




















La señora Ruby Pineda, a escasos minutos después de las 6:00 pm, se preparaba para ayudar a uno de sus hijos a realizar tareas escolares pendientes. En ese instante escuchó que en su teléfono celular había llegado una notificación de mensaje, y al leerle le gritó a su familia:» Vámonos porque va a temblar. Antes de terminar de expresar la última palabra el terremoto estaba en pleno desarrollo.
Ella vive en el piso 12 en el complejo habitacional de la Gran Misión Vivienda Venezuela Rey de Reyes, ubicado muy cerca de la esquina El Cristo, en la avenida Fuerzas Armadas. Relata para Diario VEA que en ese momento estaba cerca de sus tres (3) hijos y que su esposo se encontraba durmiendo. Nuevamente volvió a gritar «vámonos».
Relató que dentro de su casa todo se movía. «Todas las cosas iban y venían de un sitio a otro, nada se quedaba en un solo lugar. Nos dispusimos a salir y llegando a la puerta me regresé a buscar un mono para ponerme».
Al ofrecer más detalles cuenta que el hecho de buscar el mono salvó su vida y la de su familia. «Me regresé y mis hijos y esposo me estaban esperando cerca de la puerta. Se escuchó un estruendo en el pasillo y todos nos asustamos más aún. Al salir observamos que toda la pared del piso 12 se vino abajo justamente en el instante que pensábamos dejar la casa».
«Como pudimos comenzamos a bajar por las escaleras cuyas paredes estaban agrietadas y expulsando un polvillo. Bajabamos y el ruido era ensordecedor. Todos estábamos prácticamente entrando en pánico pero lo superamos y logramos salir del edificio».
Ruby Pineda, lleva 14 años viviendo en ese complejo. Anteriormente tenía su vivienda en el sector Las Mayas, en la parroquia Coche y a causa de una vaguada se quedó sin casa. También narra que desde que comenzó a vivir en el edificio Rey de Reyes ha sentido movimientos telúricos leves y para estar siempre preparada optó por bajar por su celular una aplicación antisísmica. «La misma que me alertó sobre el terremoto ayer a las seis (6) de la tarde».
En su opinión, el edificio quedó hecho ruinas porque fue afectado en cada uno de sus niveles. «Las paredes de cada piso se agrietaron y otras quedaron en el suelo».

Al consultar al señor Marco Antonio Ramírez, relata para Diario VEA que su apartamento queda en el piso siete (7) en ese mismo complejo. Comenta que se encontraba con su esposa en la casa cuando se inició el sismo. No hayamos cómo salir porque debía ayudarla a incorporarse porque por sí sola no podía. Seguidamente le dijo a su conyugué: «Será que nos morimos juntos aquí los dos. Posteriormente como pudimos fuimos bajando las escaleras hasta llegar a la calle».
Para Ramírez aunque el edificio no colapsó en forma total quedó inhabitable. «Desde planta baja hasta el piso 12 las paredes quedaron deshechas. Algunos tramos de las escaleras también sufrieron serias afectaciones».
Marco Antonio Ramírez, tiene una hija que también habita ese edificio en el piso 11. «Ella también salió de milagro. Uno intentaba caminar y el vaivén producido por el terremoto hacía que la gente perdiera el equilibrio y cayera al piso. Fue una experiencia muy horrible pero pudimos salvarnos».
Después del mediodía él comenzó a bajar desde el piso siete (7) algunas cosas indispensables. Según con su relato cuando venía bajando por las escaleras escuchó un fuerte ruido. » Mientras venía casi llegando a planta baja se desplomó el ascensor y ya no vuelvo a entrar más al edificio».
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