El sector, que alcanzará el billón de dólares en 2040, se consolida como un nuevo campo de batalla geopolítico para el director general de la filial

Miguel Ángel Panduro, director general de Indra Space, en el seminario de Apie.
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"Europa lo que necesita es tener un activo propio en sus manos y con tecnología europea". El espacio cada vez ocupa un sitio más importante en las agendas de los países, sobre todo con el dominio de Estados Unidos y China, y porque es una carrera en la que Europa aún está terminando de despegar. Esto lo tiene claro Miguel Ángel Panduro, director general de Indra Space, que urge al Viejo Continente a romper la dependencia de terceros. "Llegamos tarde. Aprendimos del Covid que no podíamos depender de activos críticos de tecnologías más allá de nuestras fronteras".
En los últimos 10 años, el sector a nivel mundial se duplicó y creció un 100%. El ejecutivo estima que la economía del espacio alcanzará la cifra de un billón de dólares para el año 2040, en un contexto actual donde ya se sitúa en torno a los 400.000 millones de dólares. Sin embargo, en Europa creció alrededor de un 60%, por lo que Panduro señala que mientras el espacio se volvía más importante, Europa "echó un paso para atrás" en términos relativos. Y con más detalle, España creció entre un 65% a 70%, aún por encima de la media europea, consolidándose como el cuarto actor del continente, aunque reconoce que el país partía de una situación más baja.
Por esto, Panduro sitúa a IRIS² como una primera respuesta en la búsqueda de esta soberanía. Se trata del tercer gran programa bandera de la Unión Europea -tras Galileo (con un objetivo de navegación) y Copernicus (centrado en la observación). y es la apuesta definitiva por las comunicaciones seguras y autónomas frente a redes privadas como Starlink. A diferencia de los proyectos anteriores, financiados íntegramente con dinero público, IRIS² nace bajo un modelo de colaboración público-privada donde operadores europeos como la española Hispasat, filial espacial de Indra, asumen un tercio de la inversión. De hecho, Panduro avisó que "el nuevo plan estratégico de Indra incluirá una gran apuesta por el espacio" para liderar est autonomía. Estas declaraciones se hicieron en el marco de los cursos de verano sobre inteligencia artificial, energía y vivienda de la UIMP que organiza la APIE y patrocina BBVA.
Y en esto es en lo que Europa "llega tarde" para Panduro, "IRIS² llega tarde para competir con Starlink desde un punto de vista comercial para los ciudadanos. Nos llevan varias cabezas". SIn embargo, este es el proyecto europeo que "nos garantiza la autonomía para gestionar nuestras propias comunicaciones", especialmente en la parte de defensa, seguridad y redes gubernamentales criticas.
Para Panduro, la vulnerabilidad europea se hizo evidente cuando la infraestructura crítica de comunicaciones quedó sujeta a decisiones individuales de actores privados que, ante un conflicto, pueden condicionar su apoyo a que "alguien me pague la fiesta". Europa ha comprendido que el espacio ya no es solo una "idea romántica" o científica, sino una "infraestructura crítica para la economía" que funciona como un sector horizontal para la energía, la logística y las finanzas
Esta urgencia se produce en medio de una revolución industrial donde SpaceX ha "estrangulado" el modelo tradicional. Panduro describe cómo se ha pasado de la "artesanía" de los colosos históricos a una fabricación en serie. Así, en los últimos cinco años se han realizado 3.260 lanzamientos, triplicando la actividad de los 64 años anteriores de historia espacial. Sin embargo, este crecimiento ha convertido la órbita en un territorio sin ley. Con el espacio consolidado como el "quinto dominio" de la defensa junto a la tierra, el mar, el aire y el ciberespacio, la falta de regulación internacional y la "estrategia estatal muy agresiva" de potencias como China elevan el riesgo de colapsar el modelo
Así, la "rivalidad creciente entre los dos grandes colosos", la misión de Indra Space es actuar como el "tractor" o líder del sector nacional para evitar la fragmentación de la industria española. Tras la integración estratégica de Hispasat, la compañía no solo busca competir por los grandes programas europeos, sino captar contratos de tamaño medio que irriguen a toda la cadena de suministro nacional.





















