

























En enero de 2025, un d�a fr�o entre semana en la Sala el Sol se hizo verano. El milagro fue de los Sanguijuelas del Guadiana, que se asomaban por primera vez a la capital clavados discretamente en el largu�simo cartel del Inverfest, un certamen cuajado de bandas emergentes y poco conocidas a�n. Aquella noche la mayor�a del p�blico ten�a que ver con los chicos del escenario, sean familia venida de su pueblo, en Badajoz, o amigos y parientes de Madrid. Alg�n curioso por sus paisanos tambi�n hab�a. Y poco m�s.
En la pista sobresal�an amapolas en las manos -por uno de sus temas m�s pegadizos, 100 amapolas- y banderas de Extremadura, anunciando el panorama que desde entonces les acompa�ar�a en su intenso tour por toda Espa�a hasta volver de nuevo a Madrid, en formato de tres Rivieras enlazadas desde ma�ana hasta el viernes.
Con el broche el s�bado en otro escenario casi capitalino, el Toledo Beat, en un festival con masiva afluencia de madrile�os. Todo un marat�n que confirma el zambombazo pegado por esta banda de veintea�eros que grita vida, alegr�a y coraje desde su peque�o pueblo (Casas de Don Pedro, 1.300 habitantes).
Porque adem�s de sus letras frescas y su original sonido, Carlos, Juan y V�ctor est�n escalando desde la profundidad de una de las regiones m�s olvidadas y maltratadas, desde uno de esos municipios que poco a poco va sec�ndose de poblaci�n tras d�cadas de olvido administrativo. "Pasan los a�os deprisa y la prisa va secando las flores, a veces el tiempo no avisa, ya casi siempre somos menos en los bares", cantan en Septiembre.
Su S� se puede les convierte en grupo con bandera y mensaje, aunque a ellos tal responsabilidad les provoca cierto v�rtigo. �Lo nuestro es natural, no queremos ir de nada, pero est� claro que desde un pueblo como el nuestro todo es m�s dif�cil, faltan recursos, aunque se pueden intentar hacer cosas. Ahora con internet, todo es m�s f�cil. Pero si tuvi�ramos tren, pues mucho mejor, claro�, reclama Carlos, el vocalista y compositor de la mayor�a de las canciones.
Ellos hicieron el viaje inverso de la mayor�a de chavales de su generaci�n y de las anteriores nacidos en entornos rurales como el suyo. Vinieron a la capital y volvieron al pueblo para salir disparados a la primera l�nea del panorama musical espa�ol.
�De peque�os, era o jugar al f�tbol o entrar en la banda municipal, no hab�a m�s ocio�, recuerdan de ese profesor que les anim� a coger los instrumentos con ambici�n, no como simple entretenimiento de tarde o fin de semana. Le hicieron caso y comenzaron con sus pinitos musicales, pero lleg� el momento de buscar en las capitales los estudios o el trabajo que no hab�a en Casas de Don Pedro, localidad salpicada por el inmenso pantano de Orellana.

Los Sanguijuelas, junto al Manzares, en Madrid R�o.�. NAVARRETE
V�ctor se fue a la universidad a C�ceres y Carlos y Juan a seguir con los estudios en Madrid. �Toc�bamos en el Metro, en la plaza del 2 de mayo, donde fuera...�, recuerda Carlos de sus trajines madrile�os. �La L�nea 6 era donde m�s sub�amos a cantar, pero �ramos un desastre... no nos acord�bamos ni de pasar la gorra... y guitarras perdimos no s� ni cu�ntas�, relata Carlos riendo sobre aquellas aventuras entonando a los pasajeros versiones de Estopa, Extremoduro o los Delinq�entes, sus grupos favoritos y que ahora suenan de fondo en las canciones de los Sanguijuelas, sin olvidar a Los Chichos o Los Chunguitos. Tambi�n hay flamenco, sonidos rumberos de coches de choque y hasta jotas en su dispar lista de canciones.
Vivieron por Tetu�n y Prosperidad, tocaron tambi�n en garitos universitarios de Moncloa, pero entre alquileres imposibles y salas de ensayo prohibitivas, los tres tomaron una decisi�n valiente: apostar por intentarlo en la m�sica pero desde su pueblo.
Regresaron a Extremadura y se pusieron a ensayar en las cocheras de sus casas, a la espera de un chispazo de fortuna, imprescindible para que una peque�a banda asome por las alturas del negocio. Su primera maqueta cay� en manos de Jorge Gonz�lez, integrante de Vetusta Morla y patrocinador de grupos j�venes. �l, como antes el profesor de m�sica, les anim� a ir a por todas. Se encerr� con ellos y de all� sali� un disco de m�sica que sabe y huele a verano al fresco, a botellines en la piscina, a amores de agosto y a septiembres de nostalgia, a romer�a, a calle y amaneceres en el puente, a botell�n y pasodobles en las fiestas de pueblo, a tomate con aceite y abuelas, a primos, a barbacoas y pantano, a siestas en el suelo fr�o y vacaciones inolvidables de chicas y chicos sin a�orar la playa.
�Nuestras canciones hablan de nosotros, todo es verdad. Si encima gustan, pues ya es la pera�, explican t�midos entre bolo y bolo, al ritmo fren�tico que ya tienen las bandas clavadas en la �lite con las letras de su nombre cada vez m�s grandes en los carteles de los festivales. El �ltimo, el viernes pasado en el Warm Up de Murcia, con horario prime ya y volcando la noche con un directo poderoso.
Lanzados desde que en agosto pasado salieran bendecidos de la plaza del Trigo, el escenario m�s especial del Sonorama, el prestigioso festival de Aranda de Duero. Por esa peque�a tarima han pasado, en sus inicios, todos los grandes grupos de las �ltimas dos d�cadas (Viva Suecia, Supersubmarina, Vetusta, Arde Bogot�...). La actuaci�n esa ma�ana sofocante, entre manguerazos de los bomberos y decenas de banderas extreme�as, fue el clic definitivo. Cuando entonaron su Revol� (�Yo toa las penas, te las canto por si acaso, suerte la tuya de poder vivir onde naces�), se vieron l�grimas en sus partidarios.
�Lanzamos una Riviera pensando que �bamos a tener que llenarla poniendo autobuses desde el pueblo... y f�jate la que hemos liao�, suspiran, con tres llenazos a la vista en la m�tica sala del Manzanares y la revente funcionando.

La camiseta del grupo, imitando a los viejos carteles de Nitrato de Chile.
Adem�s de sus conciertos en La Riviera, los Sanguijuelas volver�n a cantar en la Comunidad el pr�ximo lunes 25 en la fiestas de Getafe (concierto gratuito) y en Fuenlabrada el pr�ximo 12 de septiembre junto a sus admirados Delinq�entes. No faltar�n las camisetas del grupo, recordando a los hist�ricos carteles de Nitrato de Chile que en muchos pueblos de Extremadura -tambi�n en el suyo- luc�an como de publicidad de �poca.
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