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El canciller iraní, Seyed Abbas Aragchi, aclaró que este documento preliminar no genera nuevos compromisos nucleares para Teherán ni levanta sanciones de forma inmediata, pero establece las bases para la liberación de activos bloqueados, indemnizaciones de guerra, la normalización del Estrecho de Ormuz bajo gestión regional y el cese de las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. El gobierno iraní enfatizó que mantendrá intactas las políticas dictadas por su líder supremo.
Las negociaciones formales para un acuerdo definitivo entre la República Islámica de Irán y Estados Unidos comenzarán inmediatamente después de la rúbrica de un memorando de entendimiento. El encuentro entre los jefes de ambas delegaciones está programado para el próximo viernes 19 de junio en Suiza.
La información fue suministrada por el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Seyed Abbas Aragchi, tras sostener una reunión en Teherán con el comité económico del Parlamento. El anuncio de este avance diplomático bilateral cuenta con la mediación de Pakistán, país que junto a las partes en conflicto confirmó la concreción del borrador del documento tras semanas de intensas negociaciones.
El programa nuclear y las sanciones bajo un plazo de 60 días
El texto del memorando establece que el expediente nuclear pacífico de Irán se mantiene intacto y sin nuevos compromisos vinculantes en esta etapa. Teherán propuso que cualquier debate de fondo sobre la materia se desarrolle estrictamente durante los 60 días posteriores a la firma formal. El documento solo reafirma la política histórica persa de no desarrollar armamento nuclear.
En contraparte el alivio de las sanciones internacionales y estadounidenses, que pesan sobre Irán, tampoco será automático. El destino de estas medidas restrictivas quedó postergado para ser examinado de forma específica durante el citado lapso de 60 días de negociaciones.
La Cancillería desmintió los rumores de prensa sobre supuestas concesiones en el Estrecho de Ormuz. Irán no devolverá la gestión de esta vía marítima a las condiciones previas al conflicto. La propuesta iraní determina que la administración del estrecho competerá exclusivamente a los países ribereños de la región, descartando cualquier rol para Washington. La normalización del tránsito comercial y la seguridad de la navegación aérea y marítima se supeditan al fin del bloqueo ilegal y al cese de amenazas por parte de EE. UU. e Israel, un asunto que Teherán dirimirá directamente en diálogo con Omán.
Asimismo, el objetivo central del memorando es el fin de la guerra en todos los frentes de Oriente Medio. El documento incluye explícitamente el cese de hostilidades en el Líbano, obligando a Estados Unidos a comprometer al régimen de Israel a detener sus operaciones militares en ese territorio.
La Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA) detalló que el acuerdo contempla un mecanismo claro y simultáneo para la liberación de los fondos iraníes congelados en el exterior. De firmarse el documento, una parte de los activos bloqueados se liberará de forma inmediata, mientras que el resto se reintegrará gradualmente a lo largo de las negociaciones.
Adicionalmente, el quinto punto del documento estipula el derecho de Irán a recibir indemnizaciones por los daños sufridos debido a las agresiones militares de Estados Unidos e Israel. Teherán ya ha recibido garantías específicas de terceras partes para la ejecución de estos pagos, cuyos mecanismos operativos y plazos se definirán también en la prórroga de 60 días.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, respaldó la gestión diplomática y aseguró de forma tajante que el equipo negociador de su país no se apartará «ni un ápice» de los marcos y políticas estratégicas establecidas por el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei.
Este acercamiento ocurre tras la escalada militar iniciada el pasado 28 de febrero, cuando Israel y Estados Unidos ejecutaron ataques conjuntos contra Teherán y otras capitales, provocando una respuesta firme de Irán mediante el uso de misiles y drones contra bases occidentales, así como la restricción del paso de buques afiliados a Washington y Tel Aviv por el Estrecho de Ormuz.
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