

























El Tribunal Departamental de Tarija, al sur de Bolivia, esperaba hoy en la mañana a Evo Morales para iniciar el juicio en su contra por el presunto delito de trata de personas. A Morales se le acusa de haber sostenido una relación con una menor de edad con quien habría tenido una hija en 2016, durante su época al frente de la presidencia de ese país. Pero, tal como habían anunciado, ni Morales ni sus abogados defensores se presentaron ante el juez.
Como consecuencia de su decisión de no comparecer al inicio del juicio oral, Evo Morales fue declarado en rebeldía y será juzgado en ausencia. Uno de sus abogados, Wilfredo Chávez, informó que no asistirían a Tarija: «No se puede asistir porque no conocemos de qué se trata. No se ha notificado al hermano Evo Morales cumpliendo el procedimiento de una notificación personal».
El presidente del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, Luis Esteban Ortiz, maneja otra versión de los hechos: aseguró que el proceso se inició «en contra de Evo Morales y otra persona más, de sexo femenino, por una supuesta trata de personas» y que las notificaciones correspondientes se realizaron «a través de edictos».
Morales, en todo caso, conoce muy bien la acusación porque se trata de algo que ocurre desde 2024. Ese año, incluso, la fiscal de Tarija Sandra Gutiérrez, firmó una orden de captura contra el expresidente que luego fue anulada por otro juzgado. En enero de 2025, en vista de que Morales se negó a acudir al tribunal de Tarija en dos oportunidades a una audiencia para conocer la acusación de trata agravada de personas, también fue declarado en rebeldía y se ordenó prohibición de salida del país.
Evo Morales permanece atrincherado desde 2024 en la región cocalera Trópico de Cochabamba, que se considera su bastión de apoyo político y sindical y a donde la policía no pudo entrar a cumplir con la orden de detención de ese año debido a los bloqueos de vías y manifestaciones de sus partidarios.
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