Un tornado tocó tierra este martes en El Ejido, Santa Eulalia, municipio de Zaragoza, al norte de Coahuila. Habitantes de comunidades cercanas lograron captar el fenómeno meteorológico que generó otros vórtices de menor grosor visibles en los municipios de Jimenez y Ciudad Acuña, donde el fenómeno dejó a su paso daños materiales.
De acuerdo con la dirección de Proteccion Civil de Ciudad Acuña, las condiciones de inestabilidad atmosférica y celdas de tormenta que se desplazaron desde el estado norteamericano de Texas hasta territorio coahuilense, fueron óptimas para la formación de torbellinos y tornados.
En el municipio de Jiménez, en el ejido Lázaro Cárdenas, un torbellino de baja magnitud, pero suficiente para causar daños, dejó algunas decenas de familias afectadas. Sus viviendas y enseres fueron arrasados por el viento, igual que árboles frutales y cultivos.
Al menos seis personas habitantes de las comunidades rurales ubicadas sobre la carretera federal 29, que recorre el norte de Coahuila, se vieron afectadas por el paso del tornado, pues fue justo ahí donde el fenómeno tocó tierra.
Tras dispersarse el tornado, al menos tres celdas de tormenta siguieron con dirección hacia Piedras Negras, donde reportaron intensas lluvias acompañadas de granizo que causaron inundaciones en esa ciudad.
¿Son comunes los tornados en Coahuila?
De acuerdo con el Instituto de Geografía de la Universidad Autónoma de México, Coahuila registro ha tenido dos tornados en años anteriores.
Además del torbellino ocurrido este martes, Coahuila tuvo otros dos: uno en 2007, que tocó tierra en Piedras Negras, y otro en 2015, en Ciudad Acuña.
Ambos casos dejaron cuantiosos daños materiales y pérdidas humanas.
El tornado de 2007 en Piedras Negras alcanzó una velocidad de 179 a 218 kilómetros por hora (km/h) y dejó al menos a tres personas sin vida y unas 30 más resultaron heridas. A ello se sumaron los daños a viviendas.
En cuanto al tornado ocurrido en Ciudad Acuña en 2015, la Conagua Clima estableció que este duró aproximadamente dos minutos y afectó a las colonias de Altos de Santa Teresa y Las Aves, con vientos de entre 219 a 266 kilómetros por hora.
El saldo en esa ocasión fue de 110 casas en pérdida total y 14 fallecimientos, de acuerdo con la investigación de Graciela Raga, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
Raga explicó en su investigación que uno de los “ingredientes” que es necesario para la formación de tornados es que se haya formado una tormenta antes del tornado. Sin embargo, estableció que debe tratarse específicamente de una tormenta súper-celda, la cual tiene como características una base turbulenta, seguida por un movimiento laminar organizado, un meso-ciclón a niveles medios y un yunque formado por cristales de hielo.

















