Actualizado
Lionel Messi ha vuelto a reescribir la historia del fútbol en el Mundial 2026. En un encuentro épico contra Austria, el capitán argentino ha logrado lo que parecía un destino inevitable: superar la marca del alemán Miroslav Klose. Con su tanto en la primera parte, «un solo gol separaba a Lionel Messi de dejar atrás a Miroslav Klose y reinar en solitario como máximo artillero en la historia de los Mundiales», un hito que ahora ostenta con orgullo y en solitario.
El gol de la redención: la firma del "10" El momento cumbre llegó tras un inicio accidentado. Aunque Messi tuvo la oportunidad de abrir el marcador y sellar el récord en el minuto 9 desde el punto de penalti, el balón se marchó desviado, «mordiendo el aire a la izquierda de Alexander Schlager» . Sin embargo, la genialidad del rosarino no tardó en aparecer para enmendar el error. Apenas media hora después del fallo, el estadio fue testigo de una jugada que forma parte del ADN futbolístico del astro: «Messi encontró el gol que tantas veces había repetido, el de siempre, el que tantas veces había convertido en una firma propia».
Con ese disparo certero, alcanzó una marca histórica, demostrando que, a pesar de los obstáculos iniciales, su idilio con el gol en las grandes citas sigue intacto . El drama desde los once metros: una estadística agridulce El partido ante Austria también dejó una curiosa estadística negativa para el capitán, recordándole que «ni los elegidos están exentos de la duda» . Con el lanzamiento fallado en el arranque, «el de Austria es el tercer penalti que el rosarino falla en una Copa del Mundo».
Este error se suma a los ya conocidos ante Islandia en Rusia 2018 y frente a Polonia en Catar 2022 . Genialidades y "espejismos" estadísticos A pesar de estos fallos puntuales, la trayectoria de Messi desde el punto de cal está llena de luces, como su impecable registro en Catar 2022 . Incluso sus "no goles" desde los once metros esconden historias de leyenda, como el famoso penalti contra el Celta de Vigo en 2016. Aquella acción, que figura como fallo en algunas bases de datos, fue en realidad «una de las mayores genialidades que se le recuerdan» . En aquel entonces, «en lugar de batir a Sergio Álvarez, deslizó el balón con un sutil toque lateral para que Luis Suárez, irrumpiendo desde fuera del área, lo empujara a la red» . Aquella «rúbrica de orfebre» resucitó el penalti indirecto de Cruyff y hoy sirve para recordar que, ya sea asistiendo o batiendo récords mundiales, Messi sigue siendo el dueño absoluto del juego .





















