



























La autora de 'Cómo llevar una vida organizada' tiene claro que acumular es sinónimo de desorganización, física y mental.
Publicado por Paula Manso
Periodista especializada en gastronomía, lifestyle y actualidad
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Armarios llenos de ropa que no usamos, cajones repletos de cables antiguos, utensilios de cocina olvidados y cajas que llevan años sin abrirse. La acumulación es una realidad en muchos hogares. Detrás de ella no siempre hay falta de espacio o desorganización. Según la organizadora profesional y autora de Cómo llevar una vida organizada, María Leániz (@atelierdelorden), las razones suelen ser mucho más profundas.
"Muchas veces no guardamos solo objetos. Guardamos tranquilidad frente al futuro, recuerdos, culpa por el dinero gastado o miedo a necesitar algo y no tenerlo", explica la autora del libro de la Editorial Hestia. Además de conocer las 3 claves de orden que influyen en el bienestar emocional, María Leániz apunta más alto todavía en cuanto desorden se refiere.
El conocido "por si acaso" es, para la experta, uno de los principales obstáculos para mantener un hogar funcional. Ese pensamiento nos lleva a conservar objetos que apenas utilizamos, pero que representan una seguridad emocional difícil de abandonar.

Leániz asegura que muchas pertenencias no están vinculadas a nuestra vida actual, sino a una versión idealizada de nosotros mismos. "Muchas veces compramos buscando una emoción, no una necesidad real", señala.
Entre los ejemplos más habituales aparecen materiales de hobbies que nunca empezamos o equipamiento deportivo que apenas utilizamos. También pueden aparecer utensilios destinados a una vida social más intensa de la que realmente llevamos.
"Cuando acumulamos demasiados objetos vinculados a vidas que no vivimos, la casa acaba convirtiéndose en un almacén de expectativas pendientes", afirma.

La especialista considera que el consumo impulsivo es uno de los grandes responsables del exceso de objetos en el hogar. En lugar de comprar para cubrir necesidades reales, muchas veces adquirimos productos buscando la ilusión de convertirnos en una determinada persona.
El problema surge cuando esas expectativas no se materializan y los objetos pasan a ocupar espacio físico y mental. Cada compra olvidada se convierte en un recordatorio silencioso de objetivos incumplidos.

Para combatir la acumulación, la experta en orden, María Leániz, propone revisar los objetos desde una perspectiva más honesta. Antes de conservar algo, conviene preguntarse si tiene una función real en nuestra vida actual o si simplemente representa un deseo, una culpa o un miedo.
Este proceso implica aceptar que algunas etapas han terminado y que ciertos objetos ya no tienen sentido en nuestro presente.

Lejos de promover el minimalismo extremo, la experta defiende una simplificación consciente. "Simplificar no es vaciar una casa o una vida, es decidir qué es importante", resume.
El objetivo no es vivir con menos por obligación, sino rodearse únicamente de aquello que aporta valor, utilidad o bienestar. Cuando reducimos el exceso, también disminuye la carga mental asociada a gestionar, limpiar, ordenar y almacenar.
En una época marcada por el consumo constante, aprender a distinguir entre necesidad y deseo puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para mantener el orden. Y también para vivir con más serenidad dentro de casa.
Artículo original sacado del número 2071 de la revista Mía papel. Autor original: Inma Coca. Edición y adaptación digital: Paula Manso.

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