





















El pasado viernes, el Estudiantes anunciaba oficialmente un acuerdo tan esperado como histórico: su venta. Apenas unos días antes, en la Final Four de Primera FEB celebrada en La Coruña, su primer equipo se había quedado, otra vez, a las puertas del ascenso a Liga Endesa, como una maldición, tras perder en un agónico desenlace en la prórroga contra el local Leyma, al que aventajaba por 15 puntos a falta de sólo seis minutos.
En lo deportivo, son cinco años fuera de la elite para un club que fue pilar indispensable del baloncesto español, que ganó Ligas y Copas y se paseó por Europa y que, sobre todo, fue forja, el Ramiro de Maeztu, de muchos de los grandes talentos nacionales, de Antonio Díaz Miguel a Juancho Hernangómez. En lo institucional también fue desierto, concursos de acreedores, deudas con Hacienda poco a poco saldadas e intentos de compra que no cuajaban. Sí esta vez, un nombre nuevo, Diego Megía, filántropo, empresario y máximo accionista después del acuerdo alcanzado con el Consejo de Administración del club, la Junta Directiva, el Presidente de la Fundación Estudiantes y los accionistas de referencia para «la transmisión de la totalidad de las acciones, así como para la realización de una inversión relevante».
El cofundador de CRIS contra el cáncer sustituirá en el puesto a Ignacio Triana, presidente desde 2022. Pero la operación llega envuelta en polémica. Jaime Siles, el empresario valenciano que encabezaba una oferta alternativa, ha denunciado una «irregularidad flagrante» en la negociación y asegura a este periódico que irá «hasta el final», incluso, con medidas legales.
Los aficionados colegiales serán informados el miércoles de la venta, un «importante impulso para la marca Movistar Estudiantes» que debe ratificar el Consejo Superior de Deportes, al ser el club Sociedad Anónima Deportiva. Pero, según ha podido saber este periódico, el CSD no ha recibido ninguna solicitud de autorización para esta operación.
La protesta procede desde la candidatura de Siles, que se siente traicionada, que habla de «atajos» y que incluso no descarta judicializar el proceso. La oferta de Megía se estima en unos 15 millones de euros. Siles, director ejecutivo del gestor de fondos australiano IFM Investors, asegura haber planteado una inversión conjunta de 34 millones en asociación con el valenciano Dimas de Andrés Puyol (accionista de Medcap Real State, cuyo patrimonio Forbes calcula en 345 millones de euros).
En una carta abierta, Siles habla de «extrañas circunstancias y negligencias» en la operación. Advierte, además, de que su propuesta «no ha sido debidamente trasladada al consejo y accionistas, lo que estaría en contra del Código de Conducta Interno del club, ni tampoco ha sido compartida con los socios, aficionados y dementes. El deber de todo consejero en una sociedad es anteponer el interés de la entidad a cualquier interés particular; esta obligación ha sido flagrantemente incumplida».

Jaime Siles.
Siles, que fue jugador en el Colegio Maristas y se enamoró del Estudiantes en la Copa de Vitoria de 2000, explica que en sus reuniones con Triana hubo un punto de encuentro que el mismo jueves por la noche parecía cerrado. «Me dijo que le encantaba el enfoque e hizo especial hincapié en que fuéramos residentes fiscales en España, en contraposición a la otra oferta, cuyos fondos vienen de un paraíso fiscal y que, sin embargo, tenía una prima mayor».
Tras aumentar su prima al 55% y explicar los acuerdos de patrocinio, lo siguiente que se encontró Siles fue el anuncio, el viernes, de la venta a Megía. La oferta «vinculante y no condicionada» que había presentado a Triana estaba «dirigida, básicamente, a preservar el espíritu del club, su tradición y su base accionarial y social». Una inversión de 34.837.090 euros. «Mientras una ampliación de capital diluye a los socios y accionistas del club, una inyección de capital vía patrocinio presenta la bondad de que todos los accionistas se benefician según su número de acciones sin verse condenados a la dilución», dice.
De esos 34 millones, 6,8 se destinarían a la compra del 100% del capital. «Además, nos comprometimos a inyectar dos millones, la mitad de ellos en el momento de la firma, en cuanto se formalice la adquisición del paquete de control de la entidad», aclara. Y «el resto, más de 26, a dotar al Estudiantes de los recursos necesarios para crecer deportiva, formativa e institucionalmente en los próximos años», concluye sobre una «oferta mejor».
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