

























A pesar de lo que muchos piensan en cuanto a que el retorno de los venezolanos podría darse de forma masiva tras el 3 de enero si mejoran las condiciones económicas, un estudio de Consultores 21 señala que uno de cada tres venezolanos aún mantiene la intención de migrar del país, con mayor peso entre los jóvenes.
En entrevista con Unión Radio, el sociólogo Max Suárez Dadario explicó los hallazgos de esta investigación, correspondiente a una medición realizada en diciembre de 2025, aunque actualizada en los últimos meses tras lo ocurrido el 3 de enero.
Más que una cifra estática, los datos reflejan un proceso en movimiento: cómo cambian —o se sostienen— las decisiones de irse, quedarse o regresar en un país donde la migración ya forma parte de la vida cotidiana. Te contamos qué revela el estudio.
Suárez Dadario explicó que la aparente ralentización no está vinculada a una mejora en las condiciones de vida dentro de Venezuela. Por el contrario, la percepción mayoritaria sigue siendo que la situación económica es peor, pero factores externos estarían influyendo en la decisión de permanecer.
Entre ellos mencionó el endurecimiento de políticas migratorias en países de acogida, así como la inestabilidad en la región del Caribe, lo que ha llevado a muchos a “repensar” la salida. A esto se suma la consolidación de un circuito migratorio en el que muchos venezolanos ya no ven la salida como definitiva, sino como parte de un proceso de ida y vuelta.

“Hay una dinámica de segunda o tercera ola migratoria, donde algunos migrantes utilizan países de la región como punto de tránsito o evaluación antes de decidir un asentamiento definitivo”, señaló.
El estudio también identifica una polarización reciente en las expectativas tras los eventos políticos del 3 de enero: cerca de 40% de los consultados aumentó su intención de migrar, mientras otro 40% la redujo.
Estados Unidos dejó de ser el principal destino en el radar migratorio, mientras que países como Colombia, Chile y Perú mantienen relevancia por sus políticas de acogida. En paralelo, España gana peso como destino dentro de una segunda ola migratoria vinculada a la reunificación familiar.
Según el informe, alrededor de 40% de los hogares venezolanos tiene al menos un familiar en el exterior, lo que refuerza el componente familiar como principal motor de la migración actual.
Entre las razones principales para migrar, el informe destaca la economía como factor central, seguida por el deterioro de servicios públicos.
En el plano económico, el estudio señala además una caída en el envío de remesas. Aproximadamente 36% de los hogares recibe transferencias frecuentes desde el exterior, mientras otro 32% lo hace de forma ocasional, montos que siguen siendo insuficientes para cubrir el costo de vida.
El estudio también incorpora el fenómeno del retorno migratorio, que comienza a ganar visibilidad dentro del comportamiento de la diáspora venezolana. Según los datos, cerca de 800.000 venezolanos habrían regresado al país en distintos periodos, aunque no siempre con intención de permanencia definitiva.
Una parte importante de estos retornos responde a visitas exploratorias, en las que los migrantes evalúan las condiciones internas antes de decidir si se establecen nuevamente o emprenden una nueva salida, lo que algunos especialistas describen como una “segunda ola migratoria”.
De acuerdo con el informe, este grupo representa aproximadamente 7% de los hogares con experiencia migratoria. Además, por primera vez en la medición de diciembre, 5% de los consultados señaló retornos vinculados a procesos de deportación.
El estudio sugiere que el regreso no implica necesariamente una reintegración definitiva, sino una etapa intermedia dentro de un ciclo migratorio más dinámico y condicionado por factores económicos y sociales tanto dentro como fuera del país.
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