La espera ha sido un tanto larga y el camino de las negociaciones no ha estado exento de complejidades. Pero este viernes, México y la Unión Europea (UE) finalmente sellaremos dos acuerdos fundamentales para el futuro de nuestras relaciones políticas, económicas y comerciales.
En Palacio Nacional, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, firmará con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el Acuerdo Global Modernizado (AGM), el cual representa una muy necesaria actualización del Acuerdo Global entre México y la UE del año 2000. Este instrumento normará el diálogo político, la cooperación y las relaciones económicas con nuestros socios del viejo continente, una vez que sea ratificado por el Parlamento Europeo, los legislativos de los 27 países miembro y el Senado mexicano, proceso que puede tomar aún algún tiempo.
En mi calidad de secretario de Economía, me corresponderá firmar con el Comisario Europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, el Acuerdo Comercial Interino (ACI), instrumento que regirá el intercambio de bienes y servicios entre nuestro país y la UE, una vez que éste sea ratificado por el Parlamento Europeo y el Senado mexicano. Esto ocurrirá previsiblemente en cuestión de meses, es decir, de manera más inmediata que el AGM.
La firma de estos dos instrumentos son grandes noticias para México. Por ser del ámbito de mi competencia, me enfocaré sobretodo en el ACI, el cual, para decirlo pronto abrirá grandes oportunidades para nuestro país. A los agricultores y a las empresas nacionales –grandes, medianas y pequeñas— les permitirá acceder, prácticamente sin aranceles, a un mercado de 450 millones de personas.
El campo y el sector agroindustrial mexicanos son los grandes ganadores. Productos mexicanos como el aguacate michoacano, las berries de Jalisco o el Tequila entrarán sin arancel a Europa. Productos icónicos nacionales como el Café Chiapas, el Chile Habanero de Yucatán, la Cajeta de Celaya, el Mango Ataulfo del Soconusco o la Vainilla de Papantla tendrán protección legal en toda la UE para que nadie pueda vender imitaciones con su nombre.
Por el lado manufacturero, vemos un área de oportunidad grande vinculada a la industria automotriz y de autopartes, que podrán exportar sin arancel alguno a los 27 países de la UE. El ACI nos permitirá, además, incrementar la inversión europea para fortalecer al Plan México. La UE es ya es la segunda fuente de inversión extranjera en el país, con más de 13,500 empresas operando aquí. Un objetivo ambicioso, pero asequible, es que de aquí al 2030 logremos incrementar cerca del 50% las exportaciones mexicanas a la UE, que actualmente son de alrededor de 24 mil millones de dólares.
No pretendo cansar al lector con un listado de las muchas y en ocasiones muy técnicas bondades del ACI. Prefiero aprovechar las siguientes líneas para realizar una reflexión sobre la gran estrategia comercial que está desarrollando México, bajo la visión de la presidenta Sheinbaum, para adaptarnos a los cambios que ocurren en la economía global.
Es bien sabido que Estados Unidos, la mayor economía del planeta, se encuentra en un proceso caracterizado por la imposición de aranceles con el objetivo expreso de corregir su déficit comercial y emprender un proceso de reindustrialización. En este complejo contexto, México ha logrado, gracias a largas negociaciones, consolidarse como el mayor exportador hacia EE. UU. y mantener el mejor acuerdo tarifario con ese país.
Al mismo tiempo, con trabajo y con diálogo, hemos buscado diversificar nuestras exportaciones con instrumentos como el aquí descrito con la Unión Europea, o con acciones como la exitosa y reciente misión de 250 empresas mexicanas a Canadá. Y, mientras tanto, en casa buscamos proteger a industrias clave –como la automotriz, la del vestido, el acero o la del calzado— de la competencia desleal.
Las reglas del comercio internacional están cambiando. Pero lejos de quedarnos atrapados en la nostalgia o añorando el mundo que debiera ser, en México nos adaptamos con talento y visión para proteger e impulsar a nuestros trabajadores y nuestras empresas. En un entorno turbulento y complejo, vamos avanzando.
**El autor es Secretario de Economía.
























