






















No est� bien arrancar un reportaje period�stico con una an�cdota personal, pero siga leyendo y lo comprender�. Llev�bamos varios meses conviviendo con el Covid, ya ni siquiera est�bamos confinados, cuando recib� un mensaje inquietante de una antigua amiga: "No lo veo en los medios y creo que te puede interesar". �ngela es una chica normal de treinta y tantos a�os, nacida en una familia normal de clase media en una ciudad de provincias, con una carrera en Psicolog�a que sac� con nota y un par de m�steres, una lectora �vida que ha vivido en varios pa�ses de distintos continentes, que habla varios idiomas, con una cultura por encima de la media y un gran inter�s, desde siempre, por el yoga, la meditaci�n y la ecolog�a.
Adjuntaba a su breve misiva lo que a primera vista parec�a un paper cient�fico, y que, visto m�s en detalle, era un tratado ahogado en datos sin fuente aparente sobre c�mo los gobiernos de todo el mundo estaban inoculando en la poblaci�n chips inform�ticos de control por medio de las vacunas contra el coronavirus.
No supe qu� contestar: "Lo miro, claro". Y no volv� a saber nada de ella.
No est� bien arrancar un reportaje period�stico con una an�cdota personal, pero no parece osado pensar que la incomodidad que vivi� esta reportera no es en absoluto ajena a la mayor�a de sus lectores. Y es que �ngela es el retrato robot viviente de una nueva forma de espiritualidad que, dicen algunos expertos, est� llamada a sustituir a la religi�n reglada, pero con una fragilidad que la hace altamente influenciable a la manipulaci�n populista.
Para saber m�s
Con sus propias vivencias personales arrancan tambi�n los tres autores de Conspiritualidad (Capit�n Swing), Matthew Remski, Derek Beres y Julian Walker, un libro que desentra�a, discurso viral a discurso viral, influencer a influencer, dato a dato, c�mo los yoguis estadounidenses se convirtieron en la base social conspiranoica y antivacunas que aup� de nuevo a Trump a la Casa Blanca hace poco m�s de un a�o.
Ejerce de portavoz del tr�o de escritores Matthew Remski, periodista y ensayista estadounidense afincado en Toronto y veterano del yoga y las terapias hol�sticas de inspiraci�n oriental, al igual que sus compa�eros. Hasta tal punto crey� de joven Remski que la respuesta a sus angustias vitales estaba en las terapias alternativas que se vio involucrado, muy involucrado, en al menos tres sectas organizadas en torno a la espiritualidad oriental antes de, describe �l, volcarse en la ciencia y la psicolog�a y acudir a terapia formal. Antes, tambi�n, de dedicarse de lleno a estudiar la conspiritualidad, un fen�meno tan escurridizo que quien lo bautiz� con esa combinaci�n parad�jica de espiritualidad New Age -optimista y hol�stica- con teor�a de la conspiraci�n -pesimista y conservadora-, result� ser, a su vez, una de sus principales impulsoras.
La "investigadora independiente" brit�nica Charlotte Ward desapareci� del radar digital en 2015. Dej� tras de s� un reguero de publicaciones pseudocient�ficas y conspirativas que sirvieron de sustento te�rico a los argumentos de Qanon. Toda una agente doble, para los autores del libro que toma ahora prestado el palabro para desmontar su creaci�n.
"Creo que el concepto clave para entender todo esto es la vulnerabilidad", reflexiona Remski al otro lado de la pantalla. "La deriva psicol�gica que ha llevado al mundo del bienestar a la conspiranoia durante la pandemia tiene su ra�z en los 50 a�os previos de apat�a neoliberal y desconexi�n pol�tica". La historia de la emergencia del yoga y la cultura del bienestar en EEUU fue, para �l, la de un refugio para quienes vieron agotadas sus ansias revolucionarias. "Los manifestantes no detuvieron la guerra de Vietnam. El FBI asesin� a Fred Hampton y acab� con los Panteras Negras. As� que en los 70 hubo una especie de introspecci�n generalizada hacia la idea de que si no podemos cambiar las condiciones materiales del mundo, al menos podemos cambiarnos a nosotros mismos", explica.
La pandemia supuso la chispa definitiva para una bomba social que llevaba d�cadas gest�ndose. "De repente, la gente del mundo del bienestar ten�a algo palpable que aportar, algo que parec�a un servicio p�blico, una especie de poder secreto que las instituciones m�dicas y pol�ticas tradicionales, simplemente, no pod�an o no quer�an entender", alega Remski. "Y eso los hizo tremendamente vulnerables a los elementos de la extrema derecha que aprovecharon el caos que provoc� el Covid para difundir bulos y desinformaci�n sanitaria, y que terminaron convirti�ndose en el movimiento MAHA, Make America Healthy Again, liderado por Robert F. Kennedy Jr., hoy m�xima autoridad sanitaria en la Administraci�n Trump".
"De repente, la gente del mundo del bienestar ten�a algo palpable que aportar frente al Covid y, adem�s, pod�a monetizarlo. La espiritualidad es un acelerador del marketing"
Matthew Remski, autor de 'Conspiritualidad'
Ah� estaba: un entorno hist�ricamente progresista, abierto, solidario, pacifista, humanitario se hab�a convertido en la base social del gobierno m�s perturbadoramente retr�grado de la historia de EEUU. �C�mo? Para nuestro particular gu�a en el universo de la conspiritualidad, por dos motivos: la ignorancia y el dinero. Y a ellos se llega comprendiendo c�mo y cu�ndo naci� el yoga que conocemos.
"Todos los movimientos religiosos surgen de necesidades impuestas por las condiciones materiales. El yoga siempre ha sido m�s pol�tico de lo que pensamos", asegura Remski. "El yoga postural moderno que practican hoy millones de occidentales bebe, en realidad, del nacionalismo indio nacido tras la descolonizaci�n, a principios del siglo pasado. Su prop�sito fue encontrar una serie de pr�cticas socialmente aceptables, alejadas de supersticiones y rituales, que aportaran una sensaci�n de dominio sobre el nuevo mundo occidentalizado, pero tambi�n, en el plano m�s pr�ctico, los nacionalistas necesitaban un programa de educaci�n f�sica unificado para las escuelas p�blicas descolonizadas, hasta entonces muy militarizadas. Y luego, claro, lleg� el fascismo".
"�Los nazis hac�an yoga?", titulan los autores de Conspiritualidad el s�ptimo cap�tulo de su libro. Trasladamos la pregunta. "Las formas esot�ricas del yoga tratan sobre la alquimia y la transformaci�n del cuerpo, algo fascinante para un movimiento supremacista que buscaba restaurar el pasado glorioso de un pueblo idealizado mediante la purificaci�n de la raza", expone el periodista tras un largo silencio acarici�ndose la barba. "El enfoque eugen�sico, combinado con la cultura f�sica y la disciplina termina proporcionando a los fascistas alemanes una buena tabla de ejercicios para la salud nacional y de su ej�rcito".

Vale, el yoga moderno tiene un pasado fascista, pero �c�mo unos postulados gestados hace 100 a�os han podido influir decisivamente en el destino de la era de la informaci�n? La respuesta, para Remski, est� clara: a base de desinformaci�n. Si la pandemia fue la chispa que encendi� la mecha, las redes sociales fueron el acelerante que multiplic� la deflagraci�n. "El Covid cambi� por completo el paisaje religioso del mundo porque trajo la pol�tica corporal de las creencias religiosas al primer plano y, adem�s, hizo aflorar las heridas de una poblaci�n absolutamente desencantada con un sistema sanitario depredador, sobre todo en EEUU, configurado para maximizar el beneficio econ�mico despreciando la salud p�blica", argumenta el periodista.
"Una persona con una cultura pol�tica saneada comprender� que el c�ncer, aqu�, es el neoliberalismo voraz, pero una situaci�n de crisis sanitaria global como la que vivimos en 2020 es terreno abonado para que el discurso vire de El Estado no me protege a El Estado quiere matarme, y que surjan como setas gur�s que aportan soluciones f�ciles y que puedes hacer en casa: ‘Si conectas con tu esp�ritu, ser�s m�s fuerte que nunca’. Sin la pandemia, la conspiritualidad jam�s hubiera tenido el poder que tiene hoy".
Tenemos la ignorancia, nos falta el dinero. "El algoritmo obliga a gamificar e intensificar los pensamientos. Cuanto m�s provocativo seas, m�s tir�n tendr�s. Pero es que, adem�s, esos pensamientos se pueden monetizar f�cilmente, as� que incluso alguien que, con su mejor intenci�n, aunque sea equivocada, promueve terapias hol�sticas contra el Covid puede convertirse r�pidamente en un estafador. La espiritualidad es un acelerador del marketing", asegura el investigador. �Son los gur�s del yoga metidos a conspiranoicos verdaderos creyentes, o simples timadores? "En este mundo nuestro, la frontera entre la creencia y el oportunismo es muy dif�cil de establecer. El propio Trump es, simplemente, un narcisista maligno que no espero que crea en nada m�s que en s� mismo. Le importan un bledo las vacunas y la investigaci�n contra el c�ncer, lo que quiere es poder".
"Estas nuevas formas de espiritualidad acabar�n sucediendo a la religi�n como forma predominante de relacionarse con lo sagrado en nuestras sociedades"
Manuela Cant�n, antrop�loga especializada en religi�n
Si en EEUU la vinculaci�n entre espiritualidad hol�stica y populismo de extrema derecha traza una l�nea clara y tiene incluso nombre, MAHA, en Espa�a el movimiento antivacunas ha tenido mucho menos recorrido. "Un sistema sanitario p�blico es la mejor vacuna contra la conspiritualidad", sentencia Remski. "El escenario no es comparable. Aqu�, de momento, hay poco terraplanista suelto, y nuestra ultraderecha, que s� promueve postulados negacionistas, resulta poco cre�ble en general", alega la antrop�loga gaditana Manuela Cant�n, que ha estudiado sobre el terreno durante m�s de una d�cada los nuevos movimientos religiosos en Latinoam�rica y Espa�a, del vud� a la zombificaci�n, pasando por el culto a la Santa Muerte y la Iglesia Evang�lica, y narra sus vicisitudes en La imaginaci�n en llamas (Ariel). El �ltimo cap�tulo de su libro versa, precisamente, sobre la nueva espiritualidad hol�stica y los neopaganismos.
"Existe un malestar muy profundo que hace que la gente est� buscando maneras de sobrevivir a una situaci�n de alarma y de estr�s permanente, pero estos movimientos de la nueva espiritualidad son tan dispersos y tan individualistas que rara es la persona que no ha probado alguna de sus pr�cticas, mientras que seguro que no conoces a nadie que se haya ido a picotear por cuatro o cinco iglesias a ver qu� le ofrec�an", explica Cant�n, y se atreve a hacer una predicci�n de futuro: "Estas nuevas formas de espiritualidad acabar�n sucediendo a la religi�n como forma predominante de relacionarse con lo sagrado, pero no veo probable que vaya a haber un trasvase masivo de gente que deje de tratarse una enfermedad en el m�dico para irse a hacer mindfulness".
La relaci�n entre la emergente religiosidad y la emergencia de la extrema derecha a este lado del charco la sit�a la antrop�loga en otro tipo de movimientos. "Buena parte del cristianismo m�s cl�sico est� tomando prestadas t�cticas neoerianas. Al final, el rezo es tambi�n una forma de meditaci�n, �no? Saben que la sensibilidad que se va imponiendo prima el individualismo frente a la ritualidad m�s estricta y jerarquizada de las iglesias tradicionales", analiza. Seg�n el CIS, entre 2023 y 2025 crecieron del 34% al 41% los j�venes que se declaran cat�licos en Espa�a, y el repunte de motivos religiosos es una evidencia hoy en la cultura. Sin embargo, Cant�n no ve mucho recorrido a este auge aparente de vocaciones.
Con una excepci�n: el movimiento Hakuna.
"Est�n pegando muy fuerte porque han sabido combinar las estrategias m�s h�biles del marketing a trav�s de las redes sociales con el pop evang�lico. Ponen la m�sica en primer lugar para colar un discurso absolutamente retr�grado y muy vinculado a la ultraderecha sorteando esa estigmatizaci�n que tiene todo lo que tiene que ver con espiritualidad en nuestro pa�s".
Dice Manuela Cant�n que a�n es pronto para conectar el retorno pop al catolicismo con la ola reaccionaria que recorre Europa, pero el hecho es que las salas de cine se llenaran de chavales ansiosos por ver Los domingos la llen� de curiosidad. "La pregunta es: �ser� este auge espiritual una ola pasajera?", lanza. Y nos emplaza a volver a hablar en un futuro, quiz� no tan lejano.
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