





















Para explicar la reci�n estrenada serie Yo, siempre, a veces, en Movistar Plus+ lo mejor es reproducir la declaraci�n de Marta Bassols, una de sus creadoras: "La maternidad no es problema, el problema es c�mo se sostiene tener que cuidar de otro". Yo, siempre, a veces es un retrato generacional honesto, crudo y realista sobre las dificultades para madurar en la treintena, atravesado por la precariedad, las expectativas y "el duelo" -en palabras de su protagonista, Ana Boga- de ser madre. Una comedia dram�tica sin tapujos, una serie que desmitifica la familia, la pareja y la maternidad perfectas como respuesta a las expectativas de una generaci�n.
La serie comienza como cualquier historia de amor que en el imaginario colectivo deber�a acabar en una casa, un trabajo y una familia. A estas alturas hay pocos que se puedan creer que eso es lo normal. Laura (Ana Boga) se queda embarazada una semana despu�s de conocer a Rub�n (David Men�ndez), estando muy ciega de amor y de droga. "Hazme un hijo", le dice Laura a Rub�n una noche de pasi�n descontrolada. Seis meses despu�s de que naciera su hijo, Mario, ya se estaban separando y no precisamente de buen rollo. Un libro expedido en el registro civil dice que son una familia; sin embargo, Laura se hace cargo pr�cticamente sola del ni�o. Lo hace con amor inmenso, fe, chispa y alegr�a, aunque a veces no tenga ni siquiera herramientas para hacerse cargo de s� misma.
"La maternidad y la paternidad implican un sacrificio, s� o s�", nos dice David Fern�ndez, el actor que deber�a ejercer como padre, pero que "como cualquier ser humano" comete un error detr�s de otro. En su cabeza y la de las creadoras nunca se pens� en retratar a Rub�n como "un aut�ntico gilipollas", porque de haberlo hecho ni el personaje de Laura, ni la historia, ni lo que se quiere contar hubieran tenido sentido. "Ten�amos que ir a c�mo somos nosotros, a que nos equivocamos, a que cometemos errores, pero que no somos completamente gilipollas, sino que hacemos cosas bien y cosas mal", explica el actor, para el que, al igual que su compa�era Ana, ha sido su primer papel protagonista.
Y es que Marta Bassols y Marta Loza (tambi�n directora), las creadoras, junto al equipo de directoras, Claudia Costafreda y Ginesta Guindal, siempre tuvieron claro que la serie "no pod�a estereotipar ni los espacios ni los personajes", porque sino se hubiera ca�do no solo en lo f�cil sino en arquetipos demasiados manidos y que no se corresponden con la realidad.

David Men�ndez y Ana Boga, en una escena de Yo, siempre, a veces.MOVISTAR PLUS+
"Era importante que la gente pudiera empatizar con el personaje de Rub�n y que pudiera pensar que lo que le ocurre a �l te puede ocurrir a ti. Es muy importante porque si de pronto el espectador creee que Rub�s es simplemente una mala persona, la serie y el personaje de Laura dejan de ser inteligentes. Hab�a que construirlo como un hombre m�s listo, m�s respetable, m�s admirable y con una cinematograf�a donde no se juzgara. Y hab�a que trabajar esta escala de grises de luces y sombras, de hacer personajes que tuvieran muchas capas, porque al final si no se convert�a en algo maniqueo. En los hombres de esta generaci�n habr� muchos gilipollas, pero no todos son gilipollas", argumenta Bassols.
Ese trabajo de guion en simbiosis con las directoras y los actores funcion�, pues la serie, "que no quiere ni mucho menos ser una obra de denuncia y cr�tica social, seg�n afirma Loza, es el retrato perfecto de lo que, como dice Bassols, era para ellas de suma importancia: "Reflejar una problem�tica que hace que la vida de las personas que ahora tienen 30 a�os haya empeorado sustancialmente y que ahora, cuando tendr�an que vivir una vida normal, con cosas que hasta ahora se pod�an hacer como es tener hijos y na casa con tu salario, casi sea una milagro".
Yo, siempre, a veces, producida por Suma Content, la productora de Los Javis, es un t�tulo cargado de contradicci�n, porque todo lo que ocurre a lo largo de los seis cap�tulos -de no m�s de 30 minutos- son contradicciones constantes. "Es que el ser humano es una contradicci�n", afirma Boga. "En la vida no se puede tener todo y toda decisi�n conlleva un sacrificio", a�ade.
Es, sin duda, su personaje el que mejor retrata esas contradicciones y esos sacrificios. Una chica joven, con una carrera profesional en la pista de despegue, con una vida de fiestas y �xitos en Berl�n que ve como todo ese presente y ese futuro se desmorona cuando se queda embarazada. "Es una de las cosas que m�s me gustan de esta serie", asegura la actriz, "que se muestra c�mo es ese primer a�o de maternidad que para m� (ella tambi�n es madre) es como una especie de duelo".
-�Un duelo?
-S�, porque ya no est�s solo t�, porque no puedes tener todo, porque est�s renunciando a otras cosas y porque Laura al final lo que est� haciendo en Yo, siempre, a veces es aceptar que la Laura de antes de ser madre ya no puede ser y que las cosas no son como eran. Es como aceptar una peque�a muerte.

Ana Boga, en una escena de Yo, siempre, a veces.MOVISTAR PLUS +
Y volvemos a la frase con la que arranca este art�culo: "La maternidad no es el problema, el problema es c�mo se sostiene tener que cuidarte y cuidar de otra persona". A lo que se refiere Bassols y lo que se retrata en la series es "como en el neoliberalismo est� ahora la ausencia de sostener, de ayudas econ�micas que cubran esa etapa". Es decir, que "quedase muy claro que no es por la maternidad que Laura est� en problemas, es por c�mo se sostiene la maternidad". La idealizaci�n de la maternidad.
"Eso es: la idealizaci�n, que te confronta mucho contigo mismo, porque de pronto nadie en ning�n momento de nuestra vida estamos perfectamente equilibrados, perfectamente saludables mentalmente y con todos los recursos a nuestro alcance como para cuidar no solo de nosotros, sino tambi�n de cuidar y educar a otra persona. Todo el rato es una confrontaci�n con la propia vida", reitera Bassols.
A Laura la veremos irse a casa de sus padres cuando se separa de Rub�n y se queda en la calle sin trabajo y sin dinero. La veremos encontrar un trabajo que aborrece, pero que hace para poder cuidar de su hijo. La veremos irse con sus amigas para salir de la casa de unos progenitores que no entienden su manera de vivir ni de cuidar a su hijo. La veremos duplicar turnos en un chiringuito de playa con su hijo apartado en su carrito y viviendo en la casa de un artista sin pagar un alquiler a cambio de cuidar a sus gatos. La veremos no dormir, no darle tiempo ni a ducharse, pedir favores, recurrir al padre, discutir con �l, re�r, intentar disfrutar, volver a la casilla de salida... Y terminar por decidir que lo que venga ya no lo decidira ella si no un bacalao al pil pil (as� le lleg� el papel de Laura a Ana).
"El proceso creativo fue abrirnos por completo en canal", confirma Loza. Fue "una especie de psicoan�lisis en el div�n en el que sac�bamos toda la entra�a y que todo se desbocaba, pero luego hab�a que ordenarlo y ah� s� que nos pusimos freno". Hab�a que contar la cruda realidad, hacer sentir la angustia, el estr�s, la desesperaci�n, pero tambi�n reflejar la paz, el amor y el placer que las decisiones de Laura tambi�n le provocaban, porque "si no se mostraba la complejidad del ser humano", dice Ana Boga, "son todo lugares comunes, son todo clich�s, "porque la idea que t� ten�as de la maternidad o la idea que t� ten�as de c�mo era hace 50 a�os, ahora es totalmente distinta".
Yo, siempre, a veces, busca, remata Bassols, "de alguna manera generar una utop�a de convertir a las personas que se equivocan en personas que pueden tener sus aciertos".
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