























Cuando la semana pasada Pablo Motos anunci� que uno de los invitados iba a ser Borja S�mper, el portavoz nacional del PP empez� a recibir mensajes de amigos, familiares, vecinos, de los padres del colegio de sus hijos, hasta del jefe de comunicaci�n de su partido dici�ndole, realmente orden�ndole, que no bailase. As� que cuando se sent� en la mesa de El Hormiguero, lo primero que hizo fue preguntarle a Pablo Motos si hab�a que bailar. "Nunca me he enfrentado a una entrevista as�", le advirti� a Pablo Motos. Era una manera de romper el hielo de la primera vez.
Borja S�mper a lo largo de su carrera pol�tica se ha enfrentado a decenas de comparecencias y decenas de entrevistas, pero, probablemente, la de anoche haya sido una de las m�s dif�ciles; no tanto por el lugar, que al final no es pol�tico, pero es entretenimiento (n�tese la iron�a), sino por lo que en ella iba a relatar. Humanizar a los pol�ticos les viene bien a ellos, pero especialmente nos viene bien a los espectadores.
De un tiempo a esta parte se ha instalado o nos han instalado una especie de chip en el que vemos y sentimos a los pol�ticos como... Voy a utilizar una descripci�n del propio entrevistado, como "zombies" -"voy todas las semanas al Congreso". No s� si es culpa de ellos, de la pol�tica en general, de la deriva que ha tomado o de nosotros mismos, pero les deshumanizamos. Por eso, igual Borja S�mper no era anoche consciente de ello, que a un pol�tico le veamos como humano, se deje ver como humano es tan chocante como necesario. Y Borja S�mper sab�a que sentarse en El Hormiguero era una responsabilidad, pero tambi�n una oportunidad; la oportunidad de volver a humanizar.
El Hormiguero recibi� por primera vez al portavoz nacional del Partido Popular porque retoma su vida p�blica tras haber pasado los �ltimos meses recuper�ndose de un c�ncer, uno de los m�s "jodidos", de p�ncreas. Borja S�mper podr�a haber utilizado la oratoria que todo pol�tico habitualmente tiene, para desviar la atenci�n o para caer en frases hechas que siempre acompa�an a esta puta enfermedad, pero no, no lo hizo. Relat� su proceso desde el principio y hasta el final, y lo hizo con la crudeza que supone haber pasado un c�ncer, haberse tratado de un c�ncer y haber superado un c�ncer.
"En este momento estoy libre de c�ncer", fue lo primero que dijo; y no pudo evitar emocionarse y reconocer que s�, que se emocionaba, "porque han sido 10 meses muy duros": "Tuve que contarlo. Y a partir de ah� descend� a los infiernos, transit� por un lugar muy oscuro". Sin adornos, sin medias tintas, a pecho descubierto.
A Borja S�mper le diagnosticaron c�ncer de pura casualidad. Cuando decidi� decir que s� a la oferta de Alberto N��ez Feij�o de ser de nuevo el portavoz nacional del PP -ya le hab�a dicho una primera vez que no-, volvi� a fumar. Y fue su mujer, la actriz B�rbara Goenaga, la que le pidi�, casi le suplic� que se hiciese un chequeo. Sus suegros hab�an fallecido por un c�ncer de pulm�n y su mujer, muy concienciada, le insisti� hasta que Borja S�mper no pudo decir que no, que pasase una revisi�n. Y fue en esa revisi�n donde el m�dico le dijo "los pulmones est�n bien, pero hay una mancha en el p�ncreas".
"Durante mucho tiempo pensaba que no hablaban de m�. T� asientes y te pones serio, pero durante mucho tiempo sent�a que no hablaban de m� sino de otra persona. Te das cuenta de que todo lo que cre�amos s�lido es fr�gil. La salud es el silencio del cuerpo. Y yo me cre�a inmortal. Y, de repente, de la noche a la ma�ana el tiempo pasa a tener otro peso, aparece la nostalgia. Todo queda suspendido y tu vida se convierte en una hip�tesis. Decid� hablarlo con normalidad, sin frivolidad, pero sin exagerar". Lo mismo que hizo anoche.
"Necesit� un tiempo para asumirlo", explic� el pol�tico. "Inicias un proceso en que requiere toda tu atenci�n. La quimioterapia es veneno y si va bien mata el tumor, pero tambi�n puede matar otras cosas. Y empiezas a notar que tu cuerpo cambia por fuera, pero sobre todo por dentro. Me tuvieron que ingresar muchas veces porque a mi cuerpo no le sentaba bien. En m� fue as�, muy dura", cont� S�mper.
El descenso a los infiernos, el tr�nsito por un lugar oscuro y lleno de dolor, hasta el punto de reconocer que cada vez que le ingresaban para �l era "un alivio": "Cuando me ingresaban me pon�a contento. Me afectaba tanto que me daban fiebre, me hinchaba y cuando te ingresan, porque ya no puedes m�s, es un alivio porque la ciencia te estabilizaba. Me daban dos o tres ciclos y al tercero pinchaba. Y as� fue hasta el final, cinco meses despu�s".
El c�ncer para quien lo ha pasado, pero tambi�n para quien lo ha vivido con el enfermo, efectivamente, es un infierno. En cada persona es diferente, en Borja S�mper cada ciclo de quimioterapia era una tortura. Pero dentro de esa tortura, de esos 10 meses de sufrimiento, el portavoz nacional descubri� algo luminoso, algo que ser�a lo normal en procesos as�, algo que deber�a ocurrirnos a todos sin necesidad de que nos diagnostiquen un c�ncer: "La bondad".
Borja S�mper no ten�a miedo a morir, le daba pena morir. Siempre hab�a cre�do tener miedo a la muerte -�l que vivi� 17 a�os con escolta en el Pa�s Vasco-, pero en realidad "lo que me daba es mucha pena por dejar de vivir, por dejar las cosas cotidianas (...) Me cost� aceptar que la enfermedad tambi�n es parte de la vida". Ahora bien, ese lugar oscuro, ese infierno tambi�n le sirvi� para "coger perspectiva no solo con la pol�tica sino con la vida en s�".
"Transitas en un t�nel de oscuridad, de dolor y sufrimiento sobre ti y sobre qui�n te rodea. La familia, quien est� todos los d�as contigo acompa��ndote con el miedo y el sufrimiento. Esas cosas son oscuras, pero hay una parte luminosa, que descubres la bondad, que hay mucha m�s gente buena que mala en este mundo".
Y este tr�nsito sirvi� para acabar de hablar del c�ncer y empezar a hablar de la pol�tica. Era un riesgo, pues despu�s de decir que el c�ncer le hab�a cambiado la perspectiva de las cosas, tambi�n de la pol�tica, pod�a haber ca�do en su propia trampa, decir A, pero luego hacer B. No, con Borja S�mper, no ocurri�, pues habl� de pol�tica, por supuesto como portavoz nacional del PP, pero sin perder esa perspectiva, sin caer en lo que anoche denunci� varias veces en El Hormiguero, sin entrar en insultos, golpes bajos, ni tuits.
De las primeras cosas que hizo al volver fue tomar la decisi�n de que en las ruedas de prensa que tiene que dar casi todos los lunes, �l no va a contestar a los tuits que publiquen unos u otros. "Voy a intentar no mancharme ni contaminarme porque creo que la pol�tica es m�s seria que un ministro tuitero. Tenemos que tener presidentes que gobiernen para todos, que podamos discrepar y no nos lleven a la trinchera, porque los seres humanos no somos blanco o negro, somos una escala de grises".

Pablo Motos y Borja S�mper, en El Hormiguero.ATRESMEDIA
Y, de repente, de una manera inesperada para los que lo est�bamos viendo y para el propio Pablo Motos, Borja S�mper se plant�: "No quiero hablar m�s de Pedro S�nchez, que est� m�s que radiografiado. Me interesa m�s hablar de Feij�o. Creo que hay una mayor�a social en Espa�a que quiere serenidad, que quiere uni�n". S�, estaba ejerciendo de pol�tico, de enviar su mensaje, de asentar su relato, pero... pero sin caer en lo f�cil, en lo chusco, en el circo: "Estos meses he visto la pol�tica como un circo y vamos a intentar cambiar la pol�tica en Espa�a".
Respondi� a lo inc�modo, a los pactos con Vox, a la "prioridad nacional", a la operaci�n Kitchen... Y en ning�n momento se convirti� en parte de ese circo. Sus respuestas eran las de un pol�tico, sin lugar a dudas, pero la cuesti�n no es la respuesta sino c�mo qu� pol�tico. Para desmantelar el circo hay que empezar por no pagar la entrada a ese circo. Ni un duro se va a gastar Borja S�mper.
Incluso cuando Pablo Motos le hizo probablemente la pregunta m�s f�cil para entrar en ese circo de tres pistas, Borja S�mper quiso pagarla.
-�C�mo te sientes ahora cuando liberan a asesinos sanguinarios de ETA?
-Es un problema �tico y moral. Yo miro al futuro y estoy dispuesto a pasar de p�gina, pero habiendo le�do la p�gina antes. Deber�amos pedirles en su discurso condena a todo lo que han hecho. Me parece profundamente inmoral e injusto no exigirles eso, y no se les exige por el inter�s de un solo hombre, Pedro S�nchez.
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