Tras lograr un acuerdo de paz con Irán, el presidente Donald Trump criticó a Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, a quien llamó una persona “muy difícil”.
El mandatario estadounidense aseguró que Benjamin Netanyahu “debería estarnos muy agradecido por haber hecho esto. Porque si Irán tuviera un arma nuclear, Israel no duraría ni dos horas”.
Sus comentarios vienen luego de que Israel violara la petición de Trump y atacara a Líbano la mañana del domingo 14 de junio, algo que “no debería haber ocurrido”, especialmente mientras las negociaciones con Irán estaban en un punto clave.
“No debería haber más ataques de Israel en ningún lugar del Líbano, pero tampoco debería haber más ataques de ningún otro grupo, incluyendo Hezbolá, contra Israel. Este podría ser el comienzo de una paz larga y hermosa. ¡No la echemos a perder!“ Escribió Donald Trump en su red social, Truth Social.
Además de las críticas hacia Netanyahu, Trump reconoció a la cúpula de Irán, especialmente al nuevo líder supremo, Motjaba Jamenei, como personas pragmáticas, contrastando con sus intenciones de que las personas de Irán se levantaran en armas y derrocaran al régimen.
Acuerdo entre Trump e Irán: ¿Qué sigue en las negociaciones?
Estados Unidos e Irán necesitaron más de dos meses de negociaciones intermitentes y tensas para llegar a un acuerdo que pusiera fin a los combates y reabriera el estrecho de Ormuz. Ahora viene la parte difícil.
El acuerdo provisional anunciado por ambas partes el domingo por la noche —coincidiendo con el 80 cumpleaños del presidente Donald Trump— deja un plazo de 60 días para negociar cuestiones relacionadas con el programa nuclear iraní, un tema que atormentó a sus predecesores durante años. El memorando de entendimiento, que aún no se ha hecho público, se firmará formalmente el 19 de junio.
Esa discrepancia planteó la posibilidad de que quedaran detalles sin resolver en el texto y que la firma pudiera fracasar. Ya estaban surgiendo diferencias entre ambas partes sobre lo que realmente se había logrado, mientras que el conflicto entre Israel y Líbano aún podía provocar un fracaso.
Trump afirma que este acuerdo inicial supone el comienzo de un proceso que conducirá a la paz en la región. Los escépticos argumentan que podría terminar siendo solo un respiro temporal, dado que no está claro que ninguna de las partes esté dispuesta a ceder en los temas más espinosos: cuánta ayuda económica brindar a Irán, qué hacer con su programa nuclear y cómo abordar su programa de misiles balísticos.
“No es descabellado pensar que podrían llegar a un acuerdo temporal para reabrir el estrecho”, declaró Michael O’Hanlon, director de investigación de política exterior de la Brookings Institution. “Más allá de eso, un acuerdo integral no es plausible en este momento”.
A la incertidumbre se suma la falta de confianza entre Estados Unidos e Irán, alimentada por las sospechas estadounidenses de que Teherán quiere reactivar su programa nuclear.
Los asesores más intransigentes de Trump argumentan que Irán buscará cualquier oportunidad para sabotear el acuerdo. Funcionarios iraníes afirman que Estados Unidos bombardeó el país en dos ocasiones durante las negociaciones y señalan los ataques que acabaron con la vida de gran parte de su cúpula dirigente, incluido el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y miembros de la familia de su sucesor.
“Nos enfrentamos a enemigos que no desaprovecharán ninguna oportunidad para atacar a la República Islámica”, declaró el viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi. “Incluso si las negociaciones de 60 días culminan en un acuerdo final con Irán, el país permanecerá preparado para cualquier conspiración de sus enemigos”.
También se vislumbra el papel del Congreso de los Estados Unidos, donde los legisladores han dicho que cualquier alivio sustancial de las sanciones debe ser aprobado por el Senado.
Con información de Bloomberg.






















