La hija mayor de Joaquín y Susana Saborido ha confirmado su relación con el joven futbolista jerezano a través de unas románticas imágenes de su escapada a Tenerife. Mientras ella continúa consolidándose como influencer, él se prepara para cumplir el sueño de jugar en la Premier League con el Newcastle.

Daniela Sánchez y Antonio Cordero, en la foto compartida por la influencer.
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Daniela Sánchez atraviesa uno de los momentos más felices de su vida. La hija mayor de Joaquín Sánchez y Susana Saborido ha querido hacer pública de la forma más natural posible la relación que mantiene con el futbolista Antonio Cordero, natural de Jerez de la Frontera. No han hecho falta declaraciones ni posados exclusivos. Han sido las imágenes compartidas por ambos en sus redes sociales las que han terminado por confirmar oficialmente una historia de amor de la que se venía hablando desde hacía semanas.
"Días bonitos", escribía Daniela junto a un álbum de fotografías que no ha tardado en despertar todo tipo de comentarios entre sus seguidores. Porque, aunque no haya besos de película, sí existen pequeños gestos que hablan por sí solos. Una habitación decorada con globos en forma de corazón, una fotografía en la que aparecen caminando de la mano, otra disfrutando del sol frente al mar y un detalle que no ha pasado desapercibido para nadie: ambos lucen una pulsera de plata con el símbolo del infinito, un discreto guiño a una relación que parece avanzar con paso firme.

La pareja ha elegido Tenerife para disfrutar de unos días de descanso antes de que sus vidas den un giro importante. Han navegado por aguas cristalinas, practicado paddle surf, entrenado juntos, recorrido algunos de los rincones más espectaculares de la isla y saboreado la gastronomía local. Entre playa y playa tampoco faltó una visita a Abama, donde contemplaron algunos de los atardeceres más impresionantes del archipiélago. "No está mal el plan", resumía Antonio en sus redes sociales, dejando claro que esta escapada ha sido mucho más que unas simples vacaciones.
Y es que el viaje también ha tenido un inevitable sabor a despedida. Dentro de muy poco, el joven futbolista pondrá rumbo a Inglaterra para incorporarse definitivamente al Newcastle United, club con el que firmó el pasado mes de enero y desde el que iniciará su esperada aventura en la Premier League. Su velocidad, su desborde y su capacidad para jugar tanto de delantero como de extremo izquierdo le han convertido en una de las grandes promesas del fútbol español. Con apenas 20 años y 1,78 metros de altura, afronta el mayor desafío de una carrera que no ha dejado de crecer.
Aunque muchos acaban de descubrirle por ser la pareja de Daniela, Antonio José Cordero Campillo llevaba tiempo llamando la atención en el panorama futbolístico nacional. Internacional con la selección española sub-19, se formó en las canteras del Sevilla, Betis, Cádiz y Málaga, donde terminó de explotar antes de llamar la atención del conjunto inglés. La pasada temporada continuó creciendo lejos de Newcastle, acumulando minutos y experiencia tanto en el Cádiz como en el conjunto belga KVC Westerlo, antes de dar el salto definitivo al fútbol inglés.

Detrás de esa prometedora carrera deportiva hay una familia que siempre ha permanecido a su lado. Antonio tiene una hermana pequeña y unos padres que no se han perdido prácticamente ninguno de sus partidos desde que era un niño. Su padre ha sido uno de sus mayores apoyos y también quien se ha encargado de mantenerle siempre con los pies en la tierra. "Antonio es muy responsable, se cuida muchísimo y no deja a un lado los estudios. Desde pequeño en casa le hemos inculcado que todo cuesta mucho y que el sacrificio es lo importante. Todos estamos volcados con él para que pueda cumplir su sueño y sabe que, si en el fútbol no le va bien, ya está aquí en Jerez para trabajar en el campo", explicaba orgulloso hace un tiempo.
Esa filosofía del esfuerzo ha marcado la educación del joven delantero desde pequeño. "Aquí estamos todos por y para él. Yo siempre le he dicho que a la mínima que se desvíe, se acaba. La vida es muy dura y yo siempre le pongo los pies en el suelo. Él me ve a mí levantarme todos los días a las cuatro de la mañana", confesaba su padre, dejando claro que, por encima del talento, en casa siempre han priorizado la humildad, el sacrificio y el trabajo.
Mientras Antonio prepara las maletas para comenzar una nueva etapa en Inglaterra, Daniela continúa consolidando la suya. Compagina sus estudios universitarios en Sevilla, con una carrera como influencer que no deja de crecer y que ya supera el medio millón de seguidores. Además, recientemente debutó como modelo en la Semana Internacional de la Moda Flamenca, una experiencia que confirmó que también quiere abrirse camino en el mundo de la moda y construir una trayectoria propia, más allá del apellido que lleva.























