






















El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió este martes acelerar la transición de los combustibles fósiles hacia las energías renovables, al advertir que el mundo enfrenta una “doble crisis”: la energética, agravada por los conflictos internacionales, y la climática, expresada en fenómenos extremos cada vez más frecuentes.
Durante la Semana de Acción Climática de Londres, Guterres sostuvo que ambas crisis tienen un mismo origen: la dependencia mundial del petróleo, el gas y el carbón. “La independencia energética no puede construirse sobre la dependencia del combustible fósil”, afirmó.
El jefe de la ONU alertó que la comunidad internacional continúa “peligrosamente fuera de la senda” para limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales, una meta acordada en el Acuerdo de París hace una década.
Según expuso, las políticas actuales apenas permitirían reducir las emisiones globales en 10% para 2035, cuando la ciencia plantea que el recorte debería alcanzar 60% para mantener viva la posibilidad de cumplir con ese objetivo climático.
Guterres instó a los gobiernos a ampliar la inversión en almacenamiento de energía, con el fin de incorporar una mayor proporción de fuentes limpias a las redes eléctricas. También pidió acelerar la electrificación del transporte y de la industria, con la mira puesta en alcanzar la neutralidad de carbono para 2050.
En su intervención, el secretario general presentó un nuevo impulso al Pacto Mundial del Metano, que cuenta con el respaldo de 159 Estados y la Unión Europea.
La reducción de las emisiones de este gas podría evitar entre 0,1 y 0,2 grados Celsius de calentamiento hacia 2050, de acuerdo con la ONU. El metano es responsable de cerca de un tercio del aumento de la temperatura global actual y es considerado el segundo factor de calentamiento, después del dióxido de carbono.
El plan plantea eliminar las fugas y la quema rutinaria de gas en el sector energético, reducir las emisiones asociadas a la producción de alimentos y el desperdicio alimentario, promover prácticas agrícolas más sostenibles y reforzar la captura de metano en vertederos y sistemas de aguas residuales.
La ONU indicó que alrededor de 80% del potencial global para reducir las emisiones de metano se concentra en los países del G20 y sus socios. El sector de los combustibles fósiles, añadió, tiene el mayor margen para aplicar recortes significativos antes de 2030.
Guterres también lanzó la Iniciativa de Transparencia Ambiental de la Inteligencia Artificial, mediante la cual pidió a las principales compañías tecnológicas medir y divulgar el impacto ambiental completo de sus sistemas.
La propuesta incluye reportar la huella de carbono, el consumo de agua y el uso de suelo vinculados a los centros de datos, así como comprometerse a que estas instalaciones funcionen con energía renovable antes de 2030.
“No más costes ocultos. Es hora de ser transparentes”, afirmó el secretario general, quien reconoció el potencial de la IA para impulsar avances, pero alertó sobre la presión creciente que su expansión puede ejercer sobre las redes eléctricas, los recursos hídricos y las comunidades locales.
La ONU estima que, para 2030, los centros de datos podrían consumir más electricidad que todos los países salvo los cinco mayores del mundo. Además, su demanda de agua podría equivaler a las necesidades básicas anuales de los 1.300 millones de habitantes del África subsahariana.
Guterres insistió en que la transición energética debe ser justa, con financiamiento para los países en desarrollo y protección para los trabajadores y las regiones que hoy dependen de los hidrocarburos. También reclamó medidas contra la desinformación sobre la ciencia climática.
Con información de agencias
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