

















Actualizado Domingo, 19 abril 2026 - 02:39

La nota al pie de la nota al pie de la nota al pie.
Soy muy fan de Patricio Pron. Lo he sido desde que en 2011 Mondadori public� El esp�ritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, artefacto fascinante que no me canso de recomendar. Y de alguna forma me he reencontrado con el Patricio Pron ambiciosamente enorme que invent� otra manera de adentrarse en la novela, o el mundo que entendemos por novela, leyendo En todo hay una grieta y por ella entra la luz.
Es una obra madura, potent�sima, en la que la trama es el estilo. La nota al pie de la nota al pie de la nota al pie. La manera en que se quita de en medio el objeto de estudio -el tipo tras cuyos pasos llega el narrador a Nueva York- para centrarse en lo que le rodea es alucinante, e hipn�tica, un ejercicio literario que adem�s es un ejercicio de amplitud con un significado necesario hoy en d�a: el de dejar de estudiar lo muerto y tratar de no matar lo vivo.
De entre lo m�s valioso del libro, adem�s de su condici�n de artefacto que funciona con una elegancia apabullante, un artefacto sinuosamente envidiable, es su retrato de Nueva York, que es casi fotogr�fico, de pura descripci�n ambiental, y experiencial. La volatilidad de la vida atravesada por un acontecimiento -en extremo po�tico, un atravesar las llamas-, un (otro) (nuevo) Sebald entregado a la belleza de lo natural, con un final mayest�tico, casi, o puro, Walt Whitman. Creo que es un libro que se atreve a ser otra cosa, y que en su invento, ampl�a el sentido de la novela, y la propia novela en s�. Es admirable. Fan�sima.

�Fantasma, arquetipo o persona real?
Como adicta al hallazgo, o al encuentro de tesoros, tesoros que escapan a cualquier tipo de etiqueta, que nacen como h�bridos de un algo que a�n no existe, encontrarme con una de las dos novelas de Makenna Goodman -una periodista que ha puesto un pie en el mundo del cine, y que ahora mismo es editora-, algo llamado Helena de la nada, traducido excelentemente por Ce Santiago, fue una revelaci�n.
La historia es la que sigue. O no. Porque la historia de Helena de la nada no es una historia. Hay en ella tres personajes, y un fantasma. O un personaje que tal vez no exista pero que sirve para mantener al resto unidos. Est� el hombre, la agente inmobiliaria, Helena, y la mujer. Y la cosa es que el hombre se quiere comprar una casa en el campo, es un novelista amargado, al que le fastidiaba que su mujer brillase y que se ve como deconstruido a partir de las historias que le cuenta la agente inmobiliaria, historias protagonizadas todas por esa tal Helena que no est� en ninguna parte, y que a lo mejor no existe, pero que supuestamente era la due�a de la casa.
Es intensa y como filos�fica, y a la vez como una novela interior completamente, porque los personajes hablan entre ellos de una manera que parecen que est�n en realidad interrumpi�ndose mientras piensan. Bueno, la recomiendo much�simo, porque es una de esas cosas de culto instant�neo. Y una que s� que va a crecer con el tiempo. Todo es enigm�ticamente incre�ble ah� dentro.

La historia de un Dr�cula mediterr�neo.
He descubierto a John Fowles hace muy poco, y gracias a la reedici�n de El mago. El argumento me volvi� loca cuando lo le�. Un joven se muda a una isla griega a dar clases de ingl�s y acaba en las redes de un exc�ntrico millonario que lo usa para sus juegos er�ticos. Pero es que la cosa va mucho m�s all�. Dir�a que El mago es una mezcla entre Los Durrell y Dr�cula. O un Dr�cula mediterr�neo.
Porque Conchis, el millonario exc�ntrico, no se contenta con atraer a Nicholas, el joven profesor, a sus dominios -donde pasa cada vez m�s tiempo-, sino que una vez all�, reconstruye el mundo que les rodea. �O en realidad est� contratando a actores que fingen ser todo aquello que dice estar creando? A Nicholas no dejan de pasarle cosas raras cuando est� con �l. Por ejemplo, est� leyendo un panfleto de hace doscientos a�os, y cuando levanta la vista, hay un hombre vestido de negro mir�ndole desde una colina, y est� seguro de que es el autor de ese panfleto. No se mueve, s�lo le mira.
Le pasa lo mismo poco despu�s de que Conchis le hable de la mujer de su vida, que muri� muy joven. La ve en la casa. Y sabe que es ella, porque ha visto un retrato. Y llega a tocarla. Y piensa: "He tocado a un fantasma". Pero �son fantasmas? Ellos mismos dicen que no. Pero tampoco saben lo que son. �Est� Nicholas en la cabeza de Conchis? Fowles tard� 20 a�os en escribir semejante monumento. Es un must.
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