el de Paraguay. "El penalti que para Casillas es determinante. Si no pasa eso, no seguimos", recuerda. Ese momento, esa parada, ese giro del destino, fue para él el verdadero punto de inflexión para que España consiguiera su primer Mundial. El de Brasil 2014, en cambio, fue un desastre, como los que siguieron, hasta este año... Y así, entre alegrías y decepciones, los Mundiales se han ido convirtiendo en una especie de termómetro emocional que acompaña su vida adulta.
"Mbappé me parece un monstruo"
Cuando analiza el Mundial actual, lo hace con pasión y prudencia: "Hay tres selecciones clarísimamente favoritas: España, Francia y Argentina", asegura. No se moja con un ganador único porque, dice, depende de cómo lleguen los jugadores clave: Mbappé, Lamine Yamal o Messi. Sobre el argentino, tiene una opinión clara: "Ya no está para competir en una liga europea, pero para jugarte siete u ocho partidos, que son los que hay en una competición así, sigue siendo Messi". Y sobre Mbappé, no duda: "Me parece un monstruo".
La expansión del Mundial, con 104 partidos, no le parece mal: "El Mundial es una cosa distinta a todo", reflexiona. Le gusta la idea de ver partidos exóticos, enfrentamientos improbables... Aunque le preocupa el desgaste de los futbolistas, como espectador lo celebra: más fútbol, más historias, más emoción. "Además yo estoy de vacaciones y me flipa ver los partidos", comenta entre risas.
En su casa, el fútbol se vive de forma desigual. Tiene tres hijos y el mayor no muestra ningún interés por el deporte: "No ha visto un partido de fútbol en su vida". "El otro, en cambio, es muy futbolero", añade. Son madridistas y les fastidia que no haya jugadores del Real Madrid en la selección, pero cuando España avanza rondas, la familia se reúne: su padre, su hermano, sus hijos. El fútbol, al final, es un ritual compartido.
Sobre las camisetas, tiene una postura clara. No tiene una de España, pero piensa comprársela si la selección avanza. "Me la pondré y luego criticaré a la gente que se la pone, naturalmente. La coherencia está sobrevalorada", bromea. Y aunque reconoce que la blanca es muy bonita, para él la selección debe ir de rojo: camiseta roja, pantalón azul y medias azules. "Menos experimentos", sentencia.
Cuando habla de ídolos futbolísticos, vuelve a su infancia: "A mí me entusiasmaba Butragueño", recuerda. La Quinta del Buitre fue un referente absoluto para él: Sanchís, Míchel, Butragueño, Martín Vázquez y Pardeza. Se hizo socio del Real Madrid en 1985 y vivió aquella época con devoción. Luego llegó Raúl, a quien admira por sus valores. Pero reconoce que los ídolos son cosa de la infancia. De adulto, lo que tienes son jugadores favoritos: Maradona, Zidane, Ronaldo Nazario, Ronaldinho. Y, por encima de todos, Messi. "Es el mejor que he visto", afirma. Aunque ahora su favorito es Mbappé, el jugador que más le recuerda a Ronaldo Nazario.
Para concluir, el madrileño no puede evitar hacer repaso de los dos programas en los que participa: La Roca, en laSexta; y El Hormiguero, en Antena 3. "La Roca se está consolidando, llevamos ya cinco temporadas, este año con doblete sábado y domingo, un equipo sólido.... Estoy muy contento", resume. Y sobre El Hormiguero, habla con orgullo de ese fenómeno televisivo que lleva en emisión 20 temporadas: "Cuando pasen años y El Hormiguero se acabe, será un orgullo decir: yo estuve allí. Para mí, es el mejor programa de la historia de la televisión en España".
El Premio Planeta, en cambio, no le ha cambiado la vida. Le ha dado felicidad, sí, pero no transformación: "Me ha hecho inmensamente feliz por la gente que me quiere... y también por la gente a la que le ha fastidiado. Eso me pone muy cachondo", confiesa riéndose, haciendo gala de que no se muerde la lengua nunca, como suele hacer en su sección de El Hormiguero, El polémico Juan del Val.
此内容由惯性聚合(RSS阅读器)自动聚合整理,仅供阅读参考。 原文来自 — 版权归原作者所有。