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En el marco de los cursos de verano organizados por la APIE en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, ha puesto el foco en la gravedad del absentismo laboral, un fenómeno que, según sus datos, supone un coste total de 33.000 millones de euros para el país. El líder patronal ha aprovechado este escenario para anunciar formalmente que optará a un tercer mandato al frente de la organización, adelantando el proceso electoral para garantizar una campaña limpia y evitar interferencias con citas institucionales internacionales.
Garamendi ha desglosado el impacto económico del absentismo, señalando que las empresas soportan directamente unos 17.000 millones de euros, mientras que el Estado asume los 16.000 millones restantes. Con una media de 1,5 millones de personas que faltan diariamente a su puesto de trabajo en el sector privado, el presidente de la CEOE ha instado al Gobierno a ser "más valiente" en la implementación de soluciones. Además, ha vinculado parte de este problema a la actual crisis de salud mental en la sociedad, reclamando un refuerzo urgente de la sanidad pública en esta materia.
En su intervención, también ha denunciado la elevada presión fiscal sobre el empleo, afirmando que "prácticamente la mitad de lo que es el coste de un trabajador se lo lleva el Estado". Como medida para fomentar la responsabilidad ciudadana, Garamendi ha propuesto que los trabajadores perciban su sueldo bruto íntegro y sean ellos mismos quienes realicen el pago directo a la Seguridad Social, permitiéndoles ser plenamente conscientes de los impuestos que sufragan.
Finalmente, el dirigente empresarial ha expresado su profunda preocupación por la falta de Presupuestos Generales del Estado durante los últimos tres años, calificando la situación de inaceptable para la gestión de un país. Ha advertido que esta inestabilidad institucional genera una incertidumbre que "a los inversores no gusta", recordando que la ausencia de planificación económica dificulta la operatividad de las empresas en un contexto global incierto.























