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Fue Arist�teles el que en un arranque de sincera perplejidad manifest� aquello de que "el principio es m�s de la mitad del todo". Y Aina Clotet, actriz antes que directora, no solo le da raz�n sino que hasta se la quita. Viva es su debut a la direcci�n y desde la primera a la �ltima escena lo quiere todo. Y lo quiere aqu� y ahora. Es principio, dec�amos, pero fiel a la advertencia del estagirita, se dir�a que es mucho m�s. Presentada en la Semana de la Cr�tica, que es el lugar que Cannes reserva a las �peras primas, la pel�cula es drama, pero sin renunciar a la comedia extravagante; es pel�cula realista, pero con los suficientes toques de ciencia ficci�n para despistar al espectador m�s avisado; es puro deseo y celebraci�n de la vida, pero camina al lado de la misma muerte. Tal cual. "Todo nace de mi voluntad de escribir de cosas que me preocupan profundamente, que me inquietan, que me divierten y que quiero entender. La semilla de la que nace todo es el miedo a la soledad y el miedo a la muerte. Ah� naci� mi pel�cula y ah�, creo, que nace todo", dice por aquello de no decepcionar. O todo o nada.
La pel�cula arranca con una mujer sometida (�se es el verbo) a una mamograf�a. Y en ese gesto se dir�a que tan com�n ya lo da todo. "Recuerdo perfectamente la primera vez que me somet� a algo as� porque me tocaba por edad. Cre�a que era algo as� como una radiograf�a. Y para nada. �Por qu� nadie avisa de lo que duele?", dice. Y en efecto, la escena en su realismo evidente duele. Duele porque la protagonista que no es otra que la propia Clotet lo hace saber con un grito y porque la escena, as�, sin m�s, duele. "Te dejan la teta como un bistec y es bueno que se sepa", a�ade.
Desde ah�, y para situarnos, Viva cuenta la historia de una mujer cerca de los cuarentena que, tras ser operada de c�ncer de mam�, pasa un a�o en dura pelea con el mundo ante la amenaza siempre presente de una reca�da. Pronto, el foco de la historia cambia y de lo que se trata ahora es de c�mo vivir plenamente despu�s del trauma. Y es en ese momento, cuando todo empieza a cobrar sentido, intensidad y principio incluso en el modo aristot�lico de antes. De lo que se trata es de reconciliarse con la identidad, con el cuerpo, con el deseo perdido. De lo que se trata es de derribar las ideas preconcebidas, las normas y los gestos repetidos. De lo que se trata es de empezar de nuevo, pero no desde el inicio, sino desde mucho m�s all� de la mitad de todo. Entonces, el prop�sito de la pel�cula coincide con su forma. Sin pens�rselo dos veces, un debut que es tambi�n un triple salto mortal.
"Entiendo", razona la autora, "que es un viaje de liberaci�n que pasa necesariamente por romper las estructuras". Y sigue: Se trata de reapropiarse del deseo, que no es m�s que la otra cara del miedo. La idea no es otra que ocupar un cuerpo diferente, apropi�rselo. Eso lo veo en las nuevas generaciones que aceptan otras realidades no normativas. La fuerza de la vida no entiende de reglas y normas. Basta ya de desear cuerpos que no tiene nadie. Cada uno y cada una tiene su propio cuerpo y lo tiene que hacer suyo". Queda claro.
Esta en la naturaleza del "todo o nada" de Viva ense�ar lo que tiene que ser ense�ado de manera completamente frontal. Hay sexo y el sexo se ve, se siente y, como dec�a aqu�l, se sexa. "Por supuesto que trabajamos con coordinadores de intimidad. Pero soy consciente de que filmar una escena �ntima ahora mismo sin caer en reproducir los esquemas de la mirada masculinizada exige romper con los mismos clich�s a los que, de otra manera, se enfrenta la protagonista con las cicatrices de su operaci�n a la vista. Pocas partes del cuerpo de la mujer se han sexualizado tanto como los senos. Y de ah�, el riesgo y la necesidad de ofrecer un punto de vista diferente", insiste.
La pel�cula discurre en un futuro extra�o donde la sequ�a arrasa con todo, donde es posible alargar la vida mucho m�s all� de lo razonable, pero un devenir perfectamente reconocible pese a sus rarezas. "Prefiero pensar que m�s que de ciencia ficci�n, se trata de realidad aumentada", dice. La cinta es tragedia, pero sin que se note. El tono, de principio a fin, se acerca m�s a la comedia sin freno y extravagante porque s�. Y a medida que avanza, Viva se deshace en frases grandilocuentes, locuras sin due�o y felices ocurrencias. Aina buscaba una pel�cula entre la fiebre y el deseo, entre la muerte y la obligaci�n de vivir, entre la actriz que es y la directora que aspira a ser, entre Aina y Clotet. Y lo ha conseguido. Lo que queda es un ejercicio de cine tan descontrolado e irrefrenable como, admit�moslo, feliz en su caos. Acaba de empezar y ya ha llegado a m�s de la mitad. Un debut aristot�lico, sin duda.
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