
Toni Acosta, en una imagen reciente.
Actualizado
Tres décadas después de desembarcar en Madrid tras haberse licenciado en Derecho en Tenerife, Toni Acosta (54) cambió de rumbo vital. Estudió para ser actriz y ha triunfado.
Su rostro es hoy ampliamente conocido gracias a series televisivas de éxito como Policías, en el corazón de las calles (2000-2003) y Un paso adelante (2003-2005), pero también por la saga Padre no hay más que uno, de Santiago Segura.
Eso sí, para tener una base sólida como intérprete, desde sus inicios tuvo muy claro que tenía que pisar las tablas. Casi 15 obras de teatro avalan su dilatada carrera que continúa simultaneando como madre de dos hijos, Nicolás (22) y Julia, que está a punto de llegar a la mayoría de edad.
Los adolescentes son fruto de su matrimonio con Jacobo Martos (52), primogénito del legendario Raphael y de Natalia Figueroa, de quien se divorció en 2015 después de 13 años de matrimonio.
En la actualidad, Toni está de gira con Una madre de película, una comedia que se representa hasta el 14 de junio en el Teatre Romea de Barcelona donde pone de relieve qué se siente ante el tan temido nido vacío.
En conversación con LOC, la actriz confiesa que no se dio cuenta "hasta hace poco que el nido vacío empezó cuando mi hijo se fue con 18 años a estudiar fuera y mi hija, con 14, de repente me dijo que también se quería ir un trimestre a Irlanda. Eso fue lo que no me esperaba. Entonces fue cuando pensé: '¡Uy!, me parece a mí que para esto hay que prepararse".
- ¿Qué sentiste ante la primera vez del síndrome del nido vacío?
- Casi me explota la cabeza. ¿Sabes aquello de que de lo que no se habla no existe? Pues sí, existe. Les digo a mis amigas que van a echar de menos todo, hasta los partidos de fútbol aburridos, estar en el parque mirándolos sinsentido. Entras en un momento nostálgico en el que has de cuidarte.
- ¿De qué manera te estás enfrentando a esa época tan temida como es la adolescencia?
- Parto de la base de que en casa hay que hablarlo todo, no hay tabúes. Soy súper defensora de los adolescentes. Me río un poco de su impulsividad e inconsciencia porque todos hemos pasado por ahí, pero mi lema es "en sus zapatos". Pienso en cómo era yo, que ya te puedo decir que era muchísimo peor que los míos (carcajadas). Estos hablan de todo, tienen toda la información, manejan la tecnología, nos dan mil vueltas.
- Las redes sociales son una de las máximas preocupaciones de los padres, ¿cómo les has educado?
- La educación viene antes. Creo que me he esforzado al máximo para darles las herramientas necesarias para distinguir lo útil de lo nocivo. Les he dicho siempre que se protejan. Si ven contenido sexual que vigilen por si les puede afectar en sus relaciones, si ven contenido violento que estén atentos por los daños que les puede causar. Siempre les he inculcado que se protejan, sobre todo, de la cantidad de imágenes que nos bombardean desde hace años. A estas alturas no voy a ejercer de policía para saber en qué páginas entran. También te digo que en el colegio les ponían el control parental y sabían cómo saltárselo. Es que saben mucho.
- ¿En qué te pones especialmente pesada?
- En que continúen leyendo. Ante este debate que hay sobre leer o no leer, pues no, leer, leer, leer siempre. Así abres el pensamiento a otras mentes y otras voces.
- ¿Por qué es tan necesaria la comedia?
- Reflexionar temas serios a través de la comedia es fundamental porque el mensaje entra mejor. Hacer reír es una fantasía. Actualmente el mundo está calentito, noto que hay mucho ruido, mucha tensión, estamos en la sociedad del ego, del autocuidado, del autoconvencimiento, del autocontrol, auto, auto, auto... por eso, a través de la risa, se puede criticar la sociedad.
- Los actores tenéis mucho ego, ¿cómo lo amortiguas?
- En mi casa con mis hijos. Me he vuelto muy casera y son ellos los que se encargan de ponerte los pies en el suelo. Hoy en día sigo siendo la madre-taxi, les llevo y les traigo a todos los sitios, lo hago bien a gusto, pero en este sentido me queda poco porque se van a sacar el carné de conducir.
- ¿Y los amigos?
- También te ayudan a aterrizar, pero te siguen la corriente en función del momento que estés viviendo. Pero en el fondo son los hijos los que te dicen "anda mamá, que no eres tan graciosa". Una vez, cuando mi hijo era pequeño, un amigo le dijo: "Anda, pero si sale en las películas..." y mi hijo le contestó: "Bueno, tampoco es para tanto, ¡eh!".
- ¿Crees que mereces un Oscar como madre?
- Se lo tendrías que preguntar a ellos (risas). Soy muy prudente, pero el esfuerzo lo he hecho. Pero vamos, me gustaría esperar un poco más. Al menos, creo que estoy nominada por ahora.
Nicolás y Julia han crecido en un ambiente intelectual, sobre todo, por el lado paterno, ya que entre sus ancestros figuran algunas de las personalidades más importantes desde mediados del siglo XIX. Destacan su tatarabuelo Álvaro de Figueroa y Torres, I conde Romanones, alcalde de Madrid y ex presidente del Congreso, su bisabuelo Manuel Alonso Martínez -jurista, ministro de Fomento y Hacienda y presidente del Congreso de los Diputados- y su abuelo, el periodista, dramaturgo y escritor Agustín de Figueroa, II marqués de Santo Floro. Sobre si este privilegiado entorno les ha beneficiado, Toni afirma que "cada niño es un universo, depende de ellos sacarle partido o no. Como te dije, nosotros les hemos inculcado por encima de todo la lectura, el teatro, el cine. Estas son herramientas buenas para que puedan desarrollarse en la vida sin hacer daño, que satisfagan sus sueños y que tengan armonía".























