Una fuerte explosión de gas atrapó el pasado viernes 22 de mayo por la tarde a 247 trabajadores en la mina de carbón de Liushenyu, situada en la provincia de Shanxi, al norte de China. En este sentido, el siniestro, que ocurrió a las 19:29 (hora local), ya constituye uno de los peores desastres mineros en la historia reciente del país asiático.
Hasta el momento, las autoridades confirman el deceso de 82 personas, mientras que los equipos de emergencia buscan todavía a nueve operarios locales.
Por su parte, los equipos de rescate extrajeron a la superficie a la mayoría de los mineros el sábado por la mañana. De inmediato, el personal médico trasladó a más de 120 afectados a los hospitales locales, donde reciben oxigenoterapia hiperbárica debido a la inhalación de gases tóxicos. Asimismo, los centros de salud dispusieron psicólogos para brindar apoyo emocional a los supervivientes. Para las tareas de salvamento en la zona del desastre, el gobierno movilizó a 345 rescatistas.
El papa León XIV
En otro orden de ideas, esta catástrofe conmovió también al Vaticano. Este domingo 24 de mayo, durante el rezo del Regina Coeli en la plaza de San Pedro con motivo del Domingo de Pentecostés, el papa León XIV recordó a los afectados.
Si bien, el pontífice invocó la "paz eterna" para las víctimas del accidente y aprovechó la coincidencia con la Jornada de Oración por la Iglesia en China para enviar un mensaje de afecto a los católicos de esa nación.
Frente a los fieles congregados, el papa León solicitó a la Virgen la gracia de la unidad y la fuerza para los creyentes chinos, además de extender sus plegarias hacia las comunidades cristianas de Oriente Medio que sufren por los conflictos bélicos.
Visite nuestra sección Internacionales
Mantente informado en nuestros canales de WhatsApp, Telegram y YouTube























