




















En las extensas sabanas de San Francisco en el municipio Bolivariano Angostura del estado Bolívar, la Comuna Patria Grande del Sur avanza en la construcción de una experiencia productiva que busca demostrar que es posible producir alimentos, fortalecer la organización popular y proteger los ecosistemas de manera simultánea.
En este territorio, sobre más de cinco mil hectáreas de tierra entregadas por el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros a la Unión Comunera, se desarrolla un proyecto agropecuario que articula el trabajo de Comuneras y Comuneros junto a experiencias de formación e intercambio impulsadas con el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierras (MST) de Brasil.
Es ahí donde se levantan nuevas formas de producción asociadas a la Economía Comunal, la ganadería bufalina se ha convertido en uno de los ejes estratégicos para la construcción de un modelo productivo sustentable. Más allá del incremento del rebaño o de las metas de producción, el esfuerzo colectivo está orientado a desarrollar prácticas que permitan preservar los suelos, proteger la materia orgánica y garantizar la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios a largo plazo.
Como parte de este proceso, recientemente las Comuneras y Comuneros realizaron una nueva jornada de rotación de potreros para el manejo del rebaño bufalino. La acción forma parte de una estrategia que busca sustituir progresivamente prácticas tradicionales asociadas a la quema de pastizales, incorporando métodos de manejo más respetuosos con los ciclos naturales del territorio.
Según explicó Jarvaz Ruiz, coordinador del Proyecto Patria Grande del Sur, la experiencia surge de la necesidad de encontrar alternativas que permitan mantener la productividad sin afectar la salud de los suelos: “lo que estamos buscando es no quemar el pasto o lo que queda de pasto en cada potrero luego del pastoreo de la ganadería bufalina”.
Actualmente, el rebaño permanece en un sistema de pastoreo rotativo diseñado para aprovechar de manera más eficiente las áreas disponibles. Los animales fueron trasladados desde un espacio de aproximadamente 80 hectáreas, subdividido en cuatro potreros, hacia otro de cerca de 60 hectáreas igualmente dividido para facilitar el manejo planificado del rebaño.
La estrategia contempla que los animales permanezcan por períodos controlados en cada parcela antes de ser movilizados nuevamente. Posteriormente, las áreas ya pastoreadas son intervenidas mediante el uso de rotativas agrícolas que permiten desmalezar el terreno y estimular el rebrote natural de los pastos con el apoyo de las lluvias, evitando recurrir a las quemas que históricamente han sido utilizadas en amplias zonas ganaderas del país.
“Estamos tratando de buscar métodos y sistematizar todos estos procesos para minimizar algunos usos tradicionales de la ganadería. Lo que buscamos es reducir la quema de potreros para evitar procesos de sabanización y que nuestras tierras pierdan materia orgánica y potencial biológico”, explicó Ruiz.
La experiencia forma parte de un proceso de aprendizaje colectivo que combina conocimientos campesinos, planificación Comunal y prácticas agroecológicas orientadas a la recuperación de la fertilidad natural de los suelos. Para las familias organizadas en el proyecto, cada rotación representa mucho más que un simple movimiento de animales, pues realmente esta acción constituye una herramienta para garantizar la permanencia productiva del territorio y preservar las condiciones que harán posible la producción para las futuras generaciones.
El proyecto Patria Grande del Sur no se limita al desarrollo de la actividad pecuaria, ya que paralelamente, las campesinas y campesinos impulsan procesos de poblamiento productivo a través de los conucos Zamora I y Zamora II, espacios donde actualmente participan 25 familias organizadas con la meta de consolidar nuevas comunidades productivas. La iniciativa busca que cada conuco se convierta en un núcleo de vida, trabajo y organización popular, donde las familias puedan desarrollar actividades agrícolas, fortalecer el tejido comunitario y contribuir a la construcción de la Economía Comunal.
La mayoría de quienes hacen vida en el proyecto son Comuneras y Comuneros comprometidos con la organización popular, quienes participan activamente en la planificación productiva y en la construcción colectiva de nuevas formas de gestión de la tierra y los recursos.
Otro de los componentes fundamentales de la experiencia es el proyecto de reproducción bufalina impulsado con apoyo del Gobierno Nacional a través del Ministerio del Poder Popular para las Comunas, Movimientos Sociales y Agricultura Urbana. En este sentido, durante el mes de marzo fueron incorporados 150 animales, en su mayoría hembras preñadas —las cuales darán a luz en julio— con el objetivo de iniciar un proceso de crecimiento sostenido del rebaño.
En esta primera etapa, el esfuerzo está concentrado en garantizar la reproducción y aumentar progresivamente la cantidad de animales disponibles para el proyecto, y una vez culminado el ciclo reproductivo, los brigadistas prevén iniciar una nueva fase orientada a la producción de carne bufalina para abastecer a precios justos a las comunidades organizadas de San Francisco.
La planificación contempla que las hembras nacidas permanezcan dentro del sistema productivo para fortalecer el rebaño reproductor, mientras que los machos serán destinados a procesos de ceba y engorde, permitiendo incrementar la disponibilidad de proteína animal para el consumo local. Asimismo, el desarrollo progresivo de la actividad permitirá impulsar la producción y comercialización de queso bufalino, fortaleciendo los Circuitos Económicos Comunales y generando nuevas capacidades productivas para el territorio.
Las proyecciones apuntan a sostener directamente a cuatro Comunas, fortaleciendo así los mecanismos de abastecimiento local y la soberanía alimentaria en el territorio.
La experiencia que hoy se construye en Patria Grande del Sur demuestra que la producción agropecuaria puede desarrollarse desde principios distintos a los modelos tradicionales de explotación extensiva. Cada rotación de potrero, cada nacimiento de una nueva cría bufalina y cada familia que se incorpora al trabajo productivo forman parte de una apuesta mayor: construir un modelo económico donde la tierra, el trabajo y la riqueza generada permanezcan al servicio de las comunidades organizadas.
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