
























El apartamento de la familia del señor Yonder Ramos, estaba ubicado en el sector de Playa Grande, en estado La Guaira. Después de las 6:00 pm, del pasado miércoles 24 de junio, todo el edificio se convirtió en escombros y cabillas retorcidas. Las paredes laterales caían como naipes, mientras que las columnas se desplomaba una tras otra.
Una vez transcurrida la tragedia que enluta a la población venezolana, él y su núcleo familiar, llegaron al Parque Alí Primera localizado frente a la Estación del Metro Gato Negro, en la parroquia Sucre.

Narra para Diario VEA que desde ese día ha recibido la atención necesaria. Las autoridades y grupos de voluntarios le han facilitado ropa, medicinas, alimentos, suficiente agua potable, jugos y golosinas para los más equeños.
Sobre su experiencia vivida el día del terremoto dijo: «Será algo que nunca podré olvidar. Fue más que horrible lo que viví en ese momento. Vi mucha gente muerta, aplastada por las paredes y a otras sin brazos ni piernas. Yo ayudé a sacar a muchas personas fallecidas de entre los escombros. Eso jamás lo olvidaré».
En el momento exacto en que comenzó a temblar en Playa Grande, él se encontraba en la calle y sus dos (2) hijos y esposa dentro del apartamento que quedaba en el piso siete (7). «En pleno terremoto mi mujer bajó con mis dos hijos. Al llegar al piso tres (3) mi hijo mayor de 16 años de edad, se lanzó desde esa altura al vacío para salvar su vida. Era casi imposible poder salvarse bajando por las escaleras. Todo se movía y las paredes se caían en pedazos de gran tamaño».
¿Qué ocurrió con su hijo?
-Dios es inmensamente grande y me lo salvó. Después del salto y llegar al suelo no le ocurrió nada. Está sano y salvo. Mi esposa y los demás vecinos siguieron bajando por las escaleras y también pudieron salvarse. Sin embargo, mucha gente quedó atrapada en los pisos altos y perdieron la vida.
Tambíen cuenta el señor Ramos que mientras se desarrollaba el movimiento telúrico sintió la explosión de unas bombonas de gas. Según con lo que describe presenció el estallido de dos (2) enormes cilindros de gas dentro de un llenadero de GLP de uso doméstico ubicado como a dos (2) de distancia. «Yo ví cómo se levantó la llamarada y la onda expansiva acabó con todas las casas que estaban cerca. Todo aquel que estaba en la calle murió de forma instantánea. Fue una situación extremadamente horrible.
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