





















La petrolera estadounidense Exxon Mobil estaría en conversaciones para volver a producir crudo en Venezuela, casi 20 años después de abandonar el país tras la expropiación de sus activos durante el gobierno de Hugo Chávez. La posible operación marca uno de los movimientos más relevantes en la reconfiguración del sector energético venezolano desde la flexibilización de sanciones y la apertura a capital extranjero.
Según informó The New York Times y reseñó Reuters, Exxon podría firmar contratos para operar hasta seis campos petroleros en distintas regiones del país. El acuerdo incluso podría anunciarse antes de finalizar mayo, de concretarse las negociaciones.
La eventual vuelta de Exxon ocurre en un contexto de cambios acelerados en la política petrolera venezolana. En febrero, Estados Unidos flexibilizó las restricciones al sector energético y autorizó a grandes compañías internacionales a retomar operaciones y negociar nuevas inversiones en Venezuela.
La salida de Exxon en 2007 se convirtió en uno de los casos más emblemáticos del proceso de nacionalizaciones impulsado por Chávez. La empresa había operado proyectos estratégicos en la Faja Petrolífera del Orinoco y posteriormente inició arbitrajes internacionales contra el Estado venezolano.
Por eso, el posible retorno tiene un fuerte componente simbólico y económico: refleja el cambio de postura hacia la inversión extranjera en un sector que necesita miles de millones de dólares para recuperar producción, infraestructura y capacidad de refinación.
En enero de este año, el CEO de Exxon, Darren Woods, calificó a Venezuela como un destino “no apto para la inversión” sin garantías jurídicas duraderas. Sin embargo, semanas después la compañía confirmó que evaluaba regresar al país si existían condiciones adecuadas de seguridad y protección para el capital.

Analistas energéticos coinciden en que el atractivo principal sigue siendo la magnitud de las reservas venezolanas, especialmente el crudo pesado de la Faja del Orinoco, donde Exxon ya tuvo experiencia operativa antes de su salida.
La compañía también podría beneficiarse de un nuevo marco regulatorio que, según Reuters, permitirá a empresas extranjeras resolver disputas contractuales fuera de Venezuela y operar con mayor autonomía frente a Pdvsa.
El gobierno estadounidense ha impulsado activamente el regreso de las grandes petroleras al país. El presidente Donald Trump incluso pidió a las empresas energéticas invertir hasta 100.000 millones de dólares para reconstruir la industria petrolera venezolana.
Aunque todavía no hay detalles financieros del posible acuerdo, la entrada de Exxon podría acelerar la recuperación de la producción petrolera venezolana, que continúa muy por debajo de los niveles históricos.
La presencia de una compañía de ese tamaño también tendría efectos indirectos, entre ellos una mayor llegada de capital extranjero; la recuperación parcial de servicios petroleros; el incremento potencial de exportaciones; una mayor generación de divisas para el Estado; y una mejora de la percepción de riesgo sobre Venezuela.
No obstante, especialistas advierten que persisten obstáculos importantes: deterioro operacional, inseguridad jurídica, litigios pendientes y dudas sobre la estabilidad política e institucional del país.
La propia Exxon ha insistido en que cualquier retorno dependerá de garantías “duraderas” para sus inversiones, especialmente después de haber sufrido expropiaciones en el pasado.
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