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"Los j�venes no tenemos opciones para independizarnos". "La vivienda est� por las nubes". Frases que ocupan los temas de conversaci�n m�s actuales. Pero �Qu� pasar�a si el problema de la vivienda tuviera una soluci�n revolucionaria? En un contexto dominado por l�neas rectas y �ngulos de 90 grados, Mario Tur�gano e Irene Alonso han cuestionado los est�ndares de la construcci�n tradicional. Ellos fueron pioneros en Espa�a en dedicarse profesionalmente a los domos geod�sicos: estructuras con forma de c�pula que se construyen a partir de la uni�n de peque�os tri�ngulos y que, sin vigas, tornillos ni maquinaria pesada, son capaces de alcanzar grandes dimensiones.
Mario, formado en artes aplicadas y oficios art�sticos, encontr� en estas c�pulas una manera de unificar t�cnica y creatividad logrando una forma distinta de habitar el espacio. Hoy, junto a Irene Alonso, trabajadora social y compa�era de vida, han creado Midomo, un proyecto que comenz� como hobby y ha terminado por convertirse en una una idea de negocio que determina un estilo de vida.
Lo que hacen, en esencia, combina la complejidad con la sencillez m�s b�sica: levantar c�pulas a partir de peque�as piezas triangulares que, unidas entre s�, generan una estructura ligera y extremadamente resistente. La clave est� en la proporci�n, las medidas espec�ficas y las formas que permiten que las fuerzas se distribuyan hacia dentro. El resultado es un sistema que se autosostiene, donde cada pieza depende de la otra, donde todo encaja. "Sinergia", lo llaman. Y no solo en el aspecto constructivo, tambi�n en esa idea que define su modelo de negocio: organizar cursos all� donde alguien quiere levantar un domo. Durante dos jornadas, los participantes aprenden construyendo. Quien lo encarga, paga los materiales y se ahorra la mano de obra. Un intercambio que funciona porque cada pieza tiene sentido dentro del conjunto. Adem�s, tienen un formato infantil que atrapa a los m�s j�venes.
El programa se llama Midomo Kids, donde los cursos de formaci�n los reciben ni�os desde los tres a�os hasta adolescentes: "Llegan chavales que no se interesan por nada y de repente los ves trabajando mano a mano, focalizados. Se genera algo muy bonito". Ese "algo" es, en parte, lo que sostiene el proyecto. Porque m�s all� de la t�cnica, Midomo propone una forma de relacionarse con el entorno: "Volver a la naturaleza, a trabajar en equipo, a dejar las pantallas", dicen.
El domo, sin embargo, no encaja f�cilmente en la l�gica habitual. Aqu� no hay �ngulos rectos. "No puedes poner una cocina de IKEA", advierten. Y, aun as�, hay algo que sucede cuando entras. "Es un espacio di�fano, donde todos nos sentimos c�modos. Las esquinas no se habitan", dice Mario. La reacci�n es casi inmediata, sobre todo en los ni�os: "Cuando entran en un domo corren, gritan, se mueven sin pensar".
Esa sensaci�n ha llevado a que estas estructuras se utilicen para casi todo, desde invernaderos, habitaciones de invitados, espacios de m�sica (por la sensaci�n tan especifica de sonoridad), lugares de retiro y meditaci�n o incluso como vivienda. Pero su fundador advierte: "La estructura es asequible, pero acondicionarla y hacerla habitable encarece el producto". Aun as�, el inter�s crece, especialmente en entornos rurales. Pa�s Vasco, Galicia, Catalu�a o Extremadura concentran buena parte de sus proyectos, mientras que en Madrid la demanda se desplaza hacia zonas perif�ricas.
Adem�s, en 2019 decidieron ordenar todo ese conocimiento en un manual que ya alcanza su tercera edici�n, y en 2026 su proyecto ha sido reconocido en el concurso En tierra de oportunidades, un programa social de CaixaBank que apoya el emprendimiento en �reas despobladas. Lo que empez� como una curiosidad se ha convertido, m�s de 14 a�os despu�s, en una idea que evoluciona hacia un futuro que nos haga replantearnos hasta qu� punto estamos dispuestos a cambiar la forma en la que habitamos.
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