





















El 19 de junio de 1817, encontrándose en San Félix (Provincia de Guayana), el Libertador Simón Bolívar escribe una carta al general Manuel Carlos Piar, en procura de disipar malos entendidos y el distanciamiento que comenzaba a manifestar el héroe de la Batalla de San Félix respecto a José Félix Blanco, así como de Juan Bautista Arismendi y del propio Libertador. Procuraba Bolívar asegurar el trato amistoso y la confianza respecto a Piar, con miras a estrechar las acciones para ganar la guerra contra los españoles.
Manuel Carlos Piar -del mismo modo que desde el comienzo de la guerra venían haciendo José Antonio Páez en Apure y José Tadeo Monagas al sur de Barcelona-, se trasladó a Guayana a comienzos de 1817. En marzo derrotará a Miguel De la Torre en la estratégica Batalla de San Félix.
Era al igual que aquellos, y también Mariño y Bermúdez, militar valeroso y con capacidad para liberar franjas del territorio patrio. Sin embargo, igual que aquellos adolecía de una visión de conjunto y por sí mismos tendían a querellarse entre pares, y ante la ausencia de una figura reconocida como la de Simón Bolívar, por la suprema jefatura.
Adolecían del prestigio externo y relaciones para acopiar pertrechos que supo cultivar desde el inicio el Libertador, quien tampoco demeritaba en valor ante ninguno de ellos.
En 1814, tras la Emigración a Oriente y la dramática derrota patriota de Aragua de Barcelona por Francisco Tomás Morales, los mandos patriotas se encontraban muy escindidos, y ninguno de los jefes orientales reconocía al Libertador como Jefe Supremo; Santiago Mariño, al lado de José Félix Ribas, José Francisco Bermúdez y Manuel Carlos Piar, aspiraban la posición, achacándole a Bolívar los descalabros republicanos, infundio este al que el héroe caraqueño respondió con su Manifiesto de Carúpano del 7 de septiembre de 1814.
De este modo, apartando los recuerdos ingratos de Güiria y Carúpano, donde Piar amenazó con fusilar al Libertador en momento de encrespadas pasiones, este se adentró en Guayana en mayo de 1817, para asumir la jefatura suprema del ejército que le reconocía como su conductor natural.
Allí comienza el distanciamiento de Piar, quien refutaba el nombramiento de José Félix Blanco, como Jefe de las Misiones del Caroní, las que Piar aspiraba gobernar directamente. Así, mientras de una parte el valeroso Piar denostaba de Blanco y de Juan Bautista Arismendi, de la otra Bolívar se empeña en obtener su confianza: “Ud sí que está prevenido contra sus compañeros, que… son sus amigos, y de quienes no debe separarse”.
Bolívar complace a Piar removiendo a Blanco como jefe de Las Misiones, ordenando su traslado al cuartel general. Sin embargo, el general Piar mantiene su actitud y pedirá licencia para ir al exterior, instándole el Libertador a desistir de ello. Finalmente la tirantez aumenta y se abre juicio por insubordinación a Piar, que termina con su fusilamiento el 16 de octubre de 1817.
“¡Por Dios, general, ¿y qué dirán nuestros enemigos? ¿No sabe Ud que con las mulas… y otros valores se ha buscado en las colonias… elementos de guerra que no teníamos… y subsistencias? General, prefiero un combate con los españoles a estos disgustos entre patriotas. Ud sí que está prevenido contra sus compañeros que son sus amigos, y de quienes no debe separarse (…) Si nos… destrozamos mutuamente… triunfará España y con razón nos titularán vagabundos. No insista en separarse de su puesto. Si Ud estuviera a la cabeza yo no lo abandonaría (…) La patria lo necesita a Ud… y mañana… como lo que por sus servicios llegare a ser” [Simón Bolívar, Carta al general Manuel Carlos Piar, San Félix, 19 de junio de 1817].
1764
Nació Jose Gervasio Artigas
El caudillo de la Banda Oriental (hoy Uruguay) nació en una familia poseedora de tierras. Tras adquirir educación elemental, Artigas transcurrió su juventud en faenas de ganado, adquiriendo el conocimiento y amistad de los hombres de la pampa y tribus indígenas. Al estallar la independencia a partir de 1810, se constituirá en líder con gran capacidad para movilizar tropas y pueblo. Tras conducir a los republicanos del Uruguay, convocar en 1813 el primer Congreso de su patria, y dar victoriosos combates, se exilia en Paraguay en 1818, donde tras longeva existencia, fallece en 1850.
1901
Gobierno adquiere Palacio de Miraflores
Cipriano Castro, interesado en dotar al Estado de una sede presidencial cónsona, con espacios y ubicación asequible en el centro de Caracas, había acordado la compra del inmueble cuya construcción la iniciara el general Joaquín Crespo, con miras a convertirla en residencia familiar. Sin embargo, tras su muerte en 1898, su viuda, doña Jacinta Parejo de Crespo, acepta la transacción. Castro no la ocupó de inmediato, por cuanto se debían terminar trabajos del recinto, el cual desde entonces ha sido el centro de funciones de todos los jefes de Estado de Venezuela.
1953
Ejecutados los esposos Rosenberg
Ethel y Julius Rosenberg fueron juzgados y condenados a muerte por presuntamente haber filtrado datos nucleares a la Unión Soviética sobre la bomba atómica. Julius era ingeniero eléctrico y Ethel aspirante a actriz y cantante; ambos militaban en la izquierda estadounidense. Su condena y ejecución atendía a una antigua Ley de Espionaje de 1917, que disponía la pena de muerte para este tipo de actuaciones en tiempos de guerra. Sin embargo, para 1953, al momento del supuesto delito, EEUU no mantenía conflicto bélico con la URSS, por lo cual la sentencia resultaba inoficiosa y se ejecutó para complacer a grupos del anticomunismo extremo en la era del macartismo feroz, que se iniciaba en la potencia del Norte.
1889
Nació Luis Jiménez De Asúa, tratadista del Derecho Penal
Este día nació en Madrid Luis Jiménez De Asúa, figura de primer orden en el pensamiento constitucional y penal contemporáneo de Hispanoamérica, además de ocupar, como político, las más elevadas funciones durante la II República Española, la cual presidirá, tras la finalización de la Guerra Civil, durante su exilio en Argentina. Entre los principales libros de quien también se distinguió como eximio orador, destacan La teoría jurídica del delito, La Constitución política de la democracia española, Tratado de Derecho Penal (7 volúmenes) y La ley y el delito. Con un perfil humanista como el que años después habría de distinguir al también Cum Laude, el neogranadino Jorge Eliécer Gaitán, Jiménez De Asúa se comprometió con causas políticas de reforma social, integrando en los años ‘30 el ala moderada del PSOE. Tras la victoria del franquismo, haber ejercido como vicepresidente del Parlamento español y ser víctima de atentado, marchó al exilio.
El autor es historiador, docente y abogado
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