Mediante un comunicado oficial, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) anunció una nueva y drástica política que obligará a todos los portadores de visas temporales a abandonar el país de forma obligatoria para poder solicitar la residencia permanente legal, conocida popularmente como green card.
La medida pone fin de manera inmediata a la práctica histórica del "ajuste de estatus" dentro de territorio estadounidense, un mecanismo que utilizaban miles de profesionales, estudiantes y cónyuges de ciudadanos para arraigarse en el país mientras se procesaban sus expedientes de residencia.
Adiós al ajuste de estatus interno: ¿A quiénes afecta?
Bajo los nuevos lineamientos ejecutivos, cualquier extranjero que se encuentre en los Estados Unidos bajo una categoría de visa de no inmigrante y que califique para obtener la residencia ya sea por matrimonio, patrocinio de empleo o reunificación familiar, no podrá esperar su aprobación dentro del país.
Deberá hacer las maletas, regresar a su país de origen y tramitar todo el tramo final del proceso ante el consulado o embajada del Departamento de Estado correspondiente.
Las categorías de visados directamente impactadas por esta resolución incluyen:
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Turismo y Negocios: Visas de turismo B-1 y B-2.
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Educación y Académicos: Visas de estudiante F-1 y M-1.
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Fuerza Laboral Temporal: Visas de trabajo especializado H-1B, así como los visados de empleo agrícola y no agrícola H-2A y H-2B.
Los argumentos de la Casa Blanca: "Cumplir la ley"
Desde la perspectiva de la administración federal, este cambio no representa la creación de una nueva legislación, sino la aplicación estricta de normativas que gobiernos anteriores ignoraron o suavizaron.
USCIS argumentó que la Ley de Inmigración y Nacionalidad siempre ha estipulado este procedimiento, pero que las sucesivas administraciones prefirieron no hacer cumplir la disposición para evitar la saturación de los consulados en el extranjero.
«Retomamos el propósito original de la ley para garantizar que los extranjeros se desenvuelvan correctamente en nuestro sistema de inmigración. De ahora en adelante, un extranjero que se encuentre temporalmente en Estados Unidos y desee obtener la ‘green card’ deberá regresar a su país de origen para solicitarla, salvo en circunstancias excepcionales».
— Zach Kahler, portavoz de USCIS
El vocero de la agencia migratoria justificó el endurecimiento señalando un beneficio logístico y fiscal para el gobierno: de esta forma, se reduce la necesidad de invertir recursos en localizar y deportar a quienes deciden permanecer de forma ilegal en el país una vez que sus visados temporales expiran durante la larga espera del trámite. "Cumplir la ley contribuirá a que nuestro sistema sea más justo y eficiente", remató Kahler.
Un cambio radical en la estrategia migratoria
Hasta el día de hoy, el proceso tradicional permitía que un profesional extranjero con visa H-1B o el cónyuge de un ciudadano estadounidense solicitaran el cambio de estatus de forma digital o física sin salir de las fronteras de EE. UU.
Debido a que estos procesos suelen demorarse años por los cuellos de botella administrativos, el gobierno renovaba automáticamente los visados temporales o emitía permisos de trabajo interinos (work permits) para que el solicitante no perdiera su empleo ni su estatus legal.
Con la nueva directriz, el panorama cambia por completo:
1. Obtención de elegibilidad temporal: fase inicial.
El ciudadano extranjero ingresa y permanece en EE. UU. bajo una visa regular (estudios, trabajo o turismo) y califica para una base de residencia permanente.
2. Bloqueo del ajuste interno: freno en EE. UU..
Se inicia la petición migratoria, pero el sistema de USCIS frena la posibilidad de procesar el ajuste de estatus desde el interior del país.
3. Retorno al país de origen: salida obligatoria.
El solicitante debe abandonar obligatoriamente el territorio de los Estados Unidos y trasladarse a su nación de origen, interrumpiendo su residencia física en el país.
4. Espera y entrevista en el extranjero: fase consular.
El interesado aguarda la resolución de su expediente y acude a la cita presencial en el consulado estadounidense de su país natal para que le sellen la green card antes de poder regresar a EE. UU.
La única excepción a esta regla general serán las llamadas "circunstancias excepcionales", un apartado legal que la administración Trump aún no ha especificado ni detallado en los manuales de operaciones de USCIS, lo que genera una enorme incertidumbre entre abogados de inmigración y corporaciones que patrocinan talento extranjero.
Este sorpresivo anuncio se alinea de forma directa con la política migratoria restrictiva de la actual Casa Blanca, enfocada en desincentivar la inmigración irregular y, simultáneamente, achicar y endurecer los canales de la migración legal y el asilo humanitario a través de medidas de disuasión y deportación.
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