Una organización criminal le había convencido para ejercer de 'mula' en un viaje desde Costa Rica a Bruselas

Dos pasajeros en el aeropuerto de Barajas.
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Tiene 86 años, nacionalidad sueca y volaba desde San José (Costa Rica) hasta Bruselas. Durante su escala en el aeropuerto de Barajas, el anciano, visiblemente nervioso, llamó la atención de los agentes de la Guardia Civil de la Unidad de Fiscal y de Fronteras de Madrid. Éstos le pidieron que abriera su equipaje, al ser "susceptible de contener sustancias estupefacientes en su interior". No se equivocaban. La apertura reveló 4.555 gramos de cocaína, distribuida en nueve cilindros envueltos en papel.
No era un narcotraficante al uso. El octogenario había sido captado por una organización criminal que se aprovechó de su precaria situación económica y sus problemas de salud para convertirlo en una mula. Y lo hicieron a través del móvil, según declaró el arrestado, comunicándose con él a través de WhatsApp.
Estos hechos ocurrieron el pasado 5 de junio, aunque según pudieron averiguar los investigadores no era la primera vez que ejercía el rol de correo de la droga. La organización ya le había encomendado realizar varios viajes a diferentes destinos como Bogotá, Dubái, Barcelona y Madrid. Tras ser puesto a disposición de la autoridad judicial competente, se decretó su ingreso en prisión.
Muchas de las personas que aceptan este tipo de encargos, cuentan desde el Instituto Armado, no son del todo conscientes de las consecuencias que les puede acarrear estas decisiones. Y de eso se aprovechan los clanes de la droga, que cada vez buscan más perfiles que se escapen de la sombra de la sospecha. Aunque una cosa tienen todos en común: su situación de vulnerabilidad.






















