
























El 14 de junio de 2011, hace 15 años, falleció el escritor, conferencista y catedrático universitario Oscar Zambrano Urdaneta. El autor de textos como El Llanero, Cecilio Acosta. Vida y Obra, Apreciación Literaria y El Epistolario de Andrés Bello quien se desempeñó como Presidente de la Fundación Casa de Bello y desde 1991 hasta su muerte, como miembro de la Academia Venezolana de la Lengua.
Situada al borde del río Boconó esta ciudad con topografía de mucha diversidad está atravesada por una falla geológica identificada con su topónimo, debido al cacique Boconó, personaje histórico del tiempo de la Conquista y cuyo nombre es referido por Juan de Castellanos en Elegía de los Varones Ilustres, en atención al apoyo que prestó a Paraca, cacique de los cuicas en su resistencia a la Conquista.
En 1813 la acogedora ciudad fue ruta de la Campaña Admirable liderada por el Libertador Simón Bolívar, quien, impresionado por el esplendor de su flora, la tituló como “el Jardín de Venezuela”.
En 1929 Boconó estuvo -junto a poblados El Tocuyo y Biscucuy- dentro del triángulo del levantamiento armado de José Rafael Gabaldón, contra Juan Vicente Gómez, conocido como ‘La Gabaldonera’.
Y del mismo modo que ocurre entre otros muchos, con el pequeño poblado de Altagracia de Orituco al norte de Guárico, cuna de figuras como Mario Torrealba Lossi, Juan Calzadilla, Pedro Felipe Ledezma, ha sido semillero de notables venezolanos, Boconó también ha dado a la patria buenos hijos, entre quienes destacan Fabricio Ojeda, eje civil de la Junta Patriótica y el movimiento político y militar que, en 1958, derrocó al Gral. Marcos Pérez Jiménez, así como de los letrados Jacinto Fombona Pachano y Domingo Miliani.
Como tantos venezolanos que vieron su primera luz en las profundidades de alguna provincia, Zambrano Urdaneta viajará a Caracas en busca de horizontes para el cultivo de su vocación intelectual.
En la capital de la República cursará estudios de Castellano y Literatura en las aulas del Instituto Pedagógico, institución dentro de la cual se desempeñará luego como docente, ingresando igualmente con tal carácter en la Facultad de Humanidades de la UCV.
Desde 1991 fue Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, presidiendo dicha corporación entre 2003 y 2009.
Inquieto desde temprano en su vida por los temas literarios y de la educación, el Dr. Zambrano Urdaneta fue autor de un texto de bachillerato, Apreciación Literaria, que ha operado como modelo para la elaboración en las décadas subsiguientes, de guías, folletos y otros formatos editoriales con propósitos de formación en cuanto al pensamiento comprensivo y crítico de las corrientes literarias en la historia universal y que fácilmente hoy pudiere servir como texto oficial en el área de lectoescritura media y universitaria.
Hombre con perfil de amplitud y tolerancia sostuvo amistades en distintos escenarios de la fragua política nativa. El investigador y cronista Eudaldo Useche cuenta en su libro inédito Tiempos de Fabricio Ojeda, que este último, quien nació en 1929, el mismo año que Zambrano Urdaneta, mantuvo contactos con el académico, en lapsos en los cuales aquel confrontaba la clandestinidad.
Del mismo modo su amistad y trato constante con el historiador bolivarense Manuel Alfredo Rodríguez, así como con el vate larense Caupolicán Ovalle y otros referentes de la ‘República del Este’ fue indubitable.
El estudio sistemático y sostenido en forma discipĺinada a lo largo de varias décadas en torno a la resonancia y la obra del Patriarca de las Letras Americanas, Andrés Bello, se inició en el Chile de la segunda parte del siglo XIX.
Fue el historiador austral Miguel Luis Amunátegui, quien en el Santiago de 1882 dio a la prensa la primera biografía del autor de la Silva a la Agricultura de la Zona Tórrida.
Al mismo Amunátegui se debe la recopilación, ordenación y publicación de las Obras Completas de Andrés Bello, en 25 volúmenes, a finales del siglo XIX. La monumental colección de los textos de quien fundó la Universidad de Santiago de Chile y redactó el primer Código Civil de Hispanoamérica –incorporándole un 26° volumen con el Epistolario e Índice- anexos, ha sido reeditada en Venezuela en dos oportunidades: La primera en 1952 por el Ministerio de Educación, y la segunda en 1982 por la Casa de Bello, con la dirección del Dr. Zambrano Urdaneta, con firme respaldo del Dr. Rafael Caldera, quien impulsó los trabajos de la Comisión Editora que integraba junto a Pedro Grases, Luis B. Prieto Figueroa y, entre otros, el propio Zambrano Urdaneta. Este último venía examinando desde los años cuarenta, la obra de Bello.
De allí que a su pluma se deben trabajos como Cronología de Andrés Bello, El Andrés Bello Universal, Verdades y mentiras sobre Andrés Bello, Aproximaciones a Bello y El epistolario de Andrés Bello, extenso análisis de las cartas del autor de la Gramática Española, y que sirve de Prólogo al Volumen XXVI de las Obras Completas de Andrés Bello, en la edición de 1984.
Entre 1824 y 1829, cuando Andrés Bello confrontaba dificultades para el sostenimiento suyo y de su familia en Londres y los sueldos como secretario o no llegaban, o lo hacían de modo exiguo e irregular, pidió constantemente que se le mejorase como empleado de la legación grancolombiana, sin obtener satisfacción.
De allí que atendiendo solícito requerimiento de Chile, hace sus maletas al sur del continente, siempre con miras a que en algún momento podrá encontrarse en su lar nativo, Caracas. Sin embargo, tras desembarcar en Valparaíso y luego establecerse en Santiago de Chile, comenzó un tiempo de laboriosos compromisos.
Al respecto asienta Zambrano Urdaneta: “Sería poco menos que un exceso transcribir todos los cargos, compromisos y obligaciones con el gobierno de Chile que Bello tuvo. Sin embargo, en lo que respecta a la pregunta, ¿por qué no volvió a Venezuela?, estimamos que la respuesta es evidente, tratándose de un hombre de tan alto sentido de la responsabilidad, a quien se le confiaban de continuo encargos altamente delicados o muy honoríficos, por parte de un gobierno con el cual Bello había contraído una deuda de gratitud que él debió considerar impagable» [Oscar Zambrano Urdaneta, Prólogo al Volumen XXVI de Obras Completas de Andrés Bello; Caracas, 2da Edición, 1982 (págs. CXIV-CXVI)- https://archive.org/details/obrascompletasde15belluoft].
Si la distancia entre Chile y Venezuela hubiese sido más corta, es probable que Bello hubiese intentado alguna vez viajar. Pero se trataba de un recorrido que necesitaba no menos de dos meses para ir, otros tantos para regresar, y un par de meses, para permanecer entre los suyos. En total, sumaban medio año, tiempo de que Bello carecía, pues no era fácil que dejara en suspenso sus obligaciones (…) comenta a Francisco Ribas Galindo residente en Caracas, cuando [junio de 1853], al participarle éste que desearía enviar a estudiar en Chile a uno de sus hijos, don Andrés le recomienda, por ser más vecinas y asequibles, a Francia o a Inglaterra: “Usted me habla de enviar a uno de sus hijos para acá: lo celebraría mucho, pero usted me permitirá que le diga que probablemente un viaje menos largo y costoso le produciría más utilidad; por ejemplo, a Francia o a Inglaterra”.
Es casi seguro que a comienzos de la década de los cincuenta ya Bello había perdido por completo la esperanza de regresar a Venezuela, y así se lo dice a Lucio Pulido: “En la de usted de 25 de mayo último veo una prueba más del aprecio que con tan pocos títulos de mi parte hacen de mí mis compatriotas, y que en tan larga ausencia de una patria que nunca he dejado de amar y a que no tengo ya la menor esperanza de volver, son para mí un consuelo precioso y casi una compensación” [Ibidem].
Día del Donante de Sangre
La OMS estableció el 14 de junio como Día Mundial del Donante de Sangre, para honrar al patólogo y biólogo Karl Landsteiner, quien descubrió los grupos sanguíneos A-B-O y quien en 1930 fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina. La efemérides fomenta la donación voluntaria y no remunerada.
1859
Ezequiel Zamora
Este día la Municipalidad de Barinas, concedió a Ezequiel Zamora, jefe de operaciones del Ejército Federal, el título de “Valiente Ciudadano”. Zamora se distinguió siempre por su sencillez y modestia y empeño de educar a sus tropas en la vocación de un ejército popular, democrático y civilista. La resonancia del título, mereció la atención de Laureano Villanueva, quien en 1898 dedicó al personaje su obra Vida del Valiente Ciudadano Ezequiel Zamora, cincelando el sacrificio del héroe: “vida, no muy larga en días pero llena de acciones heroicas”.
1898
Alberto Adriani
Este día nació en Zea (Mérida), Alberto Adriani, quien en 1936 ejerció la cartera de Hacienda, durante el gobierno de E. López Contreras. Adriani, quien murió de fiebre repentina a sus 36 años de edad, esbozó lineamientos para una política de soberanía económica del país, en tiempos en que la renta hidrocarburíferas catapultaba el brusco ciclo migratorio campo-ciudad y daba un vuelco estructural a la vida venezolana. Adriani defendía la preeminencia de la agricultura y producción nacional, sobre el comercio importador. Adriani afirmó “es oportuno que estudiemos la mejor manera de aprovechar…la prosperidad que podría ser pasajera, traída por el auge de nuestras industrias extractivas, con el designio de edificar las bases de nuestra prosperidad permanente”.
1928
El Che Guevara
Este día nació en Rosario (Argentina), el médico e internacionalista Ernesto Guevara de la Serna (el Che), figura central de la Revolución Cubana junto con Raúl y Fidel Castro, y un teórico del socialismo, además de hombre de acción. De acuerdo al escritor Néstor Kohan “tuvieron que pasar más de dos décadas desde el asesinato del Che Guevara para que comenzaran a aflorar, tímidamente, otras facetas de su vida. El Che como estudioso del capitalismo…de la transición al socialismo…y polemista al interior del marxismo” [Los estudios desconocidos del Che Guevara. A propósito de sus Cuadernos de lectura en Bolivia].
El autor es historiador, docente y abogado
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