






















Alejandro González Iñárritu denuncia que la organización conjunta y los costos prohibitivos de los boletos responden a la avaricia corporativa, excluyendo a las familias trabajadoras y arrebatándole al pueblo una celebración histórica.

El cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu acusa a la FIFA de priorizar la avaricia corporativa y convertir el Mundial 2026 en un negocio inaccesible para las mayorías. Foto: La Jornada
29 de mayo de 2026 Hora: 14:51
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El director mexicano Alejandro González Iñárritu expresó un contundente rechazo hacia la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), señalando que la organización de la Copa del Mundo 2026 responde a intereses corporativos que alejan al deporte de los sectores populares. En sus recientes declaraciones, el cineasta argumentó que las decisiones estructurales del próximo torneo priorizan el beneficio mercantil por encima del espíritu deportivo y la identidad cultural de las aficiones.
Para Iñárritu, la resolución de dividir la competencia entre tres países no obedece a una estrategia de integración deportiva, sino a un cálculo financiero para multiplicar los ingresos de la organización. Esta fragmentación geográfica —apuntó— diluye el ambiente de celebración comunitaria y el orgullo nacional que tradicionalmente experimentan las naciones anfitrionas al recibir el torneo.
— Vigia Ciudadano (@VigiaCiudadano7) May 29, 2026⚽???? “Le robaron al mundo un gusto popular”
El director mexicano Alejandro González Iñárritu lanzó una fuerte crítica contra la organización del Mundial 2026:
«No siento ningún ambiente mundialero. Hay muy pocos partidos en el país, muy pocos partidos en México. Creo que el… pic.twitter.com/8Y47bjsdYN
Aunado a esto, el aumento en el número de selecciones participantes fue señalado como una medida que compromete el nivel competitivo del certamen a favor de la rentabilidad comercial. No obstante, el eje central de su denuncia se enfocó en las barreras económicas impuestas a los espectadores.
El director expuso que el costo de las entradas resulta prohibitivo para el sector trabajador, definiendo las tarifas como una imposición inaceptable para las familias que conforman la base social del fútbol.
Al analizar la transformación del evento, el cineasta utilizó como referencia el Mundial de México 1986. Recordó que, en aquella época, un trabajador asalariado tenía la capacidad económica para asistir a encuentros de alta relevancia y compartir la experiencia en familia desde las gradas. En la actualidad, el acceso exige desembolsos que superan los ingresos mensuales promedio, consolidando una barrera económica infranqueable.
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Esta dinámica de exclusión trasciende los límites de los estadios físicos. Iñárritu advirtió que la mercantilización ha alcanzado los derechos de transmisión televisiva, obligando a los usuarios a contratar plataformas de pago adicionales para poder seguir el torneo desde sus hogares.
Autor: teleSUR- DRS - JDO
Fuente: Agencias
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