

























Un profesional aclara las creencias más extendidas y explica qué dice realmente la evidencia científica sobre esta etapa.
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El embarazo es una etapa de cambios físicos y hormonales único. Aunque algunas experiencias resultan comunes, cada mujer lo vive de una manera distinta. Durante este tiempo también surgen dudas, consejos y creencias populares que no siempre son ciertas. Por eso, ser consciente de lo que es cierto y de lo que no puede ayudar a afrontar estos meses con más tranquilidad y confianza.
No toda la información ni las recomendaciones que se suelen transmitir son ciertas, de ahí la importancia de medir y valorar las fuentes y confiar en la opinión de los profesionales médicos.
El doctor Carlos De Bonrostro, obstetra, explica vía Instagram (@drcdebonrostro), que algunas falsas creencias persisten. Una de ellas es que durante el embarazo se debe guardar reposo. Sin embargo, en realidad, no siempre es así. Salvo en casos concretos indicados por un profesional, mantenerse activa a través de ejercicio físico moderado resulta beneficioso tanto para la madre como para el bebé.
En efecto, la práctica regular de actividad física contribuye a mejorar el bienestar general, favorece la circulación, ayuda a controlar el aumento de peso y puede reducir molestias frecuentes como el dolor lumbar o la fatiga.
Otro de los mitos más extendidos sobre el embarazo es la idea de que la mujer debe "comer por dos". Aunque las necesidades nutricionales aumentan durante esta etapa, la realidad es que el incremento calórico es leve y debe adaptarse a cada trimestre y a las características de cada persona.
Más que aumentar la cantidad de comida, los especialistas recomiendan dar prioridad a una alimentación equilibrada y de calidad, rica en nutrientes esenciales para el correcto desarrollo del bebé y el bienestar materno. Multiplicar de manera descontrolada las calorías puede ser contraproducente: en efecto, un exceso puede favorecer un aumento de peso excesivo y elevar el riesgo de obesidad materna, diabetes gestacional, hipertensión y otras complicaciones perinatales.
El profesional también recuerda que existe la creencia que durante el embarazo no se puede tomar ningún medicamento. Aunque existen fármacos que deben evitarse por sus posibles riesgos para el desarrollo del bebé, también hay medicamentos seguros y que pueden utilizarse bajo supervisión.
De hecho, algunos muy comunes, como el paracetamol, pueden tomarse durante el embarazo en ciertas situaciones y siguiendo siempre las indicaciones de un profesional. Antes de iniciar un tratamiento, es preferible consultar.
Otro de los mitos recurrentes es el relacionado con la convivencia con gatos. El profesional explica que existe la creencia de que una mujer embarazada no debe tener el más mínimo contacto con este animal, debido al riesgo de contraer toxoplasmosis. En realidad, el principal riesgo se relaciona con el contacto directo con las heces del animal, especialmente al limpiar la caja de arena.
Por ello, es recomendable adoptar algunas medidas básicas de higiene para reducir cualquier posibilidad de contagio. Evitar manipular directamente la caja o hacerlo con guantes y desinfectarse las manos luego suele ser suficiente para minimizar riesgos.
Finalmente, el experto recuerda que existe el mito de que mantener relaciones sexuales durante el embarazo pueden resultar peligrosas para la madre o el bebé. Sin embargo, en los que evolucionan con normalidad y sin complicaciones, la actividad sexual no tiene por qué tener efectos negativos. Puede continuar de forma segura.
De hecho, numerosos especialistas señalan que las relaciones sexuales no afectan al desarrollo del bebé, ya que este se encuentra protegido dentro del útero por el líquido amniótico y otras barreras naturales. Depende de cada situación, de ahí la importancia de consultar.
Estos mitos se suman a otros que pueden resultar perjudiciales para la salud mental de la madre, como los relacionados con la edad ideal para ser madre o el peso que debería tener. Pueden generar sentimientos de culpa, miedo o presión constante. La idea de que se debe vivir esta etapa de una forma concreta o "perfecta", sin cansancio, dudas o altibajos emocionales, puede provocar ansiedad en muchas futuras madres.

Por ello, es clave vivir el embarazo desde la tranquilidad y fiándose de la ciencia y de los avisos médicos, dejando atrás creencias infundadas y expectativas poco saludables.
Cuidar la salud emocional es tan importante como atender el bienestar físico, ya que ambos aspectos influyen directamente en el desarrollo del embarazo, la calidad de vida de la madre y el bien del bebé.
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