
























Soplaba en Rep�blica Dominicana un aire huracanado, el fuego de la hoguera apenas aguantaba encendido, Sandra Barneda tiritaba de fr�o soportando sobre su espalda las salpicaduras de las olas del mar; para escucharse hab�a pr�cticamente que gritar, pues el viento era tan fuerte que ni los micr�fonos pod�an con �l. Era la noche m�s desapacible de la historia de La isla de las tentaciones. Casi hecho aposta, casi como si el clima supiera lo que iba a ocurrir y hubiese decidido acompa�ar al drama que se iba a vivir en cuesti�n de segundos en La isla de las tentaciones.
Mientras los chicos viv�an una segunda hora cargada de dolor, con un Lucas al que Yuli acababa de romper el coraz�n tras ver las im�genes de ella bes�ndose con �scar; mientras Atam�n descubr�a c�mo Laila ca�a en la tentaci�n con el equipo completo; y mientras Sandra Barneda acababa envuelta en la camisa de Lucas por el fr�o que estaba pasando, la hoguera de las chicas comenzaba con el primer golpe, con el primer aviso de que la cosa no iba a salir bien. Julia, s�, nuestra Julia, decid�a sin previo aviso no presentarse a su segunda hoguera, pues no ten�a las fuerzas para ver m�s im�genes y, si las ten�a que ver, lo har�a con Luis, su pareja.
Era la primera vez en la historia de La isla de las tentaciones que una chica o chico no se presentaba en la hoguera sin avisar a Sandra Barneda. Seg�n la explicaci�n de sus compa�eras, Julia ya no puede m�s. Est� absolutamente superada por el programa y no tiene ganas ni �nimos para levantarse de su letargo y de su cama llena de l�grimas para ver lo que �nicamente le puede hacer sufrir m�s.
Julia nunca debi� aceptar participar en La isla de las tentaciones. No solo es que no estuviese preparada para poner a prueba su relaci�n, sino que tampoco estaba preparada para ponerse a prueba a ella misma. Eligi� desde el principio encerrarse en s� misma, vivir La isla de las tentaciones como una sala de torturas y acabar presa en su habitaci�n como Rapunzel, pero sin bruja que la retuviese.
La historia de Julia en La isla de las tentaciones es el mejor ejemplo de que no todo el mundo est� preparado para un reality as� y de por qu� hay que saber decir que no antes de que ya sea demasiado tarde. El avance del siguiente programa mostr� la hoguera final entre Julia y Luis; es lo mejor que le pod�a pasar a Julia. Da igual si se va con Luis o si se va sola, pero Julia tiene que salir de ah� sea como sea. De hecho, deber�a estar ya fuera, deber�a haber cogido las maletas hace d�as y haberse marchado sin mirar atr�s. Lo de Julia es un aut�ntico sufrimiento, un sufrimiento real, nada impostado. �Exagerado? Nunca se puede juzgar el nivel de intensidad de unos sentimientos. Los de Julia se la han comido.
Muy distinto es lo que ocurri� despu�s en la hoguera de las chicas. Tal vez, lo de Julia lo veamos como algo exagerado, pues realmente no ha visto nada que pueda llevarla a ese pozo de dolor y oscuridad, pero es real porque efectivamente Julia sufre sin siquiera ver alguna cosa. Se adelanta al sufrimiento como si el dolor fuese la coraza para lo que pudiese venir. En el otro lado est�n las reacciones que hacen dudar de que puedan ser reales porque no tienen ning�n sentido. No lo tienen ni por la causa que las provoca ni por algo que es un cl�sico en La isla de las tentaciones: de qu� te quejas cuando t� est�s haciendo lo mismo.
Cuando lleg� el turno de Alba nadie, ni siquiera Sandra Barneda, se pod�a imaginar c�mo iba a acabar el visionado de im�genes. Si David, su pareja, termin� lanzando la tablet all� donde Cristo perdi� el mechero, Alba utiliz� la tablet como anzuelo para despistar a Sandra Barneda y poder huir en busca de Villa Monta�a. Todo eran se�ales: el viento, el fr�o, la rata que las chicas vieron y que provoc� que Sandra Barneda confundiera al roedor con una hoja, los zapatos quitados antes de ver siquiera las primeras im�genes. Eran farolillos rojos, como los de una escena teatral en la que se va avisando al p�blico de que se va a liar la mundial. Y, efectivamente, se li� la mundial, pero a un nivel...
Seg�n Alba fue viendo las im�genes su nivel de cabreo iba aumentando. Las im�genes de David no tienen nada de novedoso: �l jugando, �l sacando el bote de nata, �l confesando que con su pareja se aburre, �l chupando o dej�ndole que le chupen y �l haciendo posturitas sexuales con su soltera favorita, F�tima. Y fue ah�, justo en ese instante en el que se ve a David simulando con F�tima el perrito cuando Alba dijo "hasta aqu� hemos llegado".
Le llam� "hijo de puta", "guarro", "cerdo", y parec�a que la cosa no iba a pasar de esos insultos, pero en La isla de las tentaciones uno sabe c�mo empieza la cosa, pero nunca c�mo termina. De repente, Alba cogi� la tablet, la lanz� y sali� corriendo, esquivando el placaje de Sandra Barneda, que a punto estuvo de agarrarla o de caerse sobre la arena. Y mientras Sandra Barneda corr�a detr�s de Alba, el resto de chicas decidieron que si Alba hu�a, ellas tambi�n. Se quitaron los zapatos, dejaron la tablet en el suelo y corrieron detr�s de Alba y de Sandra Barneda.
"Quietas, �parad!", gritaba Sandra Barneda cuando todas las chicas debieron superarla en su carrera por la orilla del mar. De fondo, Volando voy, volando vengo, aunque perfectamente podr�a haber sonado Evangelis y su cl�sico de Carros de fuego. Cine, puro cine. Y ellas corriendo como alma que lleva el diablo. Alba, en cabeza, completamente fuera de s�; Leila, en segunda posici�n; Yuli y Mar, a la par y Sandra Barneda... Sandra Barneda debi� llegar a un punto en el que dijo "que corra Rita la cantaora".
Alba se fue desfondando en cada metro al no encontrar Villa Monta�a. Le alcanz� Laila; segu�a sonando Volando voy, volando vengo. Cine, puro cine. Desesperada, ahogada, sin aire, Alba terminaba d�ndose por vencida en la orilla de la playa, siendo alcanzada por sus compa�eras y por la presentadora, que mostraba su enfado con lo que hab�a ocurrido: "Todas de vuelta a la hoguera. Os he dicho que pararais, pero hab�is aprovechado que se iba Alba, �qu� pensabais? No lo pod�is hacer. Entiendo que lo est�s pasando mal pero, �qu� has visto?".

Sandra Barneda, muy asustada por el estado de Alba en La isla de las tentaciones.MEDIASET
"Sandra, no puedo, me duele c�mo habla de m�", afirmaba una Alba que viv�a un complicado momento en la playa. Tan complicado que incluso Sandra Barneda se asust� de verdad. Alba aseguraba que no pod�a respirar, que se ahogaba, que el coraz�n se le iba a salir del pecho. A ver, seamos coherentes, acababa de correr los cien metros lisos por la playa. Sandra Barneda, muy preocupada, le ped�a que se sentase en el suelo, le pon�a la mano en el pecho para comprobar el ritmo de su coraz�n. "Me est�s asustando. �Est�s bien? Alba, por favor", le dec�a la presentadora.
Alba fue recuperando el aliento poco a poco. "Me has asustado de verdad", le recrimin� Sandra Barneda pidi�ndoles que regresaran todas a la hoguera. "No lo est�is viendo todo, sab�is a lo que ven�s, ten�is que aguantar", les repet�a de nuevo Sandra Barneda sin dejar de mirar a Alba, que parec�a m�s calmada, aunque el sufrimiento (o lo que ella cree que es sufrimiento) fuera por dentro. Romp�a a llorar, afirmando que no entend�a c�mo se pod�a ser "tan malo". Y aqu� es donde est� la clave: si Alba considera que David est� siendo malo, c�mo ver� David a Alba cuando ella est� haciendo lo mismo en Villa Deseo.
La capacidad de ver solo lo que uno quiere ver es probablemente una de las mayores trampas de nuestro cerebro. Es como si borrase los propios actos y dejase solo capacidad para ver los actos de los otros. Esto es un cl�sico en La isla de las tentaciones. No lo es tanto la fuga masiva ni el susto que Sandra Barneda vivi� por culpa de esa trampa.
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