
























El 28 de junio de 1817 el revolucionario español, quien había llegado a México en abril del mismo año con el designio de combatir por la Independencia de la nación azteca, derrotó a las fuerzas realistas en el sitio Los Arrastraderos -actual San José de los Llanos, en el Estado de Guanajuato (México)- al tiempo que en la tierra azteca se escenificaba, desde 1810, la Guerra de Independencia contra España.
En el curso de los nueve años durante los cuales adquirió la notabilidad con que ha pasado a la historia, Francisco Xavier Mina era identificado por sus contemporáneos bajo los apelativos de Mina el Joven o «El Mozo», a objeto de distinguirlo de su tío homónimo y también muy valiente, Francisco Espoz Illundáin.
Este último, desde 1810, comenzó a hacerse nombrar como Francisco Espoz y Mina en reconocimiento a la celebridad militar de su sobrino y deseando que dicha parentela le diese nombradía.
Uno y otro se ganaron los lauros de la celebridad por su valentía, apertura de pensamiento y capacidad táctica al frente de sus respectivas tropas, como quedó evidenciado en el curso de la guerra sostenida por el pueblo español contra las tropas francesas que ocuparon la Península Ibérica entre 1808 y 1814.
A sus 18 años Mina El Mozo se incorpora a las unidades que, bajo el mando del general José de Palafox y Melzi enfrentan en Zaragoza a los invasores franceses. Su tío nacido como Francisco Espoz Illundáin se incorporó en el mismo año de 1808 en una unidad militar para combatir a los galos, formando parte desde 1810, del cuerpo jefaturado por su sobrino, decidiendo sustituir su segundo apellido por el de “Mina” de su sobrino, quien ya gozaba de prestancia entre sus soldados.
Uno y otro alcanzarían celebridad por su valor y capacidad táctica en el curso de las hostilidades.
Tras escapar a la persecución iniciada en 1814 -luego de la reentronización de Fernando VII- contra los liberales, quienes reclamaban el respeto a la Constitución aprobada por las Cortes de Cádiz en 1812, Francisco Xavier Mina escapa a Francia y luego a Inglaterra. Aquí conoce al fraile y patriota mexicano José Servando Teresa y Mier, quien le anima a luchar por la Independencia de México.
Mina junto con otros revolucionarios parte a EEUU y de aquí en una nave del marino y aventurero francés Louis Aury viajó a fines de 1816 al Haití presidido por Alexandre Petion.
Por esos mismos días en Haití se encontraba Simón Bolívar, a quien trata de convencer de que le acompañe a México, con el compromiso de una vez triunfantes, marchar a Tierra Firme para liberar Venezuela. En todo caso admirando el coraje de Mina, Bolívar declinará su propuesta, para levantar cinco repúblicas en la América Meridional.
Procedente del Haití que presidía Alexandre Petion y de Galveston en EEUU, llegó Mina El Mozo a la patria de Cuahutemoc el 22 de abril de 1817. Le acompañaban entre otros los mexicanos José de Treviño y el fraile Servando Teresa de Mier, así como del estadounidense Henry Perry, el catalán José Sardá y dos italianos: Amande Bianchi y otro apellidado Andreas.
Del mismo modo destacaban en sus fuerzas, parciales de otras nacionalidades, como el coronel Guilford Dudley Young. A Mina le acompañaban además “Adrián Woll, Juan Arago, Manuel Costilla, Lorenzo Goñi, Juan Ramsey, Carlos Bork y Juan Davis Bradburn” [https://arrecaballo.es].
Al pisar tierra azteca en Soto de la Marina da a conocer la hermosa proclama “(…) Mexicanos: permitidme participar de vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco en favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a merecer este título, haciendo que vuestra libertad se enseñoree o sacrificándole mi propia existencia!” (Wikipedia).
Un año y medio antes había sido fusilado el jefe de las fuerzas insurgentes José María Morelos y Pavón, y antes que él, el padre Miguel Hidalgo, quien en 1810 había dado inicio a la Guerra de Independencia.
Así, el Mozo encuentra una causa emancipadora debilitada, con focos de resistencia al interior mexicano y su presencia da nuevo brío a quienes resisten. Y entre abril y noviembre Mina combatirá con empeño, hasta que capturado por los realistas termine fusilado en noviembre de aquel año.
Cabe apuntar que los contingentes de voluntarios enrolados en el puerto de Galveston (EEUU) con el designio de combatir por la Independencia de México, contaron con el entrenamiento que les proporcionó el caraqueño Mariano Montilla, quien fue nombrado jefe del Estado Mayor en la expedición libertadora hacia México.
Por esos días Montilla -temporalmente distanciado de Simón Bolívar, por diferencias sobre el modo de organizar la Expedición de Los Cayos- se encontraba al lado de Mina. Buscando a quienes mantenían la resistencia en las zonas montañosas y en el centro de México, Mina se adentra en tierra azteca, uniéndose con Pedro Moreno en el Bajío, al tiempo que Vicente Guerrero proseguía activo en su causa.
Tal es el contexto dentro del cual Francisco Xavier Mina ha de arribar al sitio conocido como “Los Arrastraderos (o Arrastres) en la actual localidad de San José de los Llanos, Guanajuato. Los insurgentes mandados por Mina derrotaron a las fuerzas realistas comandadas por el coronel Cristóbal Ordóñez, que murió en el campo de batalla” [Ibidem].
Entre abril y noviembre Mina combatirá con empeño, hasta que capturado por los realistas termine fusilado en noviembre de aquel año.
1712
Juan Jacobo Rousseau
Este día nació en Ginebra (Suiza) este filósofo, cuya obra en educación, novelística, música y botánica, además de la propiamente filosófica todavía concita y convoca debates intensos por su originalidad e irreverencia. Rousseau es uno de los padres del pensamiento político moderno. En el hombre, según este pensador, se impone el sentimiento sobre la razón. Esta, junto a la propiedad y la sociedad le hacen desconfiado, infeliz y de inclinación malvada. En Emilio o la educación (1762), postula el retorno del hombre a su inclinación natural, que es ser bueno y por ende, a formarse como buen ciudadano; empero, no en el sentido de J Locke, cuyo modelo cultivaba para caballeros a los hijos de las clases altas, sino con el mismo derecho a toda persona, indistintamente su origen, lo que la hace obra revolucionaria. Rousseau parte del supuesto del hombre al natural, sin interferencias para su formación: no se trata, en su caso, del retorno a la edad de piedra, sino a la naturaleza humana libre de todo influjo perverso de civilización; por lo que no se deja al hombre al arbitrio de sus instintos, que lo empujan a la competencia salvaje. Se trata de la naturaleza guiada por el ideal ciudadano, libre de toda enajenación para alcanzar la felicidad. Las ideas formuladas por Rousseau conducen a la mujer y al hombre nuevos; se mantienen en el centro de toda verdadera Revolución. Además de El Contrato social, Emilio o la educación, La Nueva Eloisa, sus dos Discursos y Las confesiones, Rousseau escribió diversas óperas. En uno de sus textos se lee “El hombre civilizado nace, vive y muere en esclavitud…mientras tiene figura humana, le encadenan nuestras instituciones”.
1972
China y Venezuela establecen relaciones
La mutua amistad se basa en los principios de respeto, igualdad y beneficio recíproco con miras hacia el futuro. Se han ejecutado una cantidad importante de proyectos en las áreas energética, industrial, obras públicas, vivienda, agrícola, científica y tecnológica, transporte, cultura, comercio y defensa.
1989
Alfredo Sadel
Este día falleció en Caracas el cantante Alfredo Sadel, quien entre los años cincuenta y setenta del siglo XX se consagró como principal exponente de la canta popular venezolana, tanto en su expresión de música popular como lírica y académica. Su primer gran éxito se produjo en 1948 con la pieza Diamante negro. En adelante y hasta mediados de los años sesenta Sadel se mantendrá como el gran astro de la discografía nacional, entonando boleros, pasajes, joropos y pasodobles. Su voz dio proyección a composiciones como Escríbeme, Ansiedad y Granada, y ofreciendo una magistral versión de Alma llanera. Sin embargo, en los 60 dará un vuelco al incursionar en el canto lírico, Sadel se presentó con éxito en Carnegie Hall de Nueva York, con giras en España, Alemania y la URSS. Su presentación en el Teatro Bolshoi de Moscú obtuvo apoteósica ovación por su rol en Tosca, ópera de Giacomo Puccini. En su repertorio operístico también destacaron Rigoletto y La Traviata de Giuseppe Verdi, Don Pascuale de Gaetano Donizetti, El barbero de Sevilla de Giacomo Rossini, entre otras. Si bien Alfredo Sadel cultivó la amistad de altas figuras públicas, como el expresidente Rómulo Betancourt, en los años difíciles de la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez el artista dio su apoyo a la resistencia clandestina contra dicho régimen, a riesgo de ser detenido en aeropuertos o centros de presentación, por el traslado de mensajes ocultos, libros prohibidos y propaganda subversiva, gesto poco usual en la farándula. En sus últimos años expuso moderadas críticas al modelo político imperante en el país e incluso postuló su nombre como concejal de Caracas por una organización distinta a AD y Copei.
El autor es historiador, docente y abogado
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