
























El primer vistazo remite al dicho: quien mucho abarca poco aprieta. Aunque la última entrega de El Panel de Sigma Dos para EL MUNDO vaticina que el Partido Popular sería la formación más votada de celebrarse hoy unas elecciones, con el 33,8% de los votos y 146 escaños, los esfuerzos de los populares por atraer a los votantes más descontentos del PSOE y a las capas más moderadas dentro de Vox no parecen prosperar. Es más, el PP baja seis décimas en intención de voto en un mes -un punto en dos meses-. Pero si las dos formaciones del bloque de la derecha pactan, ocuparían 199 de los 350 asientos del Congreso, dejando a la izquierda sin opciones de gobernar. La cosa es que de un tiempo a esta parte PP y Vox vienen batallando por dominar ese espacio político. Y en esa melé, la derecha dura está avanzando sobre los populares.
De abrirse hoy las urnas, Vox captaría a casi 1.088.000 votantes del PP -78.500 más que el mes anterior-, sentaría a 20 diputados más en el Congreso, 53 en total, y aglutinaría el 15,9% de las papeletas.
Por su parte, los de Alberto Núñez Feijóo arrebatarían 315.000 papeletas a los socialistas. Estas fugas a la derecha y el reducido trasvase de ex votantes del PSOE han sido acicate para que Génova, la sede del partido en Madrid, redefina su hoja de ruta, pero también detrimento para la fidelidad de sus electores. Si en julio, cuando celebraron su XXI Congreso Nacional, conservaban el 76,1% de sus votantes, en octubre no retienen a más del 68,8%. Un descenso de 7,3 puntos que, además, coincide con la firma, el pasado 29 de septiembre, de la Declaración de Murcia, el «contrato» que apuntala el endurecimiento de su política migratoria, la nueva baza electoral que los de Abascal tildaron como una «copia» de su propio discurso. Entretanto, aproximadamente 900.000 de los ocho millones de votantes del PP se encontrarían ahora indecisos, y el 15,5% del total cambiaría su papeleta por la de Vox, que hoy sí logra retener a una amplia mayoría (84,3%) de su electorado, escalando 8,8 puntos en fidelidad de voto en tres meses.
Mientras se mueven las placas tectónicas en ese lado de la balanza, el PSOE se mantiene como el segundo partido más votado del espectro político 6,6 puntos por detrás del PP. Según el sondeo de intención de voto, realizado entre el 17 de septiembre y el 1 de octubre, si hoy hubiera comicios generales los socialistas se mantendrían firmes pese a las embestidas judiciales -los procesos en los que están envueltos el hermano de Pedro Sánchez, su mujer y el fiscal general no hacen sino avanzar-, y parlamentarias -dos derrotas importantes en el Congreso en un mes-, más la crisis de las pulseras antimaltratadores, que arrastra el presidente. Así, sentarían a 109 diputados y aglutinarían el 27,2% del voto, obteniendo un resultado idéntico al que vaticinaba la encuesta del mes anterior y manteniendo una base sólida de su electorado, ya que el PP apenas les robaría el 5,8% de los votos y Sumar, el 2,4%.
l PSOE no se recompone y sigue 6,6 puntos por detrás del PP
Eso sí, sus intentos más recientes de pronunciarse a favor de Gaza, del aborto o de tirar de agenda social e internacional tampoco surten efecto, y dejan al partido en un impasse de desgaste, con una fidelidad de voto que ha menguado casi tres puntos entre julio y octubre de este año. Es más, si nos retrotraemos a las elecciones generales del verano de 2023, los socialistas habrían perdido 4,5 puntos en intención de voto, uno de cada seis apoyos, y tendrían a 1,3 de sus casi ocho millones de votantes pensando si volver a votarles o no.
Esto se debe, en parte, a la pérdida de fuelle en la izquierda debido a la erosión en el bloque de investidura. En su particular crisis, Sumar se dejaría otras cuatro décimas, atrayendo ahora el 7,4% de los votos (1,21 millones de afines menos que en 2023) y conseguiría sólo 12 escaños frente a los 31 que pasó a ocupar tras las últimas elecciones generales. Además, en los últimos tres meses la fidelidad de voto a Yolanda Díaz se derrumba nueve puntos: aproximadamente, uno de cada 10 votantes de Sumar votaría hoy al PSOE, dos de cada 10 se fugaría a Podemos y el 23,7% estaría indeciso.
No hay mejor perspectiva para la formación que lidera Ione Belarra. Desde septiembre no concita más simpatías y mantendría el 4% en intención de voto y los dos escaños que le auguraba el sondeo anterior. A lo largo de los últimos 30 días, fucsias y morados se han erigido como abanderados de la causa palestina, cargando contra el Ejecutivo -del que Sumar forma parte- por «engañar y confundir a la ciudadanía» con su «embargo fake» de armas a Israel, dijo Podemos, y por posicionarse a favor de la «farsa» del plan Trump, apuntó Sumar. Comentarios que, lejos de aguijonear y rascar asientos parlamentarios, esperan resultado para más adelante.
De haber alguna pérdida especialmente llamativa, esa es la de los partidos catalanes. Tanto Esquerra Republicana (ERC) como Junts per Catalunya perderían un escaño en comparación con el mes pasado. Los de Oriol Junqueras ocuparían siete sillones; los de Carles Puigdemont, cuatro. Y, ¿quién entraría a jugar un papel en el hemiciclo a cambio? La formación independentista al alza: Aliança Catalana (AC).
Aliança Catalana irrumpe con un escaño a costa de Junts
En Cataluña, la formación que lidera la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols, se sitúa a cinco puntos de ERC y a seis de Junts, obteniendo un 9,8% de los voto, según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO. Si hoy se celebrasen unas elecciones generales con la misma participación que hubo en 2023, los de Orriols conseguirían más de 123.800 papeletas y un escaño en el Congreso, pronóstico que apuntala el crecimiento del partido frente al desgaste de los neoconvergentes. Entre la irrupción de Aliança y el crecimiento desbocado de Vox, no quedaría espacio para Se Acabó La Fiesta (SALF), la formación del eurodiputado Alvise Pérez, que obtendría el 1,3% del total de los votos.
En una escala del uno al 10, las figuras de los líderes no salen muy bien paradas. De hecho, las razones más habituales para el baile de apoyos en la derecha tienen que ver con el descontento de los votantes con la gestión en la oposición del PP (35,9%) o con la desaprobación del liderazgo del partido (30,8%). Aun así, Alberto Núñez Feijóo es el dirigente mejor valorado de todos, con una puntuación de 3,6 sobre 10. Sin embargo, entre sus propios votantes, no sale muy bien parado, con una puntuación de 6,3.
A capote vuelto, los afines a Vox blindan a Santiago Abascal: es el líder mejor valorado entre sus simpatizantes, que le otorgan una puntuación de 7,7 -con respecto a los demás, obtiene un 3 sobre 10, por debajo de Feijóo, Sánchez y Yolanda Díaz-. Sólo el 11,7% de quienes no repetirían su elección en las urnas lo justifica por razones que apunten al dirigente.
La representación de Vox en el Congreso crecería en 20 asientos
Eso sí, las fugas de otros rostros emblemáticos de Vox, como Iván Espinosa de los Monteros o Juan García-Gallardo, sí son motivo suficiente para que el 22,9% -700.053- de sus votantes no vuelva a escoger la papeleta verde. Y más de un cuarto de sus electores -888.473- optaría por otra formación política para agrupar el voto útil.
El descontento con Pedro Sánchez al frente del PSOE es motivo suficiente para que el 24,8% de sus electores -cerca de dos de sus casi ocho millones de votantes- se decante por otra formación o no vote. Así las cosas, Sánchez es el segundo líder mejor valorado, tercero más querido entre sus simpatizantes, que aun así le otorgan un 6,4 sobre 10.
El desgaste político del Gobierno es causa para que más de 2,5 millones de personas (33,7%) que en su día escogieron la papeleta socialista, no lo vuelvan a hacer, y un 28% de aquellos votantes lo descartaría por la desconfianza suscitada por las informaciones que rodean al presidente del Gobierno.
A los sucesivos varapalos que azotan a Sumar, se suma cierto descontento con su líder, Yolanda Díaz. Pese a ser la tercera mejor valorada en una escala del uno al 10 (3,4) y la segunda más querida por sus simpatizantes, un cuarto de los electores no volvería a votar a la formación que dirige por sentir desafección hacia su liderazgo, golpeado ahora tras el fracaso de la que fuera su medida estrella, la reducción de jornada, en el Congreso.
Cerca de un tercio (29,9%) siente que en este momento no existe ningún partido que le represente y un 16,1% considera que cambiar su elección en las urnas es necesario para agrupar el voto útil. Por su parte, Ione Belarra es la peor valorada de todos: obtiene un 2,6 sobre 10 en la evaluación global y es la peor vista por sus afines, que evalúan su labor de dirigente con un aprobado raspado (5,3).
Población de referencia y ámbito geográfico: Personas de 18 y más años residentes en España con derecho a voto.
Técnica de recogida de información: A través del Panel Sigma Dos by Trust Survey. Metodología mixta telefónica (CATI) / on line (CAWI) / RRSS.
Tamaños muestrales: 2.345 entrevistas.
Selección de las unidades muestrales: En la entrevista telefónica mediante selección aleatoria de hogar y aplicación de cuotas de sexo y edad en la selección de la unidad última. En el caso del panel se ha aplicado asignación proporcional por sexo y grupo de edad. La distribución de la muestra ha sido proporcional por comunidad autónoma en ambas muestras.
Margen de error: El error de muestreo absoluto se puede acotar por ±2% para un nivel de confianza del 95.5%, y en el supuesto de variables con dos categorías igualmente distribuidas.
Fecha del Trabajo de Campo: del 17 de septiembre al 1 de octubre de 2025.
Publicación microdatos electorales de la encuesta: a partir del próximo 6 de octubre en https://www.sigmados.com.
Realización: SIGMA DOS SL. Calle Velazquez 50, 6ª Planta (28001-Madrid).
Dirección técnica: José Luis Rojo Gil / Ignacio Javier Clemente Sierro.
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